Mientras sigue la conmoción por la sanjuanina que tenía el cadáver de su hijo fallecido con su féretro en su casa en La Rioja, muchos recordaron otra historia aterradora ocurrida en San Juan en 2005. Aquel caso involucró a una chica de Concepción que profanó una tumba, sustrajo el ataúd y el cuerpo de una beba fallecida y realizó un rito satánico frente a otros jóvenes en su casa.
El cadáver de La Rioja y el aterrador recuerdo del robo de una beba fallecida y del rito satánico en Concepción
El caso de la sanjuanina y el cadáver de su hijo fallecido en La Rioja, trajo a la memoria la historia de una joven de Concepción que en 2005 sustrajo el cuerpo de una beba para un rito satánico.
Todo comenzó una tarde del sábado 2 de abril de 2005, cuando unos vecinos encontraron un pequeño ataúd abierto en la calle Arnobio Sánchez, cerca de Lateral Norte de avenida de Circunvalación, Concepción. No había nada en el féretro, pero por su estado deteriorado, daba a entender que había sido sustraído de un cementerio.
Hubo desconcierto en la Policía, pues los investigadores no lograban establecer de dónde provenía ese ataúd. Sin embargo, el domingo 3 de abril, un joven de 20 años de apellido Torres se presentó en la Comisaría 2º y confesó una sorprendente historia. Contó que el viernes 1 de abril en horas de la madrugada se emborrachó con unos amigos en el garage de un domicilio de calle San Lorenzo, a pocas cuadras de Mendoza, y presenció una estremecedora escena: vio cómo la dueña de casa realizó un rito satánico y descuartizó el cuerpo de un bebé sobre una mesa.
Los policías realizaron averiguaciones e identificaron a la chica, que resultó ser un joven de 24 años que era adicta a las drogas y tenía problemas psiquiátricos. El lunes 4 de abril allanaron su casa y la detuvieron. En la vivienda secuestraron velas y libros de magia negra, dijeron los investigadores en ese entonces. También apresaron a un adolescente de 17 años que esa noche estuvo con ella y que ratificó la versión del rito satánico.
A partir de las declaraciones de ambos supieron que el féretro fue sustraído del Cementerio de la Ciudad Capital. Los policías después confirmaron que habían profanado la tumba de una pequeña que falleció por enfermedad en 2004 y que ni el ataúd ni el cuerpo estaban en su lugar.
El cajón era el mismo que había sido encontrado el sábado en Concepción, pero faltaba el cadáver. El cuerpo de la beba fallecida luego fue hallado tirado y mutilado en el predio del Departamento de Minería, en calle Mendoza y avenida Benavidez, en la misma zona capitalina.
Como en el caso de La Rioja, aquel hecho causó conmoción y mucha intriga entre los sanjuaninos. Pero lo que quedó en claro fue que la principal sospechosa padecía de esquizofrenia y de consumo problemáticos de droga. Es decir, resultaba inimputable. Lo mismo que el adolescente, por ser menor de edad.
El juez de instrucción José Atenágoras Vega entendió, además, que no había delito. Esto último debido a que el objeto sustraído no podía ser utilizado para obtener un beneficio, ya sea el provecho propio, su comercialización o una maniobra extorsiva. Fue así que envió el expediente al Juzgado de Faltas para que investigue si se cometió una contravención, pero la causa tampoco prosperó y no pudieron accionar contra la joven.