Con un pueblo conmocionado por el femicidio de Yoselí Rodríguez, la nena de 10 años violada y asesinada por su primo en Media Agua, el entorno del responsable de tal brutalidad todavía no sale de su asombro por lo sucedido. Recluidas y en shock total, así parecieran estar las personas más cercanas a Juan Carlos Rodríguez, quienes jamás imaginaron lo que era capaz de hacer.
Recluidos y en shock total: qué dicen desde el entorno del femicida de Yoselí
La casa de la madre del asesino confeso fue abandonada, puesto que la mujer sufrió una especie de colapso emocional y fue llevada hasta la casa de una hermana ubicada en otro lugar. Allegados suponen que también se marchó para evitar cualquier tipo de rose con los familiares de la víctima.
Es que su ranchito está situado en el mismo asentamiento en el que viven los padres y tíos de la niña, por lo que las viviendas están distanciadas por algunos escasos metros. En ese domicilio fue donde comenzó todo, ya que allí -luego de pedir permiso para quedarse- Yoselí dormía cuando fue raptada por el abusador que tenía total acceso puesto que era la casa de su madre.
Uno de los tíos de la menor demencialmente atacada, Pablo Pereyra, se negó a identificar la casa donde inició el horror al ser consultado por este medio, con la finalidad de evadir cualquier tipo de represalia. "A mi sobrina nadie la va a regresar, de nada sirve hacer esto más grande", indicó el joven que dio la cara por los papás.
Acorde comentaron vecinos y fuentes allegadas al entorno del asesino, la madre del sujeto ahora detenido en el Penal de Chimbas padeció una crisis emocional que la llevó a delirar, al punto que aseguró haber visto al fantasma de la nena asesinada y que incluso había hablado con él. Esas supuestas visiones no cayeron bien dentro del círculo más íntimo de la familia de Yoselí, por lo que prefirieron no referirse al respecto.
Del hermano y la cuñada del femicida poco se sabe, aunque desde el entorno de la menor no habría ninguna clase de resentimiento ya que fueron ellos quienes, según la Fiscalía, ofrecieron un testimonio de gran valor dado el contexto. La pareja fue la que le comentó a las autoridades que Juan Carlos Rodríguez había confesado el asesinato. "Me la mandé, la maté", les dijo.
Por su parte, en el comedor donde el violador y asesino trabajaba como ayudante de cocina se mostraron todavía sorprendidos. Dos de las dueñas accedieron a dialogar con Tiempo de San Juan, aunque prefirieron no ser identificadas, lo mismo que su negocio ubicado a la vera de la Ruta 40, en el ingreso a la localidad Sarmientina.
En ese local, el sujeto que afronta la máxima pena establecida en el Código Penal cumplía funciones desde hacía un mes y medio. Conocía el oficio y tenía la experiencia de haber trabajado en otras cocinas en el Sur, según dijeron. Las propietarias del local comentaron que le habían ofrecido el puesto tras verlo limpiar vidrios y lavar camiones en la estación de servicio cercana. "Siempre se mostró irrespetuoso y responsable, por eso la noticia cayó como una bomba, jamás imaginamos algo así", indicó una de las socias.
Las patronas indicaron que no tenían ningún trato con él por fuera de lo laboral y que siempre su relación resultó armoniosa. Es por ello que, frente a versiones que sostienen que se trataba de una persona conflictiva, manifestaron lo contrario. "Acá estaba bien. Es extraño lo que hizo. Hasta el 31 (de diciembre) él estuvo almorzando acá. Me acuerdo que le dije 'Juan, acuérdese que el domingo tiene que trabajar'", detalló una de las dueñas del restaurante al paso.
"Nunca aparentó nada, estamos asombrados todos acá. No sé qué le habrá pasado, no nos explicamos por qué lo hizo, qué le pasó", dijeron en sintonía las mujeres. "Se mostraba atento a lo que hiciera falta, nunca un mal modo ni nada. No se veía un niño malo o agresivo. Igual estamos hablando dentro del ámbito de trabajo, de la puerta para afuera no tenemos idea de cómo se manejaba", agregaron.
El femicida que estuvo los últimos años viviendo en Puerto Madryn, Chubut, debía presentarse a trabajar el domingo 2 de enero, pero dadas las circunstancias eso nunca pasó. De su entorno familiar nadie se acercó al comedor a dar explicaciones y, directamente, se enteraron de lo sucedido por las noticias.
El miércoles por la tarde, las calles de la villa cabecera de Sarmiento se vieron colmadas por una marcha para pedir justicia por el caso de Yoselí. Organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, familiares, vecinos y conocidos de la nena se movilizaron para demandar el máximo castigo para Juan Carlos Rodríguez.
Pese a la confesión que le hizo a los suyos, para la investigación judicial no tiene validez como tal, puesto que cuando tuvo la chance de hablar en audiencia no lo hizo. Sin embargo, las pericias e indicios recolectados lo señalan como el único responsable de un nuevo femicidio, lamentablemente, en la provincia y el país. Paren de matar a las mujeres.