Era 28 de febrero del 2020, y todos estaban con los ojos en el carrusel de la Fiesta Nacional del Sol. Mientras tanto en Pocito, Ailén Páez y Julieta Farías, ambas de 11 años, iban a un corso y cruzaban por calle Mendoza, entre 13 y 14 cuando sucedió lo peor: fueron atropelladas por Sergio Eduardo Arenas, quien manejaba en un Peugeot 404 con el doble de alcohol en sangre que el permitido, según trascendió.
Se cumple un año de la muerte de Aylen y Julieta, las nenas atropelladas en Pocito por un conductor ebrio
Cuando Arenas impactó contra ellas Aylén salió despedida y quedó tirada en el asfalto (ya fallecida). Arenas en vez de parar su marcha, huyó de la escena del hecho a toda velocidad con Julieta, que quedó arriba del capó y la arrastró cerca de 250 metros hasta que cayó al asfalto sin vida cuando el sujeto dobló por Calle 13.
Luego del terrible siniestro, cientos de personas que se autoconvocaron en el microcentro pocitano para pedir justicia. En medio del dolor e impotencia, familiares y allegados a las menores exigieron que el conductor "pague por las dos muertes". "Voy a dar mi vida para que le den perpetua", gritó entre lágrimas Noelia Quiroga, mamá de Julieta
En octubre del año pasado, el juez Matías Parrón -titular del Quinto Juzgado Correccional- procesó por homicidio culposo triplemente agravado a Arenas, con prisión preventiva. El imputado nunca salió de prisión desde que cometió el hecho, el pasado mayo su abogado defensor pidió la excarcelación, pero fue denegada por el juez, explicaron fuentes judiciales.