Después de que el caso de la niña violada y embarazada estallara y encontrara resolución -en parte- con el aborto legal a la menor gracias a la intervención de la Justicia, la causa por abuso sexual que tiene a su padrastro como principal sospechoso y a su madre como encubridora avanza en el Primer Juzgado de Instrucción, donde se espera por el resultado de dos pericias que serán claves para confirmar o descartar culpas.
Niña violada y embarazada: dos pericias claves podrían hundir a la madre y al padrastro
Mientras la menor se recupera tras la interrupción legal del embarazo, el cual superaba las 18 semanas de gestación, los tiempos se extienden para que realice la Cámara Gesell y de detalles sobre su calvario que le habría hecho vivir el único acusado de las vejaciones a las que fue sometida.
Por otra parte, en la causa que instruye el juez Benito Ortíz habrá pruebas que podrían complicar tanto al padrastro como a la madre, quienes permanecen detenidos en sede policial mientras se desarrolla el proceso judicial. El hombre de apellido Castillo podría verse más comprometido con el resultado de la prueba de ADN que le efectuaron al feto, luego de la interrupción. Si el cotejo da positivo, entonces el padrastro de la menor sería procesado por abuso sexual con accesos carnal, agravado.
La madre, A.M, considerada cómplice de los abusos pues se negó a radicar la denuncia en contra de su pareja, será sometida una pericia psicológica y psiquiátrica -según informaron fuentes judiciales- para que el magistrado conozca cuál es el estado de salud mental que presenta. Es que, luego de conocer los testimonios de la directora de la escuela que asentó la acusación penal como así también el de la menor en cuestión, resulta ilógico comprender cómo no se dio cuenta de lo que sucedía.
La pequeña de 11 años habría dicho que su padrastro se cruzaba en las noches a su cama, la que estaba dispuesta en un espacio reducido, muy cerca de donde dormía su madre. Tiempo de San Juan llegó hasta el ranchito donde vivían y comprobó las precarias condiciones en el espacio de tamaño inferior, no mayor a los 20 metros cuadrados techados y una litera al costado. La sospecha está en que resulta complicado no advertir la situación que habría sucedido bajo sus narices y por ello es necesario establecer si es consciente de la criminalidad de los actos.
Si bien la versión que presente la nena en el Centro ANIVI será fundamental para la causa, tanto la pericia psicológica a la madre como la prueba de ADN serán igual de importantes y podrían hundir todavía más a los acusados del infierno al que fue sometida la menor.