Este domingo en Chile, un colectivo de la empresa TurBus protagonizó un trágico siniestro vial que se cobró la vida de muchas personas (hasta el momento 23) al igual que sucedió hace casi tres años atrás, cuando un micro de la misma firma volcó en Mendoza y tres de las 19 víctimas fatales eran sanjuaninas.
Tragedia en Chile: la misma empresa del vuelco que se cobró la vida de tres sanjuaninos
El 18 de febrero de 2017, una unidad de la empresa chilena perdió el control y chocó en la Ruta 7, en las cercanías de la aduana de Horcones. El ómnibus se trasladaba desde la vecina provincia hasta el país trasandino por vacaciones y, como consecuencia, Eliana Oro, Jorge Olivera y Fernanda Sánchez perdieron la vida. Con la mayoría de turistas argentinos involucrados, la prensa mendocina catalogó al siniestro vial como la tragedia vial más grande de la historia en su territorio.
Pasajeros declararon que el chofer conducía a gran velocidad y una curva fue letal. Según la versión oficial, antes de las 2 de la madrugada, el interno 2267 de TurBus volcó en el kilómetro 1.223 del corredor internacional en la zona conocida como Curva de Yeso; dieciséis de las víctimas fallecieron en el lugar del accidente mientras que otras tres murieron en camino hacia los hospitales.
La joven pareja que murió, Olivera y Sánchez, viajaba con sus hijos Thiago y Dylan Olivera, quienes milagrosamente sobrevivieron al tremendo siniestro y apenas resultaron heridos. Por su parte, la otra mujer que perdió la vida estaba acompañada por su esposo y su pequeño hijo, que también subsistieron y fueron hospitalizados.
Un año después de la desgracia, la justicia de Mendoza condenó al conductor responsable del incidente -Francisco Sanhueza- a 20 años de prisión por la muerte de 19 pasajeros y por lesiones leves, graves y gravísimas contra una veintena de personas. Esta fue una sentencia sin precedentes de la Octava Cámara del Crimen pues se convirtió en la condena más dura aplicada a alguien que provocó un siniestro vial, dado que la acusación fue homicidio doloso y no culposo como se suele caratular este tipo de hechos.
A pesar del castigo de la justicia, el padre de Oro se mostró conforme con la pena aunque aseguró que su irresponsabilidad fue imperdonable. “Mi hija ya descansa en Paz, pero nosotros no lo vamos a perdonar”, sostuvo y agregó: "Él en 20 años va a recuperar la libertad, pero a nosotros nos quitó para siempre a un ser querido. Nunca lo vamos a perdonar, pero si esperamos que esto sirva de ejemplo para los demás choferes".
En enero de este año, los familiares de los muertos aquel fatídico día rindieron homenaje a los que ya no están y junto a una agrupación mendocina pintaron estrellas en el asfalto con sus nombres para recordarlos.