El 30 de diciembre de 2012, apareció el cuerpo sin vida de Emanuel Mayorga de 20 años, con el cráneo reventado y su cara desfigurada, en el interior de una casa abandonada de Trinidad, donde el vendedor de bolsas de residuos solía dormir.
Amigos, alcohol y muerte: comienza el juicio por el joven que mataron a ladrillazos
La noche anterior había estado reunido en ese lugar con amigos, bebiendo alcohol y pasando el rato, por lo que de inmediato la Policía inició las investigaciones e identificó a 8 sospechosos, entre ellos Carlos Camargo.
Tras los avances de la justicia, quedó sindicado como uno de los principales sospechosos de haberle pegado en la cabeza con un escombro a Mayorga y causarle la muerte pero escapó y desde entonces lo buscaba la Policía, con un pedido de captura.
Recién en 2016, es decir, 4 años después del brutal acontecimiento, cayó detenido junto a otros dos sujetos e, incluso en ese momento, se hizo pasar por otra persona. Sin embargo, los miembros de la fuerza de seguridad notaron que fingía y lo descubrieron.
A partir de ese entonces, el hombre que fue descubierto luego de que le tomaran huellas dactilares quedó a derecho y, tras ser indagado, fue procesado por el juez Benito Ortíz, del Primer Juzgado de Instrucción, como presunto autor del brutal crimen.
Este martes, en la Sala III de la Cámara Penal de Tribunales de San Juan, comienza el juicio contra Camargo que enfrenta el cargo de homicidio, por ser el principal sospechoso del violento asesinato de Mayorga.
Madrugada fatal
A fines del 2012, lo que comenzó como una reunión de fin de año entre amigos, terminó como una sangrienta despedida una casa abandonada en la calle Mosconi, en Trinidad. El anfitrión fue la víctima de una larga juerga entre amigos, en la que escuchaban música y tomaban vino. Sin embargo, un entredicho terminó a los golpes y la crueldad apareció para que, según el procesamiento, Camargo tomara un ladrillo y con él le partiera la cabeza al vendedor ambulante.
Hasta el momento, no trascendieron los motivos que encendieron la pelea y el posterior crimen. Lo que se se conoce a ciencia cierta es que se dio un cóctel fatal que se repitió en reiterados hechos: amigos, alcohol y muerte.