A 12 horas aproximadamente del incendio que desató la tragedia en el barrio UDAP II de Rivadavia, los vecinos todavía no salen de la conmoción por lo sucedido y, a diferencia de cualquier típico día, el luto se hace notar en el lugar.
Tragedia en Rivadavia: un barrio de luto y los vecinos todavía conmocionados
Es que después del fatal incendio que se cobró la vida de una madre y de sus dos hijos, en la madrugada de este lunes, en el barrio hay un silencio que aturde y en los alrededores de la vivienda que se quemó se percibe el horror que vivió la familia calcinada.
Sin niños jugando a la pelota en la calle cerrada, como siempre, la cuadra está desolada y es testigo del trabajo que aún realizan los bomberos y personal policial para establecer qué fue lo que originó las llamas.
Desde afuera, se observa la reja de la ventana del piso superior, por encima de la cochera, hasta la que llegaron pero que a pesar de los esfuerzos no pudieron remover. Desde allí dieron aviso a los vecinos y pidieron auxilio.
Algunos vecinos tímidamente se acercan para preguntar si hay novedades, aunque la triste certeza es la muerte de las personas que allí vivían. De los comentarios, se desprenden lo buena que era la familia, lo bien educados que eran los niños y lo buena gente que mostraban ser.
Las casas más cercanas están completamente cerradas, como si no viviera nadie. Está claro que lo que tuvieron que vivir fue traumático. Según cuentan los vecinos, intentaron rescatarlos del fuego pero les fue imposible por las rejas y fueron testigos de lo peor.
El auto de la familia, una camioneta Ford Eco Sport, permaneció dentro de la cochera mientras las llamas consumían la vivienda y, por fortuna, no llegó a incendiarse, de haber sido así habría sido mucho peor para quienes intentaban ayudar. Sólo se quemó una parte del frente del vehículo.