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martes 14 de abril de 2026

historia

Iban a detener un robo y terminaron resucitando a un bebé

Un procedimiento tomó un giro inesperado para los policías Rodrigo y Alberto, cuando una mujer llegó con un niño ahogado en los brazos, pidiendo ayuda desesperada.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Los policías están acostumbrados a realizar detenciones. En una tarde común, les llaman y tienen que salir a toda la velocidad a detener un robo, realizar un allanamiento y meter preso a algún delincuente. Por eso, para Rodrigo Pons y Alberto Quiroga, del Comando Radioeléctrico Sur, la sorpresa fue grande cuando en el medio de un procedimiento normal una niña apareció gritando y pidiendo ayuda, porque había un bebé ahogado.

“Era complicado, porque teníamos al ladrón en el móvil y todas las cosas recuperadas, mientras la niña nos decía lo que estaba pasando, la desesperación era mucha y también teníamos que intentar que no se nos escapara el detenido”, explicó Alberto. Fue en ese momento que apareció la madre del bebé, con la criatura en brazos, sin respirar.

Rodrigo tiene dos hijos, el menor de la edad del pequeño ahogado, mientras que Alberto tiene 3 hijos, uno de ellos también un bebé. A pesar del shock y que, según ellos mismos dijeron, no podían dejar de ver en ese niño a los suyos, el entrenamiento pudo más y se pusieron manos a la obra a resucitarlo.

Fue Rodrigo el que tomó al niño en sus brazos y comenzó a practicarle resucitación cardio pulmonar, mientras su compañero trataba de tranquilizar al entorno. La madre del bebé había insistido en que lo llevaran a un centro asistencia, pero los policías sabían que debían actuar en el momento y además en el patrullero estaba todavía el ladrón esposado.

Después de unos segundos eternos, el niño volvió a respirar y los policías lo abrigaron pues estaba helado. Fue un vecino el que, con su auto, llevó a la madre y al bebé a la guardia médica más cercana, mientras los policías volvían a la labor que antes tenían entre manos.

Tanto Rodrigo como Alberto contaron la emoción con la que vivieron todo, en medio de un momento tenso en la Villa Mercedes. Los policías tienen 28 y 34 años, respectivamente, y esperan volver a ver al niño, que todavía se encuentra en observación.

El pequeño, según les comentó una tía a los uniformados, cayó a una pileta en su casa cuando la madre salió a ver qué sucedía con la policía. Fue un segundo de distracción que pudo costarle la vida, algo que no sucedió gracias a Rodrigo sabía realizar las maniobras para resucitarlo.

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