El salvaje crimen de Gisela Alaniz tuvo su primer capítulo en una jornada cargada de tensión. Por un lado, la principal imputada, Claudia Elizabeth Mercado (26), alias Chichina, no abrió la boca respecto del hecho por el que está siendo juzgada en la Sala Primera de la Cámara Penal, y por otro lado impactó la frialdad con la que siguió atentamente la explicación de la autopsia y las cruentas fotografías del trabajo forense.
Juicio por Gisela: la “acuchilladora” no habló y observó la autopsia sin inmutarse
No es la primera vez que Mercado se niega a dar su versión de los hechos. Ya lo hizo en la etapa de investigación, por lo tanto no se sabe qué dice ella de lo que pasó a las 10.30 del 23 de octubre de 2011 en el loteo Santa Ana, en Pocito.
Según explicó el lunes en la mañana la médica forense Beatriz Vázquez, Gisela Alaniz murió como consecuencia de la fuerte hemorragia que le produjo la herida de un arma blanca en el costado izquierdo de la espalda. La profesional explicó que Alaniz debió morir entre los 15 y los 30 minutos. El cuchillo rompió una vena aorta y eso produjo una gran pérdida de sangre, tanto en el interior del cuerpo como en el exterior.
Mientras se sucedían las fotografías de la autopsia, un trámite de rutina en un juicio por homicidio, con lo cual jueces y fiscales se nutren del trabajo forense para llegar a sus conclusiones sobre el hecho, la imputada Mercado no se inmutó.
Para alguien que no está acostumbrado a ver ese tipo de imágenes, son imágenes fuertes. A tal punto que el presidente del tribunal, Raúl José Iglesia (también están las juezas Silvia Peña y Silvina Rosso) le informó a la imputada Mercado que tenía la posibilidad de salir de la sala.
Pero la acusada optó por quedarse y no se mostró conmovida.
Quien también se mostró frío fue su ex pareja, Jorge Luis Olmos, quien está acusado de partícipe de homicidio agravado por alevosía. Está formalmente acusado de haberle proporcionado el cuchillo Mundial con el que se produjo el crimen.