La casa donde vivía Talía con su mamá y sus cinco hermanas es de un solo ambiente y hay una fila de vecinos del barrio Colombo que esperan para entrar y saludar a Anabela Recabarren.
La madre de Talia contó cómo fueron los acosos previos al crimen
En la puerta, atada a un poste, está la yegua que la propia Anabela utilizó para buscar a su hija durante cinco días, cinco días que, según ella fueron un calvario y en los que se sintió desprotegida.
La madre de Talia no tiene dudas, tanto Ángel Morales como su novia, Débora Zamora, tuvieron que ver en la muerte de su hija. "Ella donde la veía la hostigaba, le decía que no se metiera entre ella y el tipo este", dice Anabela.
El día que la adolescente desapareció de su casa había recibido varias llamadas telefónicas. "A ella le llamaron y salió, de ahí no la vimos más. Si la policía encontró el cuerpo de mi hija también tiene que aparecer el celular, ese teléfono va a hablar", asegura.
Previo al fatal desenlace la familia Recabarren ya había radicado una denuncia contra Morales porque intentó apuñalar a Talia a la salida de la escuela.
"Cumplia los 18 años el 27 de agosto y la quería meter al RIM 22. La mandé a hacer computación y contabilidad para poder entrar. Un día en la tarde este hombre la atacó en la puerta de la Escuela, con un cuchillo, no la alcanzó a apuñalar porque otro muchacho la defendió y ahí hicimos la denuncia", comenta su madre.
Pero no era la primera vez que a Talia le pegaban, sino que ya varios vecinos le habían dicho a Anabela que Morales le pegaba a su hija. "Yo le pregunté y ella siempre me lo negó hasta que pasó lo del RIM 22. Ella siempre ocultó lo que pasaba", relata Anabela.
El acoso por parte de su ex había llegado a tal punto que hasta se hizo pasar por una chica para que Talia lo agregara a facebook. "Puso una foto de una mujer y le mandó la solicitud. Cuando ella aceptó puso una foto de él. No la dejaba tranquila", afirma.
Talia apareció tendida al lado de un olivo en la Finca las Moras y la Policía cree que murió ahorcada a las pocas horas de su desaparición.
A pesar de estar llena de gente, en la casita del barrio Colombo hay un silencio total y sólo se escucha la voz de la madre de Talia.
-¿Cuándo se dio cuenta de que a su hija le podía haber pasado algo grave?
- Yo presentí que mi hija estaba muerta. Es más acá adentro mío, en mi corazón (se toma el pecho), sentía que mi hija estaba muerta, muy adentro mío.