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jueves 30 de abril de 2026

Exclusivo: cómo funcionaba la banda según la investigación

Presumen que los policías liberaban zona y los narcos pagaban por protección mensualmente. Los acusan de cinco delitos. Por Agostina Montaño.
Por Redacción Tiempo de San Juan

De acuerdo con fuentes judiciales con acceso a la investigación, los siete detenidos en el operativo de Gendarmería en comisarías y casas de policías de San Juan, formaban una asociación ilícita dedicada a negociar con delincuentes.

Además del delito de asociación ilícita, también se los acusa de extorsión, cohecho e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El despliegue que consta en el expediente es el siguiente:

La asociación ilícita estaría conformada por cinco policías:  Héctor Raúl Páez, jefe de la Brigada de Investigaciones; Rolando Narvaez, subjefe de Drogas Ilegales; Lucas González, también de Drogas Ilegales y el suboficial José Herrera, de la Comisaría 4ta. 

"No había roles definidos, operaban todos juntos cobrando y extorsionando a los vendedores de droga para liberar las zonas a cambio de dinero", reveló una fuente judicial. 

El dinero en danza, según la misma fuente, oscilaba entre los 3 mil y 5 mil pesos y se cobraba mensualmente. 

"Además de dinero, le pedían a los narcos los nombres de otros narcos para allanarlos y pedirles más dinero a cambio de protección", dijeron fuentes de la investigación. Ahora creen que así ampliaban su "base de datos" los policías para conseguir nuevos clientes.

A través de escuchas telefónicas, la Justicia Federal descubrió que la banda de policías se juntaba todos los meses en algún lugar determinado, cobraban y repartían el dinero entre todos los integrantes.

 Este jueves en conferencia de prensa el juez Federal Rago Gallo y el fiscal Francisco Maldonado explicaron que esa "zona liberada" era casi siempre en puestos de venta de droga de Chimbas Norte.  De hecho además de los cinco policías implicados Gendarmería detuvo a dos narcos, Paula González y David Castillo, alias el "Thiago" con quienes los policías habrían realizado algunas negociaciones, según la investigación. 


CASAS DE JUEGO CLANDESTINO Y DESARMADEROS ILEGALES 

Según fuentes judiciales el más complicado de todos los sospechados es el comisario general Raúl Paéz. Es que en a través de las escuchas habrían descubierto que el policía era cómplice de otros delitos.

Entre ellos habría casas de juego clandestino, desarmaderos ilegales y boliches que funcionaban sin habilitación gracias a que Páez se habría encargado de llamarles para avisar cuando iba a caer algún allanamiento. Todo, por supuesto, a cambio de dinero. 

Hay que tener en cuenta de que Páez era el jefe del D5,  división que tiene a cargo todas y cada una de las secciones de la Central de Policía como Seguridad Persona, Estafas, Leyes Especiales y  Robos y Hurtos, entre otras. 

Así el comisario sabía siempre cuando un allanamiento iba a llevarse a cabo y la Justicia Federal cree que alertaba a los delincuentes para que se fueran del lugar o dejaran todo "limpio y sin pistas". 


 LAS DENUNCIAS "PLANCHADAS" 

De todos los allanamientos realizados por Gendarmería, uno se llevó a cabo en Drogas Ilegales. Ahí, según personas cercanas a la investigación, hallaron una gran cantidad de denuncias anónimas guardadas en un cajón. Ese cajón es el de otro de los implicados, Rolando Narváez, segundo jefe de la división. 

Ahora la Justicia Federal deberá investigar si Narváez "planchaba"  las denuncias anónimas de la gente, que alertaban sobre puntos de venta de droga, para que no prosperaran y no se realizaran los allanamientos. 

 

¿DE QUÉ DELITO SE LOS ACUSA? 

Los cinco policías sospechados están imputados por el delito de extorsión, cohecho, incumplimiento de los deberes de funcionario público, encubrimiento y el más grave de todos,  asociación ilícita.  

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