Por Gustavo Martínez Puga
Tormentoso abuso sexual a una niña cuando cuidaba sus primos
El sujeto, tío de la víctima, tiene 30 años y antes se había mudado de Rawson a Santa Lucía acusado por otro caso de abuso sexual por parte de una vecina. El caso enfureció a policías y magistrados.
El juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de Instrucción, procesó con prisión preventiva a un sujeto de 30 años por un delito aberrante: abuso sexual gravemente ultrajante. Y el dato que llenó de bronca e impotencia a los investigadores policiales y judiciales fue en el contexto de intimidad y confianza en el que se produjo el delito.
La primera vez fue en el 2014 cuando la niña de 9 años fue a visitar a su madrina para jugar con sus primitos y así le ayudaba a cuidarlos mientras su tía trabajaba cuidando chicos.
Aprovechando la ausencia de adultos, y sin importarle la presencia de sus dos hijos biológicos a pocos metros de distancia, el sujeto les ponía el televisor a los niños y apartaba a su sobrinita a la cocina. Era en horas de la tarde, pero oscurecía el lugar y obligaba a la menor a que le tocara su órgano sexual. Luego él manoseaba a la nena en sus partes más íntimas, ejerciendo violencia sexual con sus dedos.
El abuso sexual se produjo reiteradas veces. Según el relato de la menor, en otra oportunidad se fue a dormir a la casa de su madrina cuando ésta estaba embarazada de su tercer hijo. Mientras todos dormían, aprovechando que la casa estaba a oscuras, el sujeto iba donde estaba la menor y la manoseaba por encima de la ropa.
La niña también contó que en reiteradas oportunidades el sujeto la sentó en sus piernas, le bajó la ropa y la manoseó. También intentó besarla en la boca, pero como ella le sacaba el rostro, el sujeto la tomaba por la fuerza y le besaba el cuello.
Los síntomas del tormentoso abuso sexual no tardaron en hacerse notorios. Y cuando la niña logró exteriorizarlos, el rompecabezas se terminó de armar con otras evidencias.
La primera vez que ella se animó a confesar su sufrimiento fue ante sus primos. Le dijo lo que le hacía "el Sergio”, su tío. Los niños le contaron a la mamá de la nena y ésta a su marido.
Cuando los padres le pidieron a la niña que les contara qué le hacía "el Sergio”, ésta se quebró y confesó toda su pesadilla, las veces y los lugares de la casa en que la atacó.
A eso se agregó el testimonio de una maestra, quien contó que un día la niña sangró en la escuela y habían pensado que "se había hecho señorita”. Una situación similar le había pasado en su propia casa.
Luego comprobaron que no era que la menor había empezado a menstruar, sino que el sangrado era una consecuencia posterior a que el tío la tocara con sus dedos.
Al relato hecho a los primos y a sus padres, y al sangrado en la escuela y en su casa, se le sumó otra pieza clave del rompecabezas: la madre de la niña contó que su hermana y su cuñado se habían tenido que mudar de Rawson a Santa Lucía porque los vecinos lo habían querido golpear varias veces después de que una vecina lo acusara de otro abuso.
"La circunstancia agravante de esta clase de abusos se centran en la reiteración en el tiempo, y en la diferencia de edad entre el menor víctima y el victimario. En cuanto a la primera circunstancia, surgen del relato de la menor en Cámara Gessel al decir que ésto viene de hace mucho y todas la veces se lo hacía, agregando que tenía miedo”, concluye el juez Correa en su fallo.
El juez Correa también argumentó porqué le dictó la prisión preventiva al tío abusador: "La adopción de medidas cautelares -como lo es la prisión preventiva- resulta procedente para asegurar su presencia en los actos del proceso y el eventual cumplimiento de la pena, más aún si se tiene en cuenta que el imputado S. B. mantiene un vínculo familiar, por cuanto es tío de la víctima, y cuyos hijos -primos de la damnificada- se frecuentan asiduamente”.
El sujeto, quien trabajaba en una panadería y se había quedado desempleado al momento de ser detenido, tenía como única actividad la práctica de kick boxing.
Ahora fue procesado por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante.
De ser encontrado culpable en el juicio podría sufrir una pena que va desde los 6 a los 15 años de prisión.
LA CIFRA
30.000
Es la cantidad de pesos que el juez Correa le trabó como embargo sobre los bienes al sujeto como parte del procesamiento.
Dejá tu comentario
Te Puede Interesar
Obras
Por Redacción Tiempo de San Juan
Tras el desastre provocado por el temporal, habilitaron el tramo de la Ruta 141 que concecta con La Rioja
Postales
Por Redacción Tiempo de San Juan
Sanjuaninos que no paran: los que le hacen honor al Día del Trabajador
Para tener en cuenta
Por Redacción Tiempo de San Juan
Modelos de aviones en homenaje a Malvinas, vino de frambuesa y chorrillana veggie: lo destacado en la Feria Internacional de Artesanías
Panorama
Por Ana Paula Gremoliche