Los niños prácticamente ni juegan en la plaza donde falleció electrocutado el pequeño Ulises Carmona el 24 de mayo del 2015. Ulises, de tan solo 10 años, falleció tras recibir una descarga eléctrica. La tragedia golpeó con fuerza a la familia y a toda la comunidad porque se trataba de un niño muy querido. Tal es así, que casi nueve meses después de su repentina muerte, los vecinos le rezan al pequeño y algunos, que no quisieron revelar su identidad, aseguran sentir cosas raras en la plaza donde sucedió la tragedia.
Rezos y apariciones “extrañas” de un niño muerto en Pocito
A 9 meses de la muerte del pequeño Ulises Carmona, quien falleció tras recibir una descarga eléctrica, en el barrio Teresa de Calcuta, varios vecinos le rezan al pequeño. Dicen que perciben sensaciones raras en la plaza en la que falleció.
En el barrio Teresa de Calcuta todos recuerdan a Ulises. Fueron cientos las personas que pasaron por el velorio del pequeño, en donde se vieron imágenes desgarradoras de dolor durante el sepelio, que se realizó dos días después de la muerte del niño.
La plaza en donde sucedió la tragedia está llena de piedras y aún se deja ver el rastro de un barrilete de color negro sobre el cable que generó la tragedia que terminó con Ulises electrocutado mientras jugaba. Es allí donde los vecinos dicen sentir cosas raras. Aseguraron que cada vez que pasan sienten que la piel se les eriza sin ninguna explicación. "Yo no tengo miedo, pero te pasa un escalofrío por el cuerpo”, dijo un adolescente de 17 años que vive en las inmediaciones de la plaza.
Muchos de los vecinos le rezan al pequeño, sienten que está más cerca de Dios y que sus pedidos serán más escuchados. "Es un angelito y los angelitos están más cerca de Dios”, reveló una vecina que fue testigo del terrible accidente que le costó la vida a Ulises.
El pequeño Ulises tenía 10 años cuando murió, era el más chico de tres hermanos. Camila, de 16 años, es la más grande y Tobías, de 12, el compañero de aventuras de Uli, como le decían todos en el barrio. "Ulises era muy juguetón, se levantaba jugando y se acostaba jugando. El día del accidente estaba jugando con unos amigos en la plaza, uno de los niños tiró un alambre con un piñón de bicicleta que se enganchó en el cable. Ulises iba corriendo y se enganchó la pierna con una cubierta de auto, se agarró del alambre para no caerse y ahí fue que le dio la corriente", relató su hermana Camila. Tobías, el otro hermano, estaba con Ulises cuando sucedió el accidente.
"Tobías trató de salvarlo, pateó el alambre y se soltó. Pero ya era tarde", añadió Camila.
Ulises llegó al hospital Rawson pero no hubo nada para hacer, desde que ingresó al nosocomio nunca más abrió los ojos. "La última vez que mi hermano abrió los ojos fue cuando mi mamá llegó a la plaza y le hicieron respiración boca a boca. Ahí abrió los ojos y le apretó la mano a mi mamá", añadió.
El pequeño Ulises jugaba al fútbol en Carpintería. Todos los fines de semana se iba a la localidad pocitana a mostrar su talento con la redonda. Así lo recordarán sus familiares, como un niño dulce y lleno de sueños, que hoy está más cerca de Dios.
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