A las 10.15 del martes 3 de septiembre de 2013, Federico Cecilio Fernández (ZZ), golpeó la puerta de la secretaría de la Defensoría Oficial N°4 y enmudeció a los empleados con su accionar, ya que no solo les gritó, sino que directamente los amenazó: “Traería un revólver y los mataría a todos”. Esa amenaza la recibieron Cecilia Celani y Mario Quiroga. Ante el mal clima y el contenido de los dichos, el responsable de esa oficina, el defensor oficial Carlos Reiloba, fue a la fiscalía correccional N°2 y radicó formalmente la denuncia a las 12 del día.
El caso tomó estado público ahora, tras el crimen del abogado Francisco Sirera, ya que los empleados de Tribunales comprendieron que lo de Fernández en septiembre del año pasado había sido una advertencia que un año después se concretó. Y el temor es que “pudimos haber sido cualquiera de nosotros”, como dicen los empleados en Tribunales.
Esa amenaza llegó al Segundo Juzgado Correccional y desde entonces está allí. Ahora, con Federico Cecilio Fernández preso, es de esperar que también lo lleven a indagatoria por esa causa.
El ofuscamiento de Fernández para con los empleados de la Defensoría Oficial N°4 era porque no habían logrado lo que él consideraba que la Justicia debía hacer, sin importarle las medidas que se habían tomado y que el resultado de esas medidas no fueron lo que él esperaba.
Fernández quería que su hijo, Federico Elías Fernández Santa Lucía, procesado por el abuso sexual de su hijastro, quedara detenido en un hospital o en su propia casa. Él pedía eso después de la golpiza que recibió estando preso en el Servicio Penitenciario Provincial.
Pero la jueza que instruyó el abuso sexual, María Inés Rosellot, ordenó asistir médicamente al hijo de Fernández. Además, los estudios médicos y psicológicos determinaron que podía estar en prisión y no hacía falta su derivación a su domicilio o a un hospital.
Pero ese episodio de violencia en la Defensoría Oficial N°4 parece haber sido puntual.
Es que los otros abogados defensores que tuvieron en el caso de Federico Elías Fernández dicen que era buena la relación con el padre del muchacho, ahora detenido junto a su hijo como autor del crimen del abogado Sirera.
“Nunca imaginé que pudieran hacer una cosa así. El caso coincidió con mi primer día de trabajo ya fuera de San Juan, donde los traté casi a diario y nunca tuve un problema, tanto con Federico Cecilio Fernández como con su hijo Sergio, que era una persona correctísima. Lo que sí estaba Federico Cecilio era muy afligido por los problemas económicos que tenía”, comentó desde Buenos Aires el ex defensor oficial del Juzgado Federal, Horacio Garcete.
Por otro lado, el abogado Gustavo Vila, quien también defendió a Federico Elías Fernández en la etapa de instrucción del abuso sexual, contó que “la relación fue normal. Dejé de ser su abogado porque no coincidía con Federico Fernández, el padre, en la estrategia para defender el hijo. Él me quería imponer una estrategia y esa no es mi forma de trabajo, por eso dejé el caso”.
Amenaza a un abogado sanjuanino: “Traería un revólver y los mataría a todos”
Esa amenaza fue la que hizo en el 2013 Federico Fernández a un defensor oficial. Sin embargo, con sus otros abogados el trato fue bueno.
Por Gustavo Martínez Puga
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