Robos y Hurtos junto a la Seccional Tercera investigan sobre el robo a una casa de Trinidad ocurrido durante el último fin de semana. La dueña de la casa ubicada en calle Sarassa al 276 este, Olga Varas, había salido a una reunión familiar. En la ausencia de la mujer, entre las 21 y las 02, reventaron una de las entradas y abrieron la caja fuerte de la mujer. Se llevaron unos 21 pesos y unos 10 dólares, además de una gran cantidad de joyas de valor.
El pasado 16 de abril una vivienda de la calle San Lorenzo y Circunvalación fue violentada por malvivientes que se llevaron una gran cantidad de electrodomésticos que pertenecían a la señora Muñoz. La policía investigó y encontró los efectos robados. Además detuvieron a un sujeto, pero especulan con la participación de, al menos, dos más.
El barrio Avellaneda, de Santa Lucía, fue el elegido por los delincuentes para ingresar y llevarse una enorme cantidad de efectos pertenecientes a un matrimonio de abuelos que habían salido. Aquel día los malvivientes se llevaron un LCD de 46 pulgadas, otro de 32 pulgadas, dos notebooks, tres cámaras digitales, zapatillas y ropa.
Un negocio de informática ubicado sobre calle Mendoza fue violentado por malvivientes que ingresaron cerca de las 22.30 de la madrugada y se llevaron 6 computadoras personales, celulares de alta gama y otros efectos. Las cámaras de seguridad registraron el accionar de un sujeto en el interior de lugar, pero al parecer lo esperaban sus cómplices afuera.
Las escuelas no se salvaron y sólo en abril fueron dos las instituciones robadas durante la noche. Una de ellas es la escuela Eusebio Zapata de 9 de Julio donde los malvivientes ingresaron a través de un boquete y se llevaron los aparatos de música del establecimiento.
Un dia después se conoció el golpe donde el kiosco de la escuela Antonino Aberastain, de Pocito, había sido robado. La dueña perdió unos $3000 en mercadería que había comprado anticipándose a la Semana Santa.
Otro caso sobre el cual hubo sospechas fue el de la casa de la Villa del Carril, donde vivía Gustavo Mercado. La vivienda fue robada y posteriormente incendiada. Se llevaron camperas, zapatillas, televisores, alhajas y otros efectos, más 7 mil pesos que la familia tenía ahorrados.
La policía dudaba si se trató de un robo o de un ajuste de cuentas, pero lo cierto es que la denuncia fue por robo. El hecho se dio mientras el hombre y su familia visitaban a otros familiares durante la siesta de un día domingo.