Por Ernestina Muñoz
A 15 años del motín histórico: El recuerdo de los presos de los presos
El 3 de noviembre de 1999 no fue un día más en la vida de los periodistas que terminaron rehenes de un motín histórico. Estas son las memorias de Patricia Moreno (Nuevo Diario y LV5), María Silvia Martín (Canal 8) y Eduardo Manrique (Diario de Cuyo). Por Ernestina Muñoz.
CANAL 13
Antes del cambio de milenio los nervios se exacerbaron en el penal de Chimbas. Un grupo de internos organizó una fuga masiva con toma de rehenes: cinco periodistas, un puñado de guardiacárceles y hasta el juez de turno Agustín Lanciani. La revuelta empezó en la siesta del 3 de noviembre del 99 y terminó cerca de las 2 de la mañana con la huida en combi de los 26 internos.
Entre los periodistas estaba Patricia Moreno, movilera de LV5 Radio Sarmiento y periodista de El Nuevo Diario. "Entré transmitiendo y salí transmitiendo", recordó. Los reclamos de los presos eran variados y exigieron la presencia del magistrado para negociar y de periodistas como garantes del diálogo. "No van a ningún lado, son rehenes", les dijeron a los civiles en el momento en que se cayó la negociación en el pabellón 8. Patricia recuerda que los amotinados estaban intoxicados, discutían entre ellos y llevaban a los rehenes a los tironeos de un lado al otro. "Estaban re armados, desde facas hasta pistolas. Pisaban unas maderas del piso para levantarlas y de abajo salían las armas".
De todos modos dijo que la violencia era sólo psicológica para con los rehenes. "En un momento nos hicieron que nos pusiéramos de cara a la pared porque nos iban a fusilar. Se rumoreaba que habían entrado policía al lugar", recordó Moreno. Igual ella no estaba preocupada por su propia vida. "Mi temor grandísimo era que mi padre, muy enfermo en casa se enterara de que era rehén del motín. Su conexión al mundo era la tele. Estaba delicado. Como estaba transmitiendo le pedí por línea privada a Délfor Pérez que llame a la cuidadora de mi padre para que no vea la tv. Pero ya era tarde. Igual al aire Délfor me decía 'todo va bien y en casa también'. Era una clave para mí".
A las chicas periodistas no las maltrataron. Sólo les robaron dinero, celulares y joyas. María Silvia Martín se había casado hacía un año y temía por su alianza. "Pero no me quitaron las joyas, sí los casettes de las cámaras”. Las chicas salieron primero cuando el conflicto llegaba al final. Les pidieron que corrieran por todo el patio y Moreno recuerda haberse retrasado por el abrigo talla grande que le dieron los internos. Sin embargo, no corrían rumbo a la puerta sino a los vehículos de escape. Al abrirse las compuertas "había un millón de personas adentro, nos empujaban para entrar y yo no entendía dónde pensaban que íbamos a caber. Unos nos tiraban para adentro y otros para afuera para que no entremos", recordó Moreno.
Otros no la pasaron tan relajados. Según los relatos, los reos se empeñaron en molestar y cachetear al juez Lanciani. Otro que la pasaba mal era el camarógrafo de Canal 8 Carlos Taillant. "Era el primer día de salidas a exteriores porque estaba haciendo un reemplazo por el camarógrafo que renunció. Carlos todavía esta en el canal y no quiere saber nada”, reveló María Silvia Martín sobre su compañero ese día. Ambos terminaron cautivos en el Penal. Incluso después de que los internos consiguieran que les dieran vía libre para irse, Taillant salió con ellos como escudo humano junto al juez en el interior de la Traffic repleta de armas. Los dejaron después.
Muchos de los periodistas no pudieron tomarse descanso después del periplo. Patricia Moreno salió directo a la redacción del diario para escribir la crónica. Y a la semana siguiente debió volver al Penal por trabajo. Volvió a encontrarse con caras conocidas durante su cautiverio: el Taza Albornoz, Sandro Almeida, Naveda y Galleguillo, o con sus familiares. "Fue parte de mi trabajo, sin connotaciones. Fue un hecho más", dijo Moreno.
No tuvo la misma opinión la periodista de Canal 8. Su trabajo cambió y ya no le tocó volver al Penal ni a otras coberturas de calle. "Indudablemente fue un acontecimiento importante en mi vida profesional. En ese momento cubría una nota, no pensé que terminaba así. Nada lo superó desde lo protagónico. La caída del helicóptero fue fuerte pero no la protagonicé. La fuga fue una bisagra en mi carrera”, dijo María Silvia Martín. "Aprendí a manejar los nervios y ser conciente de que tenía que tomar registro, aún a riesgo de mi vida”, apuntó.
Otro que en medio de la aprehensión aprovechó para seguir trabajando los datos fue Eduardo Manrique, de Diario de Cuyo. Hubo revuelo porque era el periodista que no salió del Penal cuando liberaron rehenes. Los colegas se agruparon en la puerta reclamando por su libertad, pero él había preferido seguir dando cobertura al motín. "Me fui porque yo quise salir. Del diario también, que estaban preocupados, me dijeron que me fuera”, contó.
La fuga fue tema de conversación en el momento según reconocen los rehenes, pero "no nos hemos victimizado”, dijo María Silvia Martín. En el mismo sentido opinó Manrique. "Sí me encontré con los colegas, pero no lo hablamos. No nos traumó” dijo el cronista de policiales del Cuyo. Si bien vivió otros momentos tensos en su tarea, ninguna de la magnitud de la fuga del 99. "Nos asaltaron hace un par de años en Mendoza y Benavidez o nos amenazaron con pedazos de escombros. Pero son delitos menores”, aseguró. La jefa de prensa de Canal 8 opinó igual. "No lo vivo con temor, creo que en parte porque no hubo muertos”. Otra cosa hubiera sido si terminaba como la toma en Ramallo.
Lo que cambió
"Ese día entramos así nomás, porque ellos (los presos) lo habían pedido. Ahora tenés que ir con orden judicial por cada caso. Pasar por el escáner", reconoció Moreno.
"Cambió el modo de ingreso. Nunca nadie más entraba a las celdas”, apuntó María Silvia. "Fue un cambio para bien del sistema Penal. Revisaron situaciones y disposiciones.
Cambió también la relación con el juez. Veníamos del caso María Rosa Pacheco y el magistrado era distante. Después cambió absolutamente porque estar cerca de la muerte cambia a cualquiera”, dijo Martín.
Lo que no cambió
Hasta la fecha cada fin de año vuelve a haber un motín en el que los presos exigen por los mismos motivos que en el 99. Mora judicial, menor requisas a los visitantes, hacinamiento o malas condiciones higiénicas del lugar, el trato de guardiacárceles. Además, siguen armados, con celulares y drogas. Cada tanto una requisa interna da cuenta de ello. Siguen protestando cerca de fin de año, buscando la mediatización de los casos.
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