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miércoles 13 de mayo de 2026

CONFUSO HECHO EN EL SHOPPING

La mujer que denunció su secuestro declaró: “Ni creo ni dejo de creer en los videos”

Así lo sostiene Sandra Bazán, la mujer que denunció que un sujeto la abordó a la salida del Alto del Bono Shopping, pero que en las cámaras de seguridad no aparece ese momento.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Sandra Bazán, la esposa de un comerciante que a mediados de enero denunció que fue víctima de un secuestro express a la salida del Alto del Bono Shopping, cuyo relato fue puesto en duda por la policía e investigado en el Segundo Juzgado de Instrucción, salió a dar su versión del confuso hecho: “Ni creo ni dejo de creer en los videos”, disparó.

La frase tiene que ver con su postura ante una prueba clave del hecho: los videos de las cámaras de seguridad del shopping. Según la policía y los responsables de la seguridad en el centro comercial, en la imagen no se ve que la mujer haya sido abordada por un hombre que la amenazó y derivó en el secuestro express.

“El hecho existió y yo nunca inventaría una cosa así. El día anterior habíamos sufrido una amenaza: a mi marido le llamaron por teléfono diciéndole que iba a pagar lo que hizo y que yo estaba en el Easy haciendo compras, y que el número de patente del auto era tal y cual y que estaba estacionado en tal lugar. Al otro día, cuando salgo del Super Vea del shopping, cuando cruzo por abajo del puente –el lugar por donde pasan ingresan los autos al paseo comercial- siento que alguien me roza, me pone algo en la espalda que no se será un dedo, una madera o un arma, y me dice que mi hija está en tal lugar en la casa de una amiga. Lo cual era cierto. Eso me paralizó.

El hombre, al que no nunca le vi la cara ni la ropa ni nada, me dijo que buscara el auto y que me esperaba en 10 minutos. Fui a Ausonia, donde estaban los niños, saqué el auto y cuando salía por el estacionamiento por la parte del Lateral de Circunvalación, un hombre con gorra y remera roja se me subió en la parte de atrás, se tiró al piso y me empezó a decir que mi marido las iba a pagar, que manejara por donde él me indicaba. Yo estaba aterrorizada, no atinaba más que hacer lo que me decían. Después de dar vueltas, terminé en el Médano de Oro, en la Calle 8, donde me pegaron en la frente con algo. Yo estaba mareada y me caí a un zanjón. Todavía tengo el vestido con olor a barro podrido. Quiero aclarar que yo no llevaba celular, porque se había dicho que parecía raro que no me robaran el teléfono, que nunca me pegaron y que sólo me robaron el dinero”.

En el Segundo Juzgado de Instrucción investigan las amenazas y el robo denunciado por Bazán. Pero también investigan si hubo falsa denuncia, porque a los policías no les cierra el relato de la mujer. El juez Pablo Flores aún no resolvió.

 

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