ver más

martes 12 de mayo de 2026

hijo de un ex intendente

Uno de los violadores prófugo del caso Pinar cayó por droga

Es Francisco Merino, hijo del ex intendente de Calingasta. Integró la banda de los 12 sanjuaninos que violaron a dos chicas porteñas. Aquí nunca estuvo preso ni fue juzgado por ese hecho. En el ´99 había caído en Chile, donde no quisieron extraditarlo. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan

 

Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Aunque sea en forma lenta, la justicia siempre llega. Eso dicen. Y parece que esa frase popular es la que mejor define la situación de Francisco “Pancho” Merino (44), quien durante más de 20 años se las arregló para zafar de ir preso por la escandalosa violación masiva de dos chicas porteñas en el camping El Pinar el 23 de febrero de 1989. Ahora, cuando menos se lo pensaba y a días de que se cumplan los 24 años de aquel hecho, cayó preso y está sintiendo el rigor de estar entre rejas en su propio terruño. Pero no es por el delito que lo hizo famoso, sino por el tráfico de drogas.
Todo comenzó en agosto del año pasado. A través de la Secretaría Penal N°5 que dirige Paula Carena, el juez federal Leopoldo Rago Gallo originó una investigación por tráfico de drogas en el que estaría vinculada una red de sanjuaninos y mendocinos.
Para dar con la banda y juntar elementos probatorios, la justicia federal ordenó a Gendarmería que realice seguimientos ocultos, grabaciones y escuchas telefónicas, entre otras medidas que no revelan hasta que no se dicte el auto de procesamiento.
Pero el jueves 10 de enero último se produjo una reunión en una casa de Trinidad entre los máximos sospechosos de integrar la banda de narcotraficantes. Incluso, en la puerta del domicilio estaba el Ford Galaxy que la investigadores habían venido siguiendo como uno de los vehículos sospechosos.
Ese vehículo era conducido por Francisco Pancho Merino, quien se encontraba en ese domicilio de paso, ya que su domicilio de residencia es en Godoy Cruz, Mendoza. Entonces la Gendarmería allanó ese domicilio de Trinidad, a lo que se sumó una segunda vivienda y también la casa que habita Merino en Mendoza.
Si bien en ninguno de estos tres lugares habrían encontrado droga –al menos eso informó la Gendarmería, pero hay que esperar a conocer el resultado de la investigación judicial-, en las dos casas ubicadas en Capital hallaron una serie de animales en vía de extinción (desde aves y una puma cachorra hasta serpientes y arañas), cuya tenencia, transporte o comercialización está prohibida por ley.
Así fue que Francisco Pancho Merino cayó preso. Le imputan cuatro delitos: tráfico de drogas, poseer maquinaria para tóxicos, integrar una banda de dos o más personas para delinquir y violar leyes nacionales de protección a la flora y la fauna.
Según fuentes del juzgado federal, junto a Merino también cayó Daniel Benegas –dueño de la vivienda en la que estaba Merino, sospechado de integrar la banda de narcos; había otra persona que fue excarcelada y un matrimonio integrado por Diego Peralta y Emilse Sánchez, ambos prófugos.
Tras prestar declaración indagatoria en el juzgado federal, Merino solicitó la excarcelación pero se la negaron, al igual que a Benegas.

Sorpresa
En medio de esos trámites legales, en el Juzgado Federal N°2 se encontraron con el dato de que estaban frente a uno de los famosos imputados por la violación masiva en El Pinar. Fuentes judiciales informaron que fue el mismo Pancho Merino quien les contó que él había estado vinculado a ese caso.
No resulta extraño que se haya sentido impune para hacer esa confesión. Es que la figura penal por la cual había estado prófugo es la de violación agravada y la pena es de 8 a 20 años de prisión o reclusión “para el que provoque un daño físico o en la salud de la víctima o cuando el hecho fuera cometido por dos o más personas”.
Como ya pasó el máximo de la pena (20 años) sin que Merino haya sido juzgado, en su caso el delito por la violación del Pinar quedó prescripto. Igual, como es un trámite de rigor, en el juzgado federal pidieron su planilla de antecedentes y si tenía pedido de captura. Pero el resultado fue negativo.
Legalmente no quedaron rastros de que Merino integró aquella banda de jóvenes sanjuaninos que a las 23.30 del 23 de febrero de 1989 se juntaron en la gomería ubicada en Ignacio de la Rosa, a metros de Segundino Navarro. Él llegó en su moto Suzuki. Y luego se trasladó en una camioneta Fiat 1500 junto a Andrés Di Febo, Sergio Landa, Juan Antonio González, Sergio Brazolotto, Gustavo Centeno, Alfredo Sergio Gómez, Fernando Aguirre, Sergio Gabriel Quintana y Alejandro Ramón Orozco, en la cual siguieron a las dos chicas que iban engañadas por Gustavo Gallardo y Alfredo Landa en un Fiat 600.
Tras el ultraje sexual, las chicas denunciaron con nombre y apellido a todos los integrantes de la banda en la Seccional 13 de Rivadavia. Eran 13 los integrantes, pero el chico de la gomería –uno de lo más humilde del grupo- no participó de la violación y huyó ni bien llegó al lugar.
Fernando Aguirre, quien tenía a su padre en Río Tercero, Córdoba, escapó esa misma madrugada del día 24 de febrero y nunca fue preso ni un minuto.
Merino corrió una suerte similar. En nuestro país nunca estuvo preso ni un segundo por la violación. En 1999 cayó preso en Chile (donde se había casado y tenía tres hijos), cuando lo detuvieron por adulterar la documentación con la que pasaba sistemáticamente del país vecino hacia Calingasta, donde tenía vínculos familiares (ver recuadro).
En ese momento le saltó el pedido de captura por la violación. La justicia chilena mandó a pedir documentación del hecho. Y, tras analizar el caso, decidió no otorgar la extradición por considerar que no había pruebas que lo incriminaran. Lo mismo quedó preso algunos días más, pero por la adulteración de documentos.
De haber venido a la Argentina, se supone que la justicia lo habría condenado porque estaba en la misma situación que Andres Di Febo, quien fue condenado (ver recuadro). Lo cierto es que en casi 24 años Merino nunca había sido atrapado por las fuerzas de seguridad argentina por la violación del Pinar. Incluso ahora no cayó por eso, pero cayó. Y está preso en el Penal de Chimbas.

 

La situación de cada uno
Las banda de los violadores del Pinar eran 13. Pero uno de ellos, el gomero, no tuvo que ver con la violación. Esta es la situación de los 12 restantes:
Los menores. Al momento de la violación, cuatro de ellos eran menores de edad porque tenían 17 años. Ellos son Gustavo Gallardo, Sergio Landa, Sergio Brazolotto y Juan González. Fueron encontrados culpables en noviembre del ´93, pero no fueron presos.
Condenados. Los únicos que pagaron con cárcel la violación fueron Andrés Di Febo (10 años de prisión), Alfredo Landa (16 años de reclusión) –condenados el 4 de septiembre del ´97- y Alfredo Gómez, condenado a 9 años y 10 meses en noviembre del 2001.
Sin condena. Sergio Gabriel Quintana, Alejandro Orozco y Gustavo Centeno nunca fueron sentados en el banquillo de los acusados y zafaron, después de estar presos y ser liberados en un escandaloso fallo del juez Carlos Horacio Zavalla (ver nota opinión). A partir de ese momento siempre estuvieron prófugos.
El que zafó. Francisco Merino estuvo detenido en Chile, pero negaron la extradición. Estaba en la misma situación que Andrés Di Febo, quien tampoco accedió carnalmente a las chicas pero participó del hecho (artículo 119 del Código Penal), ya que con su presencia incidió en el amedrentamiento de las víctimas. Por eso Di Febo fue condenado.
Siempre libre. Fernando Aguirre, quien nunca estuvo ni un minuto preso.

Una familia de peso
Francisco Merino tiene una familia con peso en la vida institucional de Calingasta. Su padre es Juan Oreste Merino, un médico que había resultado electo intendente por Calingasta entre 1991 y 1995 integrando el Frente Justicialista Popular (FREJUPO). Pero en 1993 se hizo una consulta popular y el pueblo calingastino lo revocó del cargo por "mala administración del municipio y falta de iniciativa para fomentar la producción y el trabajo". Había asumido el 11 de agosto de 1991. Y un tío del detenido, Francisco Merino (fallecido), fue diputado departamental entre 1995 y 1999, también por el FREJUPO.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar