Testimonio exclusivo: Habla la testigo amenazada de muerte
Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com
“Faltan unos minutos para las 9 de la noche. Ellos pasan en la camioneta Saveiro y veo a la chica atrás. No me llamó la atención porque muchos se paran a estar ahí –señala en las inmediaciones de su casa-. Yo paso con mi novio y veo la camioneta parada... Me llamó la atención que la chica tenía la mirada fija, perdida y no se encandiló…”. Así arranca el relato en exclusiva a Tiempo de San Juan la testigo clave que se conoció esta semana en el salvaje crimen de 140 puñadas que sufrió María Cristina Olivares en la noche del sábado 7 de julio. Este testimonio es crucial para la investigación del peor asesinato ocurrido en la provincia, porque hasta ahora la hipótesis oficial señalaba a Miguel Angel Palma, ex marido de Cristina, como el instigador, pero este testimonio podría ponerlo en la escena del crimen, lo que hasta ahora no había ocurrido y tal cual venían sugiriendo los padres de la víctima, quienes siempre creyeron que Palma tuvo una relación más directa con el asesinato de su hija. Palma y Cristina mantuvieron una relación pasional tormentosa en la que hubo hasta violencia física, después de que Cristina lo sorprendió siéndole infiel en su casa con Rosa Videla.
Hasta antes de conocerse la presencia de esta testigo, cuya aparición en el caso dio el martes último en primicia www.tiempodesanjuan.com, los presuntos responsables del crimen eran:
*Miguel Angel Palma, sospechado hasta ahora de ser el instigador. Cristina lo iba a buscar la noche del crimen para que se quedara con los dos niños que ambos tuvieron porque ella se iba a cuidar un enfermo y se sospechaba que él le dijo a su amante dónde podía encontrar a Cristina.
* Rosa Videla, amante de Palma y señalada como la autora de las 140 puñaladas. Hay mensajes de texto desde el celular de Cristina a Palma diciéndole “ya está…”.
*Eliana Corvalán, cuñada de Rosa Videla y señalada como cómplice porque la acompañó la noche del crimen.
*Ramón Lucho Videla, hermano de Rosa y concuñado de Eliana, señalado como partícipe porque remolcó la camioneta VW Saveiro de Rosa que se quedó sin gasoil cuando la conducían junto a su cuñada Eliana Corvalán. Se sospechaba que fue después del crimen. Hay testigos a los que les pidieron 2 litros de gasoil y llamadas de teléfono a Lucho pidiendo que las vaya a buscar porque la camioneta no les arrancó.
Tiempo de San Juan habló en exclusiva con la testigo, en presencia de la custodia policial armada que tiene en su casa, tras la amenaza que sufrió por parte de los Palma. La identidad y dirección de la chica no se difunde por pedido expreso de su familia y por el temor que sienten a sufrir una agresión. Es una familia humilde que vive en una casona en una zona rural. El diálogo del comienzo de este informe siguió de la siguiente manera:
-¿De qué color era la camioneta que viste?
-Una Saveiro roja, con vidrios polarizados.
-¿Qué te llamó la atención de la camioneta?
-La camioneta no me llamó la atención. Fue la chica que iba y… para mí, yo le dije a mi novio “mirá, pobre chica, parece que va drogada o tomada”. No le pasamos importancia. Cuando vamos pasando por el lado de la camioneta, prende la luz alta de la moto para ver y la chica no pestañea, no hace nada.
-¿Dónde viste a la chica?
-En la parte de atrás, en la caja, sentada y la moto acostada. Ella iba así –se toma las manos hacia adelante y la mirada fija en un punto-. Me voy a la villa –Aberastain, en Pocito- a retirar una cosa y vuelvo a la media hora, la Saveiro estaba por la misma Calle 8 antes de la Vidart, pero yo miro y no veo ni la moto ni la chica ni nadie. La camioneta sola.
-¿Vos viste conduciendo a la camioneta a un hombre?
-No, no. Cuando yo voy pasando veo que baja un hombre. No le veo el rostro ni nada porque estaba todo de negro y con una capucha, como de un buzo, y una cuellera negra.
-¿Pero era un hombre o una mujer?
-Para mí era un hombre. Pero yo le prestaba más atención a la chica.
-¿Qué le alcanzaste a ver de la cara?
-No lo alcanzo a ver porque era en lo oscuro y él da vuelta la cara y pone la espalda. Y yo miraba la chica nomás.
-¿Esa silueta que viste del hombre vestido de negro, tenía campera, gorra…?
-Sólo una cuellera negra y una capucha, como de un buzo.
-¿Esa persona era flaca o robusta, de qué estatura más o menos?
-Flaca como usted –por éste cronista-. Más o menos de 1,70 metros. Bien no sé decir. No era ni petiso ni muy alto.
-¿Viste una tercer persona en ese momento?
-No, no. La chica sentada atrás y la moto desparramada. No vi nada adentro de la camioneta.
-¿Por qué decís que iba como drogada?
-Porque a una persona que le prenden la luz alta tiende a pestañear o hacer alguna mueca con la cara. Ella no hizo nada, nada, nada.
-Eso fue el sábado a la noche, ¿el día domingo la policía te llevó a reconocer el cadáver de Cristina Olivares?
-Sí. Era la misma persona que vi en la caja de la camioneta.
-¿La conocías de antes a Cristina?
-No.
-¿Y a los Palma, que son vecinos de acá?
-Yo los conozco por apellido a los Palma.
-
¿Personalmente, lo conociste a Miguel Angel Palma?
-De lejos nomás. Así, alguna vez por ahí…
-¿La silueta de la persona que viste esa noche, se parece a la silueta de Palma?
-(Hizo silencio y bajó la cabeza, sin afirmar ni desmentir). No quiero hablar de eso…
-¿Después de que hallaron a Cristina muerta, los Palma vinieron por aquí?
-El viernes siguiente –el día 13-, vienen los Palma y meten el auto ahí en lo oscuro –dice señalando al frente de su casa-. El hombre ese –por Palma padre- vino con la excusa de preguntar por mi tío, y quería así como entrar por la fuerza, y mi novio lo encaró para que no entrara. El solo empezó a decirme… venía la Estefanía, hermana de Palma, y me dice “¿Daniela, has visto que la hija de puta se está votando a loca y le está echando la culpa a mi hermano?”. Y yo le digo, “no sé, no me quiero meter más en el lío”. Y él –por Palma padre- empezó a decirme: “Pero cómo, no estás viendo cómo nos están embarrando en la televisión, nos han quemado la casa, nos han robado y nos han sacado todo…”. Yo le dije, “mire señor, discúlpeme, no me interesa, no me quiero meter en más anda”. Y él empezó a enojarse porque yo no lo quería escuchar. Entonces la chica me dijo que no sabía con quién me metía, que tenía que tener custodia. Yo le dije que sí tenía miedo, pero que no me interesaba lo que ellos hablaban. Entonces mi novio arrancó la moto y me dijo “vamos”. Ella le dijo a su padre, que quería seguir hablando, “vamos papí, que ellos se van”. Y se fueron.
-¿A ese señor Palma lo conocés, sabés que era el padre de Miguel Angel?
-Sí.
-¿En qué auto vinieron?
-No sé bien, uno rojo.
-¿Vos ya habías dado tu versión en la policía de lo que viste esa noche?
-Sí, el mismo domingo que encontraron el cadáver.
-¿O sea que los Palma ya sabían que vos habías contado que viste a un hombre con Cristina?
-Sí. Me pareció extraño porque antes de que ellos –por los Palma- llegaran… 20 minutos antes, la policía me trajo la citación para que vaya a declarar al otro día, el sábado. Se van y ellos caen. El padre y la hija. No la madre como dijo la televisión. Ellos me vieron que yo estaba ahí el mismo día que yo fui a reconocer el cadáver.
-¿Ellos te ubican a vos antes de todo esto?
-Sí, íbamos a la misma escuela con la chica –la hermana de Palma que fue a su casa-. Ella a un grado más alto.
-¿Tenés miedo?-
-(Silencio). ¿Usted qué cree? No sé, la pregunta que me hace… Sí, si tengo miedo.
-¿Y por qué tenés miedo?
-Imagínese que salga ese loco y me mate…
-¿A quién te referís como “ese loco”?
-No, no… digo eso por decir. Pero yo sí tengo miedo.
-¿Conocés a la familia Videla, a Rosa, su hermano Lucho, su cuñada Eliana Corvalán, que son las otras personas detenidas además de Palma?
-No, no los conozco.
Ahora vienen las indagatorias
El juez Leopoldo Zavalla Pringles, del Juzgado de Instrucción N°1, quien lleva adelante la investigación del crimen de Olivares, tiene previsto empezar esta próxima semana la ronda de indagatorias a los sospechosos y también escuchar el relato de los testigos del crimen. Hasta ahora se tuvieron tomando medidas en sede policial, como allanamientos en busca de más prendas personales de Cristina Olivares que aún no aparecen. Los investigadores creen que ya será difícil hallar algo más, porque los involucrados tuvieron mucho tiempo para ocultar las evidencias.
De madre a madre, otro testimonio
A este diálogo con la chica que se transformó en una testigo clave del caso, también se le sumaron algunas declaraciones que hizo la madre de la chica, que podrían ser importantes para la investigación. Esta mujer estuvo el domingo 8 de julio junto a su hija al momento en que reconocieron el cadáver de Cristina Olivares. Ella cuenta que “la madre de Palma, a quien conozco de toda la vida porque acá nos conocemos todos, ese domingo me dijo: “Van a tener que tener cuidado con esto”. Fue mientras levantaban el cadáver. En ese momento yo lo tomé así nomás. Ahora ya no sé nada, tenemos miedo de que nos pase algo a cualquiera de nuestra familia”.