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miércoles 13 de mayo de 2026

habló el "Loco Titi"

Exclusivo de Tiempo de San Juan: el asesino de Perla Mora rompe el silencio

A días de cumplirse un año del crimen del oficial Mario Vega (49), quien además era un de las drag queen más conocida de la provincia, por primera vez habla públicamente desde la cárcel Pedro Renzo Zamora, el joven taxi boy de 24 años apodado “El Loco Titi” que admite haberlo asesinado. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan



Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

-¿Qué pasó el 13 de diciembre del año pasado?
-Bien no me acuerdo…
-¿No recordás o no querés hablar?
-Bien no me acuerdo y tampoco me gusta acordarme.
-¿Ese día Vega te llamó a vos y te pasó a buscar?
-Sí.
-Tus vecinos y en el Penal dicen que tenés buena conducta, que sos una persona tranquila, ¿qué pasó esa noche que te llevó a cometer un hecho así, un crimen con tantas puñaladas?
-Mi abogado dice que fueron 11. Yo recuerdo que eran 3 o 4 nada más.
-¿Debe haber habido un motivo muy fuerte para cometer un hecho así?
-Sí, estábamos ahí… y él me dijo que yo podía llegar a tener la enfermedad, que me iba  a morir, fue ahí cuando me entró la desesperación… no sé… ahí es cuando pasó todo…
-¿Qué enfermedad te confirmó que tenías?
-Me dijo que tenía Sida, que él ya tenía también, que me iba a morir, que ya me había contagiado.
-¿Vos le pediste que te confirmara si era así?
-Yo le pregunté.
-¿Vos tenías dudas?
-Sí.
-¿Por encuentros anteriores que habías tenido con él?
-Sí. Como irónicamente me decía… como haciéndome burla.
-¿Lo tomaste como una cuestión agresiva?
-Sí (murmura).
-¿Qué te imaginaste en ese momento, te habrá llenado de impotencia saber que te había contagiado la enfermedad?
-Y sí, no es nada por mí, sino por mi novia, que es una pendeja.
-¿Cuántos años tiene tu hijo?
-Tres años tiene ahora.
-¿Y en ese momento?
-Dos.
-¿Vos pensás que tu hijo puede tener Sida?
-No sé, creo que se han hecho los análisis y le han salido negativo.
-¿A los dos?
-Sí, a la madre y a mi hijo.
-¿Vos te hiciste los análisis?
-Sí, me los hicieron acá –en el Penal-.
-¿Y te han salido positivos?
-Han salido positivos. Encima ahora estoy muy mal por el tema del tratamiento porque no me tratan. Yo me he informado… mi hermana me trajo de internet un informe y salía, así en conclusión, que cuando se detecta la enfermedad, cuanto más rápido se trata, mejor. Y acá me dicen otra cosa, me dicen que cuando yo tenga las defensas bajas recién me van a empezar a tratar.
-¿Quién te dice eso?
-La doctora de acá, de la cárcel.
-Tu hijo y tu pareja ya tienen la certeza de que no tienen la enfermedad, ¿vos tenías desconfianza de que tu hijo tuviera porque tu relación con Vega es anterior al nacimiento de tu hijo?
-Sí. O sea, no recuerdo bien, o sea con la madre sí.
-¿Es decir que tu relación con Vega venía de años?
-Más de un año y algo.
-Esa noche que te confirmó la noticia vos te llenaste de bronca e impotencia y reaccionaste. Recién me decías que te acordás que fueron 3 o 4 puñaladas…
-Eso es lo que yo recuerdo. Mi abogado después me dice que fueron más. Yo no recordaba haberle dado más.
-Te pregunto porque la Justicia sostiene que hubo una tercera persona involucrada… ¿es así?
-He estado viendo los informativos y eso es lo que piensa el juez, lo que busca, una tercera persona, pero no, estaba solo en ese momento.
-¿Y después, cuando fuiste y abandonaste el cadáver, también estabas solo?
-No, estaba solo nomás.
-¿Pero apareció una evidencia que es el chip del teléfono de Vega, del cual hicieron un contacto con las sobrinas del policía meses después del crimen? ¿En su momento vos te llevaste la netboock y el celular y lo rompiste, por qué hiciste eso?
-Sí. Yo no iba con intenciones de robarle ni nada. Nunca tuve la intención de que pasara lo que pasó. Fue algo del momento cuando me dijo eso. Pasó en el momento y no sé por qué me llevé las pertenencias.
-¿Sacaste el chip del teléfono?
-Rompí todo. Quemé el teléfono, la computadora.
-¿Pero sacaste el chip?
-Sí.
-¿Se lo diste a alguien?
-No, estaba roto el chip. Rompí al chip. Es más, es visto los noticieros que dicen que dan llamados con el chip de Vega, pero después sale como que era mentira. No sé dónde quieren llegar. Yo lo que dije es verdad.
-¿Cuándo estabas en el hotel alojamiento de Chimbas, sacaste a Vega muerto?
-(Silencio). No sé si estaba muerto. Pero… no sé, estaba inconsciente.
-¿Lo sacaste de ahí, lo cargaste al auto y lo dejaste en la Costanera?
-Sí.
-¿Fue ese mismo día?
-Fue ese mismo día, en la noche.
-¿Cómo era tu relación con Vega, se reunían con frecuencia, a la semana, al mes?
-No sé, me llamaba siempre, de vez en cuando, a veces dos meses por mes, a veces más seguido.
-¿Cómo lo conociste a Vega?
-No me acuerdo…
-Él era una drag queen muy conocida de San Juan…
-De un diario salió el número… le mandé unos mensajes.
-¿A vos te hacía falta el dinero en ese momento?
-Sí.
-¿En este año que pasó, en qué te cambió la vida?
-En todo, la verdad. Por empezar tenía esperanzas de que me salieran negativos los análisis. Pero no…
-¿Esa era tu principal preocupación?
-Sí. Y bueno, mi libertad, qué se yo, estar acá encerrado… mi familia que sufre, todo cambió.
-¿A quién le pediste tratamiento para el Sida acá en el Penal?
-La última vez que me vi frente a frente con el juez le pregunté si tenía los análisis, los resultados, porque en los diarios salía que ya daba positivo. Y me dijo que no. A los días me entregan los resultados pero sí salieron positivos. No sé, cuando llegué acá me hicieron otra vez análisis, pero nunca empezaron el tratamiento. Ya va un año que me detectaron la enfermedad y no empezamos con el tratamiento.
-¿Y qué explicación te dan acá?
-La última vez, hace como dos meses, le pregunté yo y me dicen que ellos me hacen la extracción de sangre, la carga viral que le llaman, y que tienen esperar a que yo tenga las defensas bajas para empezar con el tratamiento.
-¿En este año en el Penal, cómo es un día?
-Me levanto como a las 9 o 10. Salgo a jugar a la pelota como para despejarme. Pongo a lavar ropa. Hago rutina… hasta ahora no he tenido problemas con nadie. Me llevo bien con la mayoría. Trato de evitar los conflictos. Si tengo la posibilidad de salir bien con el juicio, quiero salir bien, no salir lastimado ni nada.
-¿Vos crees que el tribunal que te juzgue te va a dar la libertad?
-No sé, Todo lo que yo he declarado es verdad. Creo que el juez ha tenido el tiempo de investigar para ver si es como él dice y creo que ha encontrado pruebas contrarias a lo que yo he dicho. No sé, pienso que me tendría que bajar la carátula.
-¿Por ahora es homicidio agravado?
 -Sí. Homicidio agravado.
-¿Por qué crees que debieran darte esa posibilidad?
-No sé, la verdad es que fue todo así, un momento… el juez le ha puesto premeditación, alevosía, mangas de giladas que pienso que no son así.
-¿Qué extrañas más en todo este año que pasó?
-Todo extraño, todo extraño…
-¿La relación con tu hijo, tu pareja?
-Sí a mi hijo. No tengo problema con mi anterior pareja, pero no me traen muy seguido a mi hijo. Mal que mal yo antes iba, lo veía en la casa de él, lo sacaba por ahí, lo llevaba a la plaza, ahora lo veo cada dos o tres meses un ratito… a mi novia ahora no la veo más.
-¿Ella sabía de tu relación con Vega?
-Mi novia, no.
-¿No sabía nada?
-No.
¿Estás arrepentido?
-La verdad es que sí. Si volviera el tiempo atrás, me gustaría no haberlo conocido a Vega.
-¿Qué le dirías a la familia de Vega?
-No los he visto ni en los noticieros ni en ningún lado…
-¿Pero si tuvieras a su mamá, a su hermana de frente qué les dirías?
 -Le pediría perdón por lo que pasó. Pero nunca fue mi intención de que pasara lo que pasó, de hacerle daño a nadie. Yo nunca tuve problemas con nadie… no sé, le pediría perdón a toda la familia.
-¿Y a tus padres?
-A mi papá principalmente. Siempre me decía mi papá que trabajara, que hiciera las cosas bien…
-¿Ellos tampoco sabían que vos ganabas dinero de esa forma?
-No, no sabían (silencio). Por decirlo así, una forma de ganar la plata fácil, por buscar el camino fácil.
-¿Y de eso también estás arrepentido?
-Y sí, por eso estoy ahora donde estoy.
-Te agradezco de que nos hayas recibido.
-No, está bien.

Textuales

“Como irónicamente me decía –que tenía Sida-… como haciéndome burla”.
“-A la familia de Vega- le pediría perdón por lo que pasó. Pero nunca fue mi intención de que pasara lo que pasó”.
“Si tengo la posibilidad de salir bien con el juicio, no salir lastimado ni nada –de la cárcel-”.
“El juez piensa que había un tercero, pero no, yo estuve solo”.
“Tenía esperanzas de que me salieran negativos los análisis. Pero no…”
“Estoy preocupado porque acá –en el Penal- me dicen que cuando yo tenga las defensas bajas recién me van a empezar a tratar –por el Sida-”.

Cinco claves de un hecho inédito

1-El oficial inspector Mario Vega fue visto por última vez con vida en la Seccional 24 de Rawson el lunes 12 de diciembre de 2011. Al terminar su turno, llamó por su celular a Pedro Zamora y lo pasó a buscar por Rodríguez y Ruta 40, Chimbas, a cuatro cuadras de donde vivía el joven taxi boy.
2-El martes 13 de diciembre su cadáver apareció abandonado en los pies del asiento trasero de su Fiat Uno en la Costanera, Chimbas, un lugar despoblado. Estaba desnudo y había ropa de mujer en el baúl del vehículo. Lo encontró un hombre que pasó por el lugar.
3-La autopsia confirmó que recibió 11 puñaladas, todas en el cuello y en la base del cráneo y que tuvo una muerte lenta. El crimen fue cometido con un cuchillo con poco filo, tal como el que se le secuestró a Zamora. Y el peritaje definió que las puñaladas fueron hechas por tandas.
4-El 15 de febrero Zamora confesó su autoría. El juez José A. Vega, acompañado de la secretaria del Cuarto de Instrucción, Gladys Capdevilla, allanaron el hotel alojamiento de Chimbas y Zamora dio detalles. Ahí quedaron vinculados 3 empleados del hotel por encubrimiento agravado.
 5-La Sala I confirmó la figura legal del juez Vega: homicidio doblemente agravado por ensañamiento, alevosía y premeditación, en perjuicio de un funcionario de la seguridad pública. El defensor Gustavo de la Fuente interpuso otras medidas y por eso el caso aún no llega a juicio.

Cuatro moscas, silencios y confesiones

Por Gustavo Martínez Puga

Pedro Renzo Zamora aparece en silencio. Cuando el guardia le saca las esposas se frota suavemente las muñecas. No mira a los ojos. Levanta tímidamente el brazo derecho para dar la mano, como desconfiando de que le vayan a aceptar el saludo. Su mano es fría y no aprieta al saludar.
De gestos escasos, con la mirada clavada en el piso rojo de las baldosas de la ante sala de la subdirección del Penal, tomó asiento en unos viejos sillones Luis VI y no reaccionó ni siquiera para correrse de su cara las cuatro moscas que le revoletearon durante los 15 minutos de la entrevista.
Mantuvo extensos silencios cuando se le pidió recordar los oscuros momentos del crimen y en sus ojos sólo se vio emoción cuando recordó que su hijito podría tener Sida por su culpa y cuando le pidió perdón a sus padres por todo lo que pasó.
Estar frente a frente con el asesino confeso de un policía despierta sensaciones cruzadas: intriga, desconfianza a la reacción, impotencia ante las evasivas para sortear la verdad detrás de un crimen que en su momento conmocionó al país. Todo se mezcla en esos primeros minutos. Pero del relato también se desprende la angustiante situación de un chico que no tenía trabajo, oficio ni un futuro del cual aspirar a una vida mejor y que no encontró mejor salida que prostituirse para conseguir dinero.
En su primer mano a mano con los periodistas, Zamora se mostró tal como lo definieron sus vecinos del barrio en Chimbas y como se comportó hasta ahora en el Penal: un pibe tranquilo, que no se mete en líos con nadie y evita los choques con las otras personas. Su piel estaba limpia como su ropa: vestía zapatillas de skaters DC, jeans y campera deportiva negra con una línea roja Reebok.
Al terminar la entrevista, volvió a saludar sin mirar a los ojos. Se negó a posar para una foto de pie, se subió las mangas de la campera y extendió sus dos muñecas para que el guardia le volviera a poner las esposas y volvió a desaparecer casi sin hacer ruido hacia el interior de la cárcel.


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