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jueves 2 de abril de 2026

Personaje sanjuanino

Fue albañil, mecánico, maestranza y, pese a tener la jubilación en mano, ahora se la rebusca vendiendo diarios

Hugo Ríos lleva casi 60 años trabajando de lo que sea. Después de jubilarse y lejos de quedarse en casa, decidió transformarse en canillita para ayudar en su casa. "No me puedo quedar quieto", confiesa.
Por Carla Acosta

Pasado el mediodía, cuando la brisa helada penetra hasta las capas más profundas de la piel, en uno de los días más fríos del año en San Juan, Hugo Ríos (72) está parado junto a su puestito de diario en el corazón de Villa Krause. Allí posa todas las mañanas, de lunes a lunes, desde hace siete años, cuando se jubiló como maestranza de la Escuela Hogar, famosa institución sanjuanina fundada en 1954 por Juan Domingo Perón. Hugo dice que, de los 365 días que tiene el año, trabaja los 361. Así, toda su vida.

"Toda la vida trabajé. Me gusta trabajar, me hace sentir bien. Yo ya estoy jubilado pero igual sigo trabajando para ayudar a mi familia. Acá en el puesto de diario falto sólo cuatro días al año. Estoy todas las mañanas, desde las 6, cuando voy a buscar los diarios, hasta las 13hs. En las tardes no vengo", cuenta uno de los canillitas más famosos de la calle España.

Hugo es uno de los tantos personajes ocultos del departamento Rawson, que en silencio, es protagonista de una historia de sacrificio y perseverancia. Nació en Mendoza de casualidad cuando su madre estaba de visita en la provincia vecina, pero creció en la calle Pedro de Valdivia.

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Su vida laboral comenzó a los 14 años. Cuenta que empezó a ganarse los primeros pesos como ayudante de albañil. A esa edad trabajaba en una construcción que llevaban a cabo en la zona de Concepción, Capitla. Ya de joven cambió de oficio: de la cuchara y la pala a los destornilladores tras conseguir trabajo como mecánico. También fue chofer y hasta trabajó en el Dique Punta Negra.

Su función más importante la encontró en la Escuela Hogar José Manuel Estrada, ubicada sobre calle Mendoza, en Rawson. Allí pasó casi 40 años cumpliendo funciones como maestranza y luego, como encargado del personal de limpieza: "Pasé muchos años allí hasta que me jubilé. Me acuerdo que trabajaba en la escuela y después me iba al dique... trabajaba todo el día".

Hace un par de años le llegó la jubilación y pese a la posibilidad de quedarse en casa, decidió volver a la calle. Esta vez, se armó un puestito de diarios y revistas en la plaza de Villa Krause, frente a la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Andacollo. Ya tempranito reparte diarios y después se queda en el kiosco para seguir con la venta. "Hoy ser canillita es difícil. Los sábados, domingos y lunes se trabaja bien; el resto de la semana, la venta ya es muy baja. A veces estoy toda la mañana por un solo diario.

Fue albañil, mecánico, maestranza y ahora se la rebusca vendiendo diarios

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