Llegó hace 18 años y no se fue más. De lunes a viernes en la mañana y la tarde, y hasta fines de semana, Eduardo siempre está en la puerta del Colegio Central Universitario (CCU). Su presencia le brinda seguridad y confianza a este emblemático establecimiento de San Juan. “Trato de cumplir con mi trabajo”, dice con humildad. La comunidad del instituto preuniversitario reconoce su labor con mucho cariño, que se ganó por varios motivos.
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Eduardo siempre está
Eduardo Zabaleta es el emblemático guardia del Colegio Central Universitario. Llega muy temprano a la escuela, con campera, pantalón y gorra marrón. Por varios motivos, se ganó el cariño de toda la comunidad educativa.
Eduardo Zabaleta llega muy temprano a la escuela, con campera, pantalón y gorra marrón, y camisa beige en los días de calor. Saluda a todos con su nombre y mira en sus caras, principalmente de los estudiantes, si ese día será complicado por alguna evaluación. “Quedate tranquilo/a, que te va a ir bien”, son sus palabras de bendición.
Finalizados los dos turnos, ayuda a los más chicos a transitar por avenida José Ignacio de la Roza. También evita que el carril Norte de dicha arteria se convierta en un caos vehicular durante las horas pico.
“El Eduardo siempre te hace el aguante”, reconocieron alumnos y padres. Una infinidad de veces ayudó a los alumnos que no podían salir del inmueble y necesitaban alguna cartulina o fotocopia. No tiene problemas en cruzar la calle e ir a la librería.
El gran desempeño de Eduardo permitió que el Central Universitario sea su segundo hogar. No únicamente porque pasa varias horas en el establecimiento, también porque es el guardia fijo de la escuela. Reconocieron que nunca lo rotaron a otro lugar, y desde la empresa de seguridad saben del rol indispensable de Zabaleta en el CCU.
“Siempre se está por ir, pero todavía lo vemos ahí”, cuentan los ex estudiantes, sus primeros pichones, algunos ya convertidos en profesionales. A pesar del paso de los años, el cariño continúa latente hacia el histórico guardia.
“Es una institución usted, Eduardo”, fue el comentario de este medio. “Institución no, trato de cumplir con mi labor”, respondió. No le gusta “figurar” y trata de hacer su función con la humildad que lo caracteriza, pero por dentro es consciente del aprecio que todo el colegio le tiene.