Opinión

Candidatos en San Juan: mil vueltas para volver al lugar de partida

Al final, el término internas quedo nuevamente inválido y será sólo encuesta a cielo abierto. No habrá ofertas variadas. Los intríngulis de un armado que fue un parto en todos lados.
sábado, 31 de julio de 2021 · 10:35

Se le iba a dar valor a la instancia esta vez, eso parecía. La P de Paso es por primarias, lo que no ordena pero sugiere una decantación entre varios candidatos por partido o frente. Si no fuera así, no haría falta una interna.

Y, otra vez, la vida democrática se dio las narices contra la realidad: no habrá interna en ningún lado en San Juan, lo mismo que los últimos turnos para diputados nacionales y para gobernador en los espacios más importantes. Por lo que la convocatoria de setiembre con la excusa de saldar algún duelo interno relevante nuevamente será un paso de baile.

Arrancó el proceso político en plena pandemia con una fuerte embestida apelando a la razonabilidad y suprimir las Paso. Un paso legal establecido por ley con la cándida pretensión de filtrar propuestas diversas en un mismo espacio, todo a la vez y regido institucionalmente. Una modalidad copiada de democracias avanzadas como la de EEUU, trasplantada a una sociedad especuladora y mañosa como la nacional.

Desde que rige, pocas internas ha ayudado a resolver. Sumado a que obliga a doble turno electoral obligatorio en plena vigencia de restricciones por el Covid. Eso hizo que no prosperara la intención lanzada desde San Juan por el gobernador Uñac para suprimir por esta vez el capítulo interno en plena emergencia sanitaria. Lo vetó el gobierno y la oposición nacional. Ni siquiera aceptaron que se libraran esos lances sólo en los distritos donde hubiera más de un postulante por frente.

Quedó un tablero al menos risueño. La gestión nacional tratando de evitar allí donde fuera cualquier interna, y sin conseguirlo en dos de los distritos más importantes del país donde padecerá una interna salvaje: Córdoba (con una parte inclinada al cordobesismo y otra al kirchnerismo) y Santa Fé (choque frontal entre el gobernador Perotti albertista y el ministro Rossi kirchnerista).

Los únicos que sacarán provecho son los que en la argumentación defensiva del sistema pasaron más cartuchos, Juntos para en Cambio, donde se librarán dos internas atractivas en Capital y Buenos Aires, a las que mirarán por la tele en todo el país.

En especial desde San Juan, donde en setiembre no habrá nada que resolver, sólo conocer cuánto calza cada uno. Como ocurrió en las últimas ediciones de vigencia de este mecanismo de Paso, justamente sin internas. Ahora, luego del citado pedido de suspensión que hizo agua más el amago de sacar a jugar a varios equipos de la misma agrupación, lo que finalmente quedó en la nada.

En la provincia, lo ideal para los dos principales espacios políticos como son el oficialismo liderado por Sergio Uñac y la oposición encabezada por Marcelo Orrego era acordar desde el principio un lance mano a mano, con una lista por lado. Es decir, desde el inicio del proceso esta instancia de Paso –o interna- era un dibujo que había que superar.

Lo que ocurrió fue que uno condicionó al otro. Para Uñac siempre fue más fácil garantizar la presencia de una sola lista porque es el líder indiscutible del espacio (más allá de una línea interna del giojismo que hoy está más atomizada, aunque no impedida de amagar hasta último momento). Pero para Orrego, que es líder indiscutible pero sólo de un partido que integra el frente –Producción y Trabajo- aunque con ascendiente decisivo en el resto (UCR, PRO, Actuar, Dignidad), era más complejo.

Debió el santaluceño hacer correr el calendario completo para sofocar rebeliones e imponer su criterio, tardío y sobre la línea de sentencia pero su criterio al fin. Ese naufragio de dudas había arrastrado al oficialismo provincial, no deseoso de heredar el microclima del 2013, que fue la única vez que funcionó el sistema a Paso en San Juan. Aquella vez, cuatro fórmulas compitieron en lo que sería el germen del actual Juntos por el Cambio: el macrista Cáceres derrotó al basualdista Martín, a Colombo-Conti y a Mauricio Ibarra, y quedaron en la sumatoria desbordando a la única fórmula peronista encabezada en ese momento por Daniel Tomas. Una de las explicaciones fue el microclima de debate interno que había florecido ante la única voz del otro lado, lo que se terminó de ordenar cuando quedaron mano a mano Cáceres con Tomas.

En el campamento de Uñac habían hecho los deberes esta vez y anunciaron con tiempo que ahora habría también en el oficialismo varias fórmulas expresando la diversidad interna y con vía libre para polemizar duro. Convencidos como estaba todo el mundo que en Juntos por el Cambio sería un milagro sintetizar en una sola fórmula tantas pretensiones.

Pero el milagro ocurrió, Rodolfo Colombo accedió sobre el disco de sentencia a bajar su candidatura y todo se enderezó en Juntos para el Cambio para que se pudiera configurar una, hasta ese momento, impensada lista única. Lo siguió el oficialismo, anunciando en paralelo esa misma configuración única en la que ambos espacios hubieran hecho tablas al inicio del proceso.

Es decir, luego de mil especulaciones, todo había vuelto al mismo lugar. En el que los dos espacios se sentían cómodos. Orrego, porque el bordado y zurzido lo ubicó en un pedestal interno relevante. Uñac, porque evitaba los roces que entre peronista nunca se sabe dónde terminan. Había entre ambos bandos acuerdos tácitos. Por ejemplo, que no saliera a jugar el intendente Fabián Martín porque obligaría al oficialismo a descolgar un intendente y a pelear a alta escala. Se prefirió una pax acotada.

Con particularidades en cada campamento. Del lado opositor, la aparición repentina de Susana Laciar al frente de la lista. Llamativo porque había sido la única que no había sido mencionada en todo el proceso previo, ni había coqueteado en público como lo hicieron Colombo, Falcón o hasta Miodowsky o Nancy Picón. Y llamativo también porque es un nombre factible de ser incorporado a cualquier posible enroque.

Es que Susana es la primera reemplazante de Roberto Basualdo en el Senado, y el legislador anunció hace un par de meses en Paren las Rotativas que se alejará a fin de año. Si su voluntad se mantiene, y hasta ahora no hubo una declaración en contrario, ¿por qué la misma Susana Laciar aparece en la lista de Diputados?

Una manera de razonarlo es conociendo al resto de la lista. Detrás suyo va Enzo Cornejo, presidente del PRO local, el partido que hizo mucha fuerza ante Marcelo Orrego para colocar al frente a uno de los suyos porque el que se va es el macrista Cáceres. Si Cornejo llegara a diputado nacional –porque Laciar pasa al Senado- debería dejar su banca provincial, que sería ocupada por el radical Castro. El partido que tenía en los aprontes de candidato a Nito Falcón, bajada en el más absoluto silencio.

Para despejar dobles lecturas, Orrego dijo en Paren las Rotativas que Basualdo no se va a ir de la banca y esa catarata hacia abajo de especulaciones (que incluyen el hecho de que el tercero detrás de Laciar para el Senado es Colombo) no se producirá.

También hubo correcciones llamativas en el campamento oficialista. Los dos primeros nombres, Walberto y Fabiola Aubona, estaban tallados en la piedra desde hace tiempo. Pero luego fue evidente el freno de mano al armado de una lista pura bloquista con la que se había especulado durante todo el conteo previo.

Era una jugada de alto riesgo esa de poner al partido de la estrella a la intemperie. Sobre el final, se decidió sumarla a la lista única y desplazar a quien parecía número puesto para ese espacio, el intendente de San Martín Cristian Andino, a quien parecen apuntarle para mayores funciones en el equipo pero deberá esperar. Más aún, con un redoble en la apuesta bloquista: en lugar de los mencionado Alfredo Nardi o Laura Adámoli, el nombre que apareció estampado en la boleta fue nada menos que el del presidente del partido, Luis Rueda.

Así quedó un esquema en el que hace tres meses se hubieran dado la mano, con nombres previsibles y lista única. El riesgo es coquetear con el desinterés de cualquier interna al que se pide al elector que vaya un domingo de paseo y sin nada en juego.

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