Te sumaste al running, a la dieta equilibrada y has puesto toda tu fuerza de voluntad pero, nada, tu abdomen (o tus piernas) no bajan. Caminar, correr, comer sano, evitar tentaciones poco saludables… Lo has intentado con todas tus fuerzas. Todo lo que tenías apuntado en la lista de cosas por hacer para bajar volumen está siendo poco eficaz y tu paciencia y autoestima están bajo mínimos. ¿Qué más puedes hacer? Lo primero es relajarte, tranquilizarte y respirar hondo; lo siguiente es dejarte guiar por los expertos. La regla, el síndrome premenstrual, la retención de líquidos, gases, una mala digestión o alguna intolerancia pueden estar detrás de todo esto. Para ponerle nombre (y, sobre todo, fin) hablamos con el equipo de expertos del Hospital Quirón Valencia. Toma nota.
«No supone ningún riesgo vital pero es muy desagradable», nos cuenta Julio Ponce, Jefe de Digestivo del Quirón Valencia. ¿La razón más común de esa hinchazón en el abdomen? La retención de gases en el tubo digestivo.
«Hay mucha gente que tiene distensión abdominal o sensación de meteorización (aire). Gente que tiene muchos gases en el abdomen y por eso se hincha, se distiende como si fuera un embarazo de pocos meses. Para explicarlo de forma sencilla, en el tubo digestivo habitualmente hay aire (el propio que tragamos o que respiramos y el que se produce en el proceso de digestión de los alimentos) y algunas personas generan más aire en el intestino de lo normal. Eso son problemas de los gérmenes que tenemos en el intestino, que es lo que se llama microbiota intestinal (aunque todo el mundo lo llama flora intestinal, pero no es flora, porque no son plantas)», matiza el doctor Ponce. «En todo caso sería fauna, porque son bacterias», dice y sonríe. «En algunas personas este tipo de bacterias producen más gas de lo habitual, tanto, que da la sensación de estar hinchada (lo notas), o se produce la distensión abdominal (lo notes o no lo notes, la verdad es que tienes más distendida de lo habitual esa zona)», explica el doctor.
«En el caso del intestino estos problemas vienen por la fermentación de alimentos o la mala absorción (fundamentalmente de azúcares o hidratos de carbono). Esto coincide bastante con lo que conocemos con el término de Síndrome del intestino irritable. No significa que haya lesiones en el intestino, no las hay, simplemente es probable que funciona peor de lo que debería», explica Julio Ponce. «Otra de las situaciones comunes en las que se produce inflamación es en los pacientes que notan gases en el estómago, que es la parte alta del abdomen y produce la hinchazón de este. Esto puede ser simplemente porque tragan más aire de lo habitual».
*Hábitos que suman y pueden ayudarte a combatir la distensión abdominal. Mastica mucho los alimentos y come de forma lenta, usando siempre los cubiertos y evitando distracciones como la televisión. Controla el estrés (te afecta más de lo que crees) y evita ingestas abundantes y ricas en grasas. Reduce tu consumo de sal y camina (regulariza tu tránsito intestinal).
Intolerancias
Las intolerancias también puede provocarte hinchazón en el abdomen. «Las más frecuentes son a los azúcares e hidratos de carbono. Las comunes son la intolerancia a la lactosa (presente en la leche) y a la fructosa (que encuentras en frutas y vegetales). Hay personas que, bien cuando toman leche o bien cuando ingieren fructosa, sienten mucha meteorización y ventoseo», explica Ponce.
«También puede darse la intolerancia a hidratos de carbono como la sacarosa o al sorbitol (presente en las chucherías o caramelos), aunque es menos común», afirma. «En cualquier caso, es importante acudir al médico porque muchas veces solo con el relato podemos detectar el problema, hacer un diagnóstico y darles pautas para que su situación mejore. Su calidad de vida cambia significativamente», concluye el doctor Ponce.
Piernas hinchadas
Pesadez, hinchazón. ¿Tus piernas ya no son lo que eran y no sabes cómo paliarlo? Escucha al doctor Ramiro Verdejo, especialista en Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Quirón Valencia. «Los edemas (hinchazón) en las piernas son el resultado de un acúmulo excesivo de líquidos en los tejidos de las piernas», explica. «Tienen diversos orígenes y causas, pero a modo de resumen, y para poder entender cómo se producen, debemos saber que las arterias transportan sangre con alto contenido en oxígeno y nutrientes para los tejidos. Así pues, un exceso de aporte o, lo que es más frecuente, una incapacidad del sistema venolinfático de drenar y reconducir estos líquidos, ocasiona su acúmulo en los miembros inferiores, al ser en estos donde el efecto de la presión gravitatoria es mayor», afirma Verdejo.
¿Por qué ocurre? «La insuficiencia cardíaca, renal, trastornos hormonales, algunos tratamientos farmacológicos... son responsables de algunos de estos edemas. Aunque afortunadamente por su benignidad, también son frecuentes los edemas funcionales, motivados por el sedentarismo y la inmovilización prolongada, el sobrepeso, trabajos que obligan a estar muchas horas de pie, el calor, calzados y ropa inadecuada, etc. Controla tu peso, haz ejercicio de forma regular y evita la exposición prolongada a fuentes de calor, pero no dejes de consultar al especialista si notas la presencia de edemas», concluye el doctor Verdejo.
Síndrome premenstrual
Aunque algunas mujeres no notan nada, para otras el síndrome premenstrual viene cargado de ‘efectos secundarios’. «El aumento de peso puede llegar a ser importante, hasta unos 2/4 kg, y habitualmente suele resolverse cuando pasa la regla, no es algo que deba preocuparnos», explica Ángeles Plana, ginecóloga del Hospital Quirón Valencia. «Se trata de un proceso fisiológico. Debido al ciclo hormonal natural, en la fase premenstrual en la que predominan los progestágenos (un tipo de hormonas femeninas) se favorece el acúmulo de líquido en nuestro cuerpo. Por ello nos notamos más hinchadas, con molestias en el pecho, con sensación de pesadez en las piernas, etc.», explica la doctora Plana.
«La forma de combatirlo pasa por hidratarnos muy bien para favorecer la eliminación (podemos utilizar además infusiones drenantes como cola de caballo, té verde, o preparados farmacéuticos a base de extractos de plantas) y hacer ejercicio para movilizar esos acúmulos y facilitar la eliminación mediante la orina y el sudor».
Algunos anticonceptivos hormonales (la píldora u otros) pueden favorecer la hinchazón y la retención de líquidos.
(Fuente: Cosmohispano.com)