Lo que ocurre en la Cámara Minera de San Juan dejó de ser una simple diferencia de criterios. La caída de la conducción anterior -a apenas nueve meses de haber asumido- expuso tanto las dificultades para sostener una línea común de intereses, ordenar posiciones y representar a un sector cada vez más heterogéneo.
Qué pasa en la Cámara Minera de San Juan: internas y una institución atravesada por un cambio de rumbo
La salida anticipada de la conducción anterior y el desembarco de nuevas figuras de mayor peso reconfiguraron el mapa de poder en la Cámara Minera, en un contexto donde conviven intereses distintos y una industria en plena transformación.
Sin embargo, más que un episodio aislado, el movimiento se inscribe en un proceso más amplio: el recambio de liderazgo dentro de la minería sanjuanina.
El quiebre se hizo visible con la salida de Iván Grgric y la llegada de una nueva conducción con mayor peso específico. José Morea, country manager de Vicuña, asumió la presidencia, mientras que Marcelo Álvarez, de Barrick, quedó al frente de la vicepresidencia. La nueva estructura refleja un equilibrio entre los principales actores de la actividad y marca un cambio respecto de etapas anteriores.
Ese reordenamiento no puede leerse sin contexto. Durante años, la minería del oro -con Veladero como emblema- tuvo un rol central en la conducción institucional, incluso a través de terceros que lo representaban.
Sin embargo, el avance de los grandes proyectos de cobre comenzó a modificar ese esquema. En ese escenario, la irrupción de Vicuña en los espacios de decisión de la Cámara aparece como parte de ese cambio de etapa, más que como un hecho aislado.
Pero lo cierto es que la decisiva irrupción de Vicuña a la cámara deja en segundo plano a los que hasta ahora y en las últimas décadas tenían la sartén por el mango en la conducción.
Tensiones por todos lados
Algunos episodios recientes dejaron en evidencia los desafíos de esta nueva etapa. Uno de los más relevantes se produjo a comienzos de marzo, cuando el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) otorgó a Vicuña prioridad de uso por 25 años sobre la línea eléctrica de 500 kV.
La decisión, de carácter técnico, tuvo impacto en el sector del cobre: el proyecto Los Azules interpretó la medida como una desventaja estructural: en el futuro, podría verse obligado a depender de su competidor para acceder a la energía.
Ese episodio expuso lo que muchos ya sabían, pero pocos decían en público: los dos proyectos de cobre más avanzados de San Juan están en tensión directa. Y en ese contexto, que uno de ellos conduzca la Cámara abre un problema evidente. Incluso dentro del propio sector hay quienes sostienen, en voz baja, que ninguna de las dos compañías debería ocupar ese rol, justamente para evitar conflictos de interés.
Otro elemento que incidió en la reconfiguración reciente fue la salida sorpresiva de Analía García, quien hasta entonces ocupaba un rol clave en la articulación institucional y se desempeñaba como vicepresidenta de la Cámara. Su desvinculación de Barrick, por motivos relacionados a tensiones con proveedores, dejó a Barrick sin la representante fuerte que articulaba políticamente en la entidad.
Por ese motivo, y en un intento desesperado para no perder un metro más, es que se produjo el arribo de Alvarez. Fue, en criollo, jugar la carta más fuerte para evitar una sangría qué no se sabe si se habrá detenido.
Un recambio forzado
En paralelo, el diagnóstico sobre la etapa anterior fue planteado con dureza por el consultor Miguel Martín, quien habló de un “fracaso total” y señaló dificultades para posicionar a la institución en debates clave, como la Ley de Glaciares o temas vinculados a infraestructura estratégica como la línea de 500 kV. También advirtió sobre problemas en la comunicación y en la construcción de consensos dentro del sector.
Ese escenario dejó al descubierto otro desafío estructural: la convivencia entre empresas mineras y proveedores dentro de la Cámara, con intereses que no siempre coinciden. Un ejemplo de esto es que mientras los proveedores impulsan leyes de compre local, las empresas priorizan esquemas más flexibles, lo que obligará a la institución a encontrar un equilibrio.
Nueva etapa para la cámara minera
En este contexto, la llegada de Morea se dio en paralelo con una mayor participación de Vicuña en los espacios de decisión, en línea con el peso creciente de los proyectos de cobre en la provincia. Al mismo tiempo, la presencia de Barrick en la vicepresidencia refleja la continuidad de actores históricos dentro de la actividad.
Así, la actual conducción aparece como una síntesis de dos etapas: la que consolidó la minería del oro y la que empieza a perfilar el desarrollo del cobre.
Hacia adelante, el desafío de la nueva conducción será consolidar ese equilibrio tanto entre las empresas del cobre, como en las del oro y sus proveedores; fortalecer la representación institucional y evitar que las diferencias propias de un sector en expansión afecten su funcionamiento.
Porque, más allá de las tensiones, lo que ocurre hoy en la Cámara Minera es también el reflejo de un proceso más amplio: el paso de una etapa a otra dentro de la minería sanjuanina.