No había televisión, las redes sociales no existían y los únicos medios que mantenían informada a la población sanjuanina eran la radio y los diarios. En el San Juan de 1944, “Acción” y “Tribuna” eran los diarios que, tras el terremoto, fueron de gran ayuda no solo para llevar las noticias a cada hogar y reflejar la situación que se vivía en la provincia, sino también un excelente aliado para los comerciantes que con mucho esfuerzo abrieron sus puertas. Así la población se enteraba si su local de confianza estaba en actividad.
Las redacciones y talleres de ambos diarios no fueron ajenos al desastre edilicio que hubo ese 15 de enero de 1944. De acuerdo al registro que tienen en el Archivo General de la Provincia, el primer ejemplar de “Acción” que hay luego del terremoto es del primero de marzo; mientras que en el caso de “Tribuna”, el primer ejemplar es de fines del mismo mes. En esas páginas ya podían leerse los avisos de los comercios, sobre todo los ubicados en lo que ahora conocemos como Peatonal Rivadavia.
“Fue la primera casa en San Juan que abrió sus puertas al público después del sismo, para atender a sus estimados clientes”, señalaba el aviso de Casa Lara, un histórico local que funcionaba en Tucumán y Entre Ríos.
Los distintos rubros señalaban si el comercio funcionaba en el mismo lugar, o si regresaba a la actividad, pero en un local provisorio. Ese era el caso de por ejemplo Casa La Fazenda, que se trasladó al mismo edificio donde funcionaba Casa de Cafés Estilo Do Brasil, en Laprida y General Acha; o la sastrería de Hugo Rossini, que se cambió de domicilio.
Pero no solo los comercios hicieron uso de este medio para llegar a la población. Entre los daños que dejó el sismo, algunas estructuras de los edificios escolares se vieron afectadas. Si bien el fenómeno sucedió durante el receso de verano, conforme fueron pasando los meses algunas instituciones se vieron impedidas de iniciar el ciclo lectivo por falta de habilitaciones.
“El Colegio Don Bosco reabrirá sus puertas en breve”, se leía en un aviso que se vio por primera vez en El Tribuna a mediados de marzo.
Los edificios populares también se sumaron a la publicación del regreso a la actividad. El Cine Teatro Estornell fue uno de los ejemplos; como también el Cine Sarmiento, que se encontraba en Mendoza entre Rivadavia y Laprida. Por medio de una breve gacetilla, desde la empresa informaban cuándo volverían las proyecciones, luego de más de un mes sin actividad por trabajos de reacondicionamiento.
Hubo quienes aprovecharon la oportunidad, y buscaron sacar ventaja de los estragos de la catástrofe natural. "Muchas familias nos han testimoniado su satisfacción por haberles tocado casillas con chapas Ondalit", señalaba un aviso de la fábrica de chapas, señalando además que las mismas eran antisísmicas.
Los diarios de la época fueron de gran ayuda para los comerciantes sanjuaninos que volvieron a levantarse tras terremoto. Muchas de las casas ya no están, otras cambiaron de lugar o incluso de dirección, pero sin duda, la historia una vez más demuestra la importancia de los medios de comunicación para establecer la conexión entre la comunidad, más ante una tragedia como la que se vivió aquella tarde de enero de 1944.
Repasa los avisos de la época: