En cualquier ambiente de trabajo, el humor es el lenguaje universal. Pero, así como existen los bromistas natos, están aquellos signos que, por sus rasgos de personalidad tan marcados, se vuelven imanes para las cargadas de sus compañeros. No es que no los quieran; es que sus reacciones suelen ser el condimento perfecto para la jornada.
Los 'memes' andantes: los tres signos que más "cargadas" sufren en la oficina
Así como existen los bromistas natos, están aquellos signos que, por sus rasgos de personalidad tan marcados, se vuelven imanes para las bromas de sus compañeros
Aquí te presentamos a los tres signos que siempre terminan siendo el centro de las risas (con cariño) en el café de media mañana.
1. Virgo: el blanco por su "obsesión"
Virgo es el perfeccionista del zodiaco. Es ese compañero que tiene los resaltadores por color, el escritorio impecable y que sufre si alguien le mueve un centímetro la abrochadora.
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El motivo de la cargada: Su rigidez y su amor por los protocolos.
La clásica: Desordenarle sutilmente algo de su escritorio solo para ver cómo, automáticamente y sin dejar de hablar, lo vuelve a acomodar a su lugar original. ¡Es un imán para los bromistas!
2. Aries: el que "salta" primero
Aries es fuego puro e impulsividad. No sabe disimular cuando algo le molesta y su temperamento es de "mecha corta". Sus compañeros lo saben y, a veces, parece que se ponen de acuerdo para pincharlo un poquito.
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El motivo de la cargada: Lo fácil que es hacerlo "entrar en calor".
La clásica: Contarle una noticia falsa o un cambio de último momento en el proyecto solo para ver cómo se indigna y empieza a dar un discurso encendido, para luego decirle entre risas: "¡Era un chiste, Aries!".
3. Capricornio: el "viejo" del grupo
No importa la edad que tenga, Capricornio siempre parece el más serio y responsable de la oficina. Se toma el trabajo con tanta solemnidad que, para el resto, es irresistible tratar de sacarlo de ese papel de "jefe encubierto".
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El motivo de la cargada: Su exceso de formalidad y su cara de "pocos amigos" cuando hay distracciones.
La clásica: Organizar un festejo improvisado o interrumpirlo con algo totalmente absurdo justo cuando está más concentrado. La cargada suele venir por el lado de "Ya vino el abuelo a ponernos orden", algo que a Capricornio, en el fondo, le termina sacando una sonrisa (aunque le cueste admitirlo).