un adelantado

Salvador María del Carril - Por Edgardo Mendoza

La historia del sanjuanino que puso a favor del pueblo la prestigiosa educación que recibió para producir cambios sociales.
jueves, 06 de octubre de 2011 · 20:24


Del Carril nace el 10 de agosto de 1798 en la ciudad de San Juan, miembro de una familia de bastos recursos económicos,  lo que le permitió alcanzar el mejor nivel académico de su época. Los estudios elementales los realizó en los que se llamaba Escuela del Rey, destinada a formar únicamente a los niños de las mejores familias. Posteriormente fue enviado a Córdoba donde en la universidad Mayor de San Carlos (base de lo que sería la futura Universidad Nacional de Córdoba) se graduó primero como Bachiller en Derecho Civil y Canónico y posteriormente como Doctor. A lo largo de su dilatada carrera política se ocupó en llevar a la práctica el anverso de muchas de las enseñanzas recibidas, que eran producto de concepciones que todavía estaban en la Edad Media. Del Carril es ante todo un hombre de la modernidad y por imponer ideas modernas batallara sin respiro.

De regreso en San Juan, en 1821, será miembro del Cabildo, institución típicamente colonial, y defenderá la idea que este debía disolverse para poder nombrar una Junta de Representantes del pueblo con funciones legislativas y constituyentes. A principios de 1823 el Gobernador José María de Urdininea firma un decreto convocando a elecciones, cuyo primer artículo establece que “En la elección de gobernador, todo hombre libre, natural, o avecindado en la provincia, mayor de 21 años, o de menos, si es emancipado, tiene derecho para votar”. No votaban ni los esclavos ni las mujeres, pero este decreto en cuya redacción seguramente participo Del Carril, es un avance importantísimo en la evolución y desarrollo de la democracia sanjuanina.

Como resultado de esta elección fue elegido gobernador nuestro joven doctor y abogado que solo contaba con 24 años de edad,  asumió el cargo el 10 de enero de 1823. Su principal tarea fue redactar y promulgar la primera Constitución de la provincia, que  se la denomina la Carta de Mayo donde se reflejan las ideas más avanzadas de su época. En el artículo cuatro se establece : “Cada individuo puede pensar, formar juicios, opinar y sentir libremente sobre todos los objetos sujetos a la capacidad de las facultades intelectuales, sin que sea responsable nadie de su pensamiento o sentimientos: puede hablarlos  o callarse sobre ellos, como quiera; puede adoptar cualquier manera de publicarlos y circularlos, y en particular, cada uno es libre de escribir, imprimir o hacer imprimir sin licencia, ni previa censura, lo que bien le parezca, siempre con la sola condición de no dañar los derechos del otro”. Aquí está el nacimiento del periodismo moderno, un texto increíble para su época. Fue sancionada el 13 de junio de 1825, 29 meses después que Del carril hubiese asumido su cargo de gobernador.

Ideas tan avanzadas le trajo una fuerte oposición de la Iglesia Católica sanjuanina que ya se había visto obligada a aceptar reglamentaciones que la afectaban profundamente como la disposición de junio de 1823 que establecía que: “Las casas monásticas quedan sujetas a la inmediata  jurisdicción del Ordinario”, lo que significa que lisa y llanamente confisco los conventos. Posteriormente con parte del producto de la venta de los mismos fue autorizado a emplear 3.000$ en la compre de una imprenta, con la que se imprimió el primer boletín oficial de la provincia y también los primeros ejemplares de la flamante constitución. La cifra es importante pues baste decir que una vaca costaba entre dos y tres pesos.

Tanta tensión y desencuentro motivo que varios miembros del clero encabezaran un motín para el cual contaron con la ayuda de los presos de la cárcel, capitaneados por uno de sus guardias quien era Joaquín paredes. Lo obligaron a Del Carril a renunciar y debió escapar a Mendoza. Allí contó con la ayuda de las autoridades mendocinas que formaron un pequeño ejército, con el que invadieron San Juan y en lo que fue el primer combate de la Rinconada vencieron a los amotinados. Del Carril fue repuesto en su cargo y muchos de los religiosos que habían participado del complot fueron obligados a partir de la provincia.

Aunque indudablemente el ánimo ya no era el mismo y pocos días después de repuesto el Gobernador presentó su renuncia ante la legislatura provincial que era lo que jurídicamente correspondía. Partió a Bs. As. Donde Rivadavia lo nombro su ministro de hacienda, y  los años trajeron mil y unas peripecias, exilio, vicepresidente del país, miembro de la Suprema Corte de Justicia y muchas cosas más.

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