Uno de los nuevos participantes de Gran Hermano (se emite por TELEFE) ya está envuelto en una polémica y no por algo que haya pasado en la casa sino en el exterior. Una persona señaló como un estafador a Darío Martínez Corti, uno de los cinco nuevos “hermanitos” que entraron el lunes.
Lleva 2 días en Gran Hermano y ya está en problemas: lo señalan como estafador
“Mirá dónde lo vengo a ver a este garca”, expresó el usuario de una red social. Mirá de quién se trata.
Uno de sus clientes que intentó comprar un auto en su agencia mostró su descontento al verlo en el reality y lanzó un fuerte mensaje en Facebook. “Mirá donde lo vengo a ver a este garca”, expresó.
Seguidamente, Óscar González -presunta víctima- siguió escribiendo: “Me arruinó el auto y la plata jamás me devolvió y se mudó. Ansioso lo esperaré en Martínez”.
La producción de LAM (América) habló con la víctima y Ángel de Brito dio más detalles al aire. “Hace un año le mandé a arreglar un auto, le pagué y me empezó a dar vueltas”, precisó el conductor. Además, agregó: “Él arregla, compra y vende, lo mío era más de la parte mecánica, le pagué todo, le dejé el auto, pasaban los días y me lo dejó afuera”.
“Se mudó cuando fui, ese día estaba afuera el auto. No lo arregló evidentemente y la llave se la había dejado al del nuevo local. Me endeudé y todo por este hijo de p...”, le contó el damnificado al conductor, que comunicó el mensaje al aire.
Gran Hermano: quién es Darío, el vendedor de autos usados
El nuevo concursante de Gran Hermano, Darío Martínez Corti, ingresó a la casa y sorprendió a todos. Con 4 hijos, un nieto y 32 años de matrimonio a cuestas, llega para cambiar el panorama y levantar el promedio de edad en la casa.
Originario de La Plata, Buenos Aires, Darío pasó casi dos décadas inmerso en el mercado automotor, donde ha forjado una carrera sólida en la que fue gerente general de varias empresas.
En su presentación, Darío compartió detalles íntimos de su vida familiar, revelando que experimentó altibajos en su matrimonio. Se separó en dos ocasiones, pero mantiene una relación de 32 años con su esposa. Padre de dos niñas y dos niños, su nieto también forma parte de su orgulloso legado.
Al enfrentarse al desafío de estar incomunicado con el exterior, Darío valora la oportunidad que representa Gran Hermano y está decidido a aprovechar cada minuto dentro de la casa. Con habilidades culinarias modestas pero prácticas, se muestra seguro de su capacidad para contribuir al hogar, especialmente después de la salida de otro concursante, Lisandro.
Su estrategia inicial es clara: integrarse rápidamente al grupo, reconociendo la importancia del tiempo en el juego. “El minuto ahí vale oro”, dijo en su presentación.