Guillermo Goku Illanes es un sonriente abrazo. Vive y hace vivir el ritmo de la vida. Ha paseado su arte por ciudades, países y continentes, aprovechando cada una de esas experiencias para desperdigar orgullosamente la Cuyanía.
Gokú Illanes: un cuyano con mucho ritmo y un enorme compromiso social
Se metió al universo musical por la ventana de la danza, pero su talento terminó de florecer en la percusión y en el rezongo de un bandoneón. Incansable es su curiosidad por adquirir nuevos conocimientos y proporcionalmente por la vereda de enfrente corretea su vocación de compartir lo aprendido. En una amistosa y cálida participación en el ciclo ‘Media Hora Entre Preguntas’, mate mediante, hizo un síntesis de lo transitado y dejó señales del compromiso social que también lo identifica.
-Saltando y cabeceando, ¿cuántos instrumentos tocás?
-La verdad que son varios, la familia de la percusión es muy grande. Empecé con el bombo legüero, después fue el cajón, el bongó, las congas y después todo el set de percusión. Incursioné con el derbake de la música árabe, los tambores del candombe y otros más. En cada viaje he intentado también sumar otros, ha sido una búsqueda de muchos años y hoy es mi familia. Además de esos, toco la guitarra, el bandoneón y un poquito el bajo. También compongo, canto. Bueno, ahí vamos.
-¿Y te sabés quedar quieto?
-Jajaja. Desde mis inicios a través de la danza, tendría unos 4 años, fue todo un camino de búsqueda de todo tipo. Primero con la danza, después con la música, la producción artística, la producción musical. También con la gestión y como productor de eventos. El camino de estar inmerso en una actividad que es parte de una industria. Estoy feliz de poder vivir de lo que amo hacer.
-Si yo ahora entro en tu casa y le doy ‘play’ al tocadisco o me meto en tu ‘playlist’, ¿qué me encuentro?
-Desde Aníbal Troilo hasta Mozart o Chucho Valdés. La música me invade toda. El universo musical es tan grande que lo vivo. Por suerte en mi compu hay de todo eso y hoy más con las tiendas virtuales.
-¿En qué proyectos musicales estás subido ahora mismo?
-Sonenfá y Trivu son los dos proyectos musicales en los que actualmente estoy como miembro y también como productor buscando la salida hacia adelante. Estoy muy contento por todo lo que vamos alcanzando. De estar trabajando activamente con la música, si no es un show, es en el estudio maqueteando, componiendo. Es una máquina que no para.
-Y en el medio de todo eso, un huequito para la docencia.
-Sí, por supuesto. Estoy con ‘La Caravana Legüera’ que es un proyecto educativo de la enseñanza de los ritmos folklóricos en el bombo legüero. Así que dentro del mundo que estoy comentando también me acompañan 10 bombos. Lo comencé hace unos años y tuve la posibilidad de adquirir esos instrumentos. Hoy en día puedo llegar a cualquier lugar para compartirlo. Voy visitando distintos espacios culturales, clubes y uniones vecinales para transmitir todos los ritmos y saberes que hemos ido cultivando con los años.
-Y la música también te ha permitido viajar mucho, ¿no?
-Sí, sí. Soy un agradecido de cada vivencia. Lo remarco y también a cada persona que he compartido le hago saber esa posibilidad de vida que me dio. De pronto, de estar en el barrio me subí a un avión y terminé tocando en China, en Mongolia. Llevar la música de San Juan y llevar el bombo legüero. Siempre agradecido a María Elina Mayorga, directora del Coro Beruti, por el espacio que me dio y también a muchos otros colegas como Rolando García Gómez, Susana Castro y Alquimia Cuyana. La verdad es que no me quiero olvidar de nadie, pido disculpas si lo hago.
Mirá la entrevista completa