Para cerrar la noche de lunes en el Bailando por un sueño , llegó Chechu Bonelli que no solo bailó un ritmo algo desprolijo, sino que también aterrizó con los tacones de punta y en dirección hacia Hugo Ávila, uno de los jefes de coach junto a Lolo Rossi. La llegada de la modelo y periodista fue relativamente tranquila, hasta que recordó que el viernes pasado, Hugo la había tratado de mentirosa en referencia a unos dichos de ella en los que aseguraba que algunos participantes del certamen, gozaban de ciertos privilegios por parte del jurado.
Chechu Bonelli: cruce con el jefe de coach y una danza que no convenció
Ávila respondió que las cosas no son de esa manera, y remarcó que hay para con todos los concursantes un trato igualitario, pero Bonelli no coincidió y dijo que la última noche y luego de esa dennuncia, alguien se acercó a ella para decirle "que era la voz del pueblo". El debate no llegó a ninguna conclusión, y de esa manera Chechu debió concentrarse en una coreo que no terminó de convencer al jurado.
Ángel de Brito consideró que todo fue correcto y le gustó (voto secreto). Carolina "Pampita" Ardohain fue más severa y dijo que el corte del baile no le gustó nada, aunque considera que ellos son unas de las revelaciones del certamen (8). Moria Casán fue lapidaria: vio a la coreo algo "ostentosa", criticó la performance por ser algo exagerada, no se mostró muy contenta con la imagen de la bandera argentina en el piso, y también se mostró en contra de la interrupción (7). Por último, Marcelo Polino calificó al número de "disgusto", y sin ningún tipo de piedad les dijo "lamentablemente chicos, a empezar de nuevo", para concluir su devolución con su mítico cero.
(Fuente: La Nación)