Anoche, a la hora señalada en Argentina (las 22), fanáticos y curiosos corroboraron por qué Game of Thrones (GoT, en la jerga) es una de las series más apasionantes de todos los tiempos, y la favorita de las mayorías en el último lustro.
Game of Thrones: a la altura de las elevadas expectativas
Arrancó anoche el primero de los nuevos capítulos de una de las series más apasionantes de los últimos tiempos.
Los curiosos –porque no hay que creer que GoT es sólo de público cautivo, más bien se trata de una serie que va sumando simpatizantes a cada temporada– pudieron ver con sus propios ojos que ese despliegue descomunal de producción para una serie de televisión, antes que justificado, está merecido.
La historia de la familia Lannister (la de Tyrion, el enano), la de los Stark (la del muchacho bueno, Jon Snow, que aunque bastardo la toma como propia y tiene intenciones de mostrar, esta temporada, por qué tienen una idea de la vida y las relaciones entre las personas distintas al promedio) y la inconfundible Daenerys Targaryen (huérfana y madre de los dragones que con su elevado sentido de la justicia amenaza la comodidad de propios y extraños) es una amalgama que atraviesa culturas, clases, estamentos y geografías como, acaso, nunca se haya visto antes en un producto audiovisual.
En GoT conviven en pie de igualdad nobles y entenados, bastardía y linaje, verdugos y víctimas, varones y mujeres. En este sentido, es la serie que mejor representa lo que puede definirse como un nuevo espíritu: la imposibilidad de que las cosas salgan según lo previsto, la falta de jerarquías en las conductas individuales, y que el heroísmo es sólo una posibilidad colectiva.
En este arranque de la quinta temporada, la hasta el momento inefable Daenerys Targaryen (o Dany, como a veces la nombran los más íntimos) falla en su mando, Tyrion vuelve a la bebida y Snow comienza la desobediencia debida que corresponde a todo líder. Lo que al finalizar el capítulo probablemente se sienta como un episodio de menor duración es la típica sensación que produce lo que se saborea tanto.
Como si aún no hubiera encontrado su límite, al menos luego del primer episodio, GoT parece seguir ganando altura. En calidad de realización, en texturas y profundidad de sus protagonistas, en una trama que, al tener tantos personajes de valor puede tornarse inagotable, siempre encuentra el rumbo en el tiempo preciso.
Todo en la serie evidencia la meticulosidad con la que está trabajada la historia. Y esta temporada promete superar a las anteriores. Incluso en lo que aparece como su gran desafío: sorprender. Porque esa es también una de sus características, la de no acostumbrar nunca al espectador. Y el espectador de GoT, paradójicamente, está acostumbrado a la sorpresa. El primer capítulo alimenta la esperanza de que la quinta temporada estará a la altura de las elevadas expectativos que GoT supo generar.
¿Cuándo?
La quinta temnporada de la serie Game of Thrones se puede ver todos los domingos, a las 22 horas, por la señal de HBO.
Fuente: Todo show
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