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lunes 4 de mayo de 2026

Historias

Las mil y una noches de Hugo B.

Nació en Córdoba pero eligió vivir en San Juan. Arquitecto, conductor radial, “náufrago” en una isla brasilera y maestro de Dj, el repaso por la vida de un tipo fuera de serie.
Por Redacción Tiempo de San Juan

“La primera vez que puse música en un boliche tenía catorce años y quemé toda la consola de sonido”, comentó Hugo Buonamico, y es que con el permiso de su padre comenzó a esa edad a trabajar en un boliche de La Falda, Córdoba.  En esta primera experiencia, Hugo colocó una bolsa de hielo arriba del transformador para evitar que este se sobrecalentara. Pero la temperatura llegó a tal punto que derritió el hielo y esto provocó un cortocircuito. “Obvio que el dueño del boliche, a pesar de ser amigo de mi padre, no quedó muy contento”, agregó Hugo. Así fueron los primeros pasos de un personaje con mil anécdotas.
Para ese joven disc jockey no fue nada fácil comenzar a transitar en la noche cordobesa. Al ser menor de edad y tener poca experiencia, se le dificultaba entrar en cualquier ambiente. Sin nadie que le enseñara a mezclar temas, decidió emprender su aprendizaje como autodidacta. Le tomó cerca de ocho años aprender tan solo lo básico sobre el tema.
“Estudié y me recibí como arquitecto, pero solo lo hice por un capricho de mi padre”. Su mundo siempre fue la música, y a pesar de ir a la facultad, trabajó simultáneamente musicalizando bares. “Llegaba a las seis de la mañana a mi casa y me iba a la facultad, ya para las once del medio día en los planos había paredes en donde era imposible que existiesen”. Fue cuando le dio una pausa a la música para recibirse.
Luego de cinco años de trabajar en una empresa privada de construcción, decidió venir a San Juan por amor. Lo hizo con la pareja de ese momento y sus dos hijos. Sin embargo, Hugo terminó enamorado de otra mujer, Norita. Eso le hizo cambiar todos los planes de su vida. Mucho más con la llegada de sus hijas, Fiona y Nicole.
Una vez radicado en la provincia, comenzó a distribuir CD´s en las diferentes disquerías locales. “Traía los discos de Estados Unidos, pero al manejar un Fiat 600 color verde loro, automáticamente a los CD´s los tenía que vender cinco dólares menos”, comentó Hugo. Además de este trabajo, comenzó su carrera como disc jockey nuevamente de cero, ya que en San Juan nadie lo conocía.
En los  ´90, en los inicios de las FM locales, Buonamico comenzó a conducir y a musicalizar sus programas radiales, cuya temática siempre fue el rock nacional e internacional. “Hoy en día quiero volver a hacer radio, pero están muy manipulados algunos medios y a mí no me gusta que me manejen, no hay mucha objetividad hoy en día. Además quiero regresarle a la música el lugar que le corresponde”, agregó el Dj.
En el 2005, Hugo inauguró su propio boliche, Chill Out Café. Lugar que sirvió para instalar su propia escuela de disc jockey que funcionó hasta el año 2010. “Tuve muchos alumnos, pero en ese tiempo descubrí que las mujeres tienen más concentración que los hombres al momento de poner música”. En su opinión, el hombre al musicalizar un boliche piensa mucho en las chicas que va a conquistar y quiere ser el centro de la fiesta. Por su parte, las mujeres, sólo piensan en hacer bien el trabajo porque les gusta. Se centran en eso y además le dan un perfil más profesional.
Para musicalizar o ambientar un lugar,  Buonamico hace una lectura previa del lugar y de la gente. Si bien no tiene un estilo de música determinada, aclaró que “yo no pongo cumbia, cuarteto ni reggaetón”. Y ante la clásica consulta de las personas sobre por qué no poner cuarteto si lo lleva en la sangre, él contesta que “no por ser de Córdoba me tiene que gustar el cuarteto, soy cordobés y tampoco hago alfajores”.
Actualmente, Hugo está gestionando un proyecto que permitirá que las personas tengan acceso a música de todo el mundo en una forma sencilla. “Música para todos” es una guía musical con ritmos ordenados por continentes, épocas e intérpretes. De esta manera las personas podrán acceder desde internet y  musicalizar cada momento de sus vidas con, por ejemplo, melodías occidentales.

Buenos y malos momentos


“Si tuviera que elegir un buen momento de mi vida para contar, diría que fue un viaje en barco con amigos”. En este viaje decidieron recorrer las cercanías de Brasil por sus exóticos paisajes. Recorrieron algunas islas hasta que Hugo tuvo la idea de quedarse completamente sólo en una de éstas por cinco días, como si fuera un náufrago. Con sólo cinco litros de agua, los amigos lo dejaron. Había pasado una noche, hasta que en una de las recorridas por las costas de ese lugar, descubrió que no estaba tan solo como pensaba. “Di una vuelta y encontré un hotel de cinco estrellas con helipuerto, barcos, y mucha gente, así que muy náufrago no fui”, agregó el Dj.
“Y si tuviera que elegir algún momento incómodo, fue en La Falda Rock en 1987”. Hugo cuenta que en ese festival le tocó ser jefe de Defensa Civil. Un candidato a diputado pretendía hacer un festival con muchos controles de drogas y alcohol, y eso generó malestar en las más de dos mil personas que asistieron al recital. Tuvo que intervenir Gendarmería Nacional que, según Hugo, disparaban a todo lo que se moviera. Luego de esto, Buonamico se vio involucrado en un conflicto y terminó siendo perseguido por cientos de personas. “Corrí seis cuadras como loco, algo que nunca me voy a olvidar, el miedo de ver a mis espaldas y encontrarme con tantas personas persiguiéndome”.
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