ver más

domingo 5 de abril de 2026

irreparable pérdida

¿Cómo sigue la vida de Pampita y Vicuña tras la partida de Blanca?

La hija mayor de la pareja falleció. La modelo y el actor enfrentan una de las situaciones más dolorosas que puede presentar la vida: la pérdida de un hijo. Una experiencia “del orden de lo insoportable” que es necesario elaborar para seguir.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Pocas cosas son tan duras como la pérdida de un hijo. Quienes transitan la paternidad no pueden si quiera imaginarlo, y para quienes no han sido padres, la tristeza es incalculable. Pero para los que ya atravesaron la partida de un hijo, la angustia y el malestar son sentimientos conocidos, aunque no por ello menos dolorosos. Por ese camino transitan desde hace unos días la pareja de Benjamín Vicuña y Pampita Ardohain, tras el fallecimiento de Blanca, la mayor de sus hijas.

" Viviremos nuestro dolor en la privacidad de la familia, amigos y con la energía que nos han enviado cientos de personas”, publicó el matrimonio en un comunicado de prensa. Y es posible que en la intimidad y con la compañía de quienes más los quieren, la elaboración de la pérdida se convierta en un proceso menos tortuoso.

“Uno se llena de bronca, se pregunta por qué a mí, siente mucha incertidumbre”, relató a INFOnews Mirta, integrante de Renacer, un grupo de ayuda para padres que han perdido a sus hijos con una trayectoria de más de 20 años en nuestro país. “Con el tiempo te preguntas, ¿y por qué no a mí? Si hay tanta gente a la que le pasa lo mismo”, contó la mujer que perdió a su hijo cuando tenía sólo 10 años.

Tras la bronca y la angustia, aparece una nueva pregunta: “¿Cómo recuperarnos de esa situación sin olvidarnos de ellos?”, interrogó Mirta, precisando las diversas sensaciones que experimentó luego de la pérdida. “Uno debe homenajearlos día a día, sin mirarse tanto el ombligo. Porque claro que uno se siente mal, y no tiene demasiadas ganas de nada, pero si te tirás en una cama terminas haciendo daño a otros”. En esos casos, los que más sufren son el resto de hijos e, inclusive, la pareja.

Para evitar esas situaciones, lo importante es hablar, contar, relatar y transcurrir la angustia. Desde Renacer, Mirta habla de “gastar el dolor” y entiende a la pérdida como un apresuramiento de la vida. “Cuando un hijo fallece lo que sucede es que se nos adelanta. No es que se quiso ir, porque sino el hijo se convierte en un verdugo, en el culpable” de todos los males que se suceden después de su partida, contó Mirta.

¿Contra natura?

“Nos enseñaron que lo natural es que primero partamos los padres y después los hijos. Pero la muerte de los más chicos es parte de la vida, y cuando uno se acerca a estos grupos de ayuda mutua ves que hay un montón de personas en tu misma situación”, relató la mujer que forma parte del grupo de ayuda mutua que funciona en Los Polvorines.

Desde Renacer, aseguran que “la pérdida de un hijo es la experiencia más cercana a la propia muerte que pueda padecer un ser humano”. Entonces, no hay soluciones inmediatas, ni tampoco a largo plazo, “el dolor, el recuerdo y la rutina están ahí. La vida sigue con sus horarios”.

El grupo Renacer funciona en varios puntos del país y del exterior.
De este modo, y ante semejante situación hay dos opciones: “seguir o resignarte. Nosotros tratamos de seguir”, asegura Juani desde la página del grupo. “Un poco por uno, por los que están, por los que se fueron. El dolor está y las preguntas también. Hay que buscar lo bueno y seguir” completa María Rosa.

Los aniversarios, las fechas de cumpleaños y las fiestas son los momentos más dolorosos, donde la ausencia adquiere una dimensión mayor. “El primer año es el peor”, asegura Mirta pero confía en que se puede salir. “Mi hijo falleció y yo quedé acá, viviendo. Estoy bien, estoy en paz, me siguen pasando cosas buenas y malas”, confiesa la mujer.

Elaborar una pérdida “insoportable”

“Luciana está en todas partes, en fotos, en sus dibujos, en la sonrisa tímida de su mamá, entre retazos de una vida de recuerdos y primeras veces que no son. Las preguntas son muchas, son muchos los por qué que el silencio no logra responder, que no puede responder”, escribió Jasmín Marcachini, en la página de Renacer.

El proceso para superar tan tremenda partida es muy personal y no hay recetas establecidas. Aunque es necesario enfrentar el dolor, aprender de esa realidad, otorgar al sufrimiento un sentido para dar un nuevo significado a la vida. El dolor no se termina, no desaparece. Pero la posibilidad de elaborarlo permite seguir adelante.


“Elaborar una pérdida es encontrarle un sentido a lo que no tiene sentido. La muerte de un hijo es del orden de lo insoportable, genera demasiada angustia y el sujeto no puede quedarse en ese lugar. Entonces se hace necesario que le encuentre un sentido a esa partida para poder seguir viviendo” explicó a INFOnews el psicólogo Francisco Senegaglia.

En el caso de que se trate de una familia religiosa, la fe orientará esa resignificación de la partida, y para quienes son más escépticos deberá, de algún modo, aferrarse a su pareja, a su familia o a su trabajo.

Senegaglia se refirió a la partida de un hijo como un doble duelo: “por un lado la pérdida, y por otra parte se trunca la proyección que como padre hace sobre su hijo. Porque como adulto tiene fantasías, deseos” propios que aspira a que su hijo pueda concretar.

El psicólogo definió a la pérdida de un hijo como “uno de los duelos más difíciles” al que se debe enfrentar el sujeto. “Hay padres que le ponen a los nuevos hijos el nombre del que partió. Y eso es terrible, porque lo condenan a ocupar el lugar del niño que no está, pero a la vez revela la dimensión del dolor”.

Senegaglia fue presidente del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, y trabaja en consultorio particular. “En la clínica se escucha mucho el hoy habría cumplido años, hoy tendría que empezar la facultad. Aunque la angustia vaya siendo elaborada, el paso del tiempo va acompañado de cómo sería si ese chico estuviera con vida ahora”. Y esa fantasía que aparece con tanta claridad al interior de la consulta psicológica, revela la profundidad del dolor con el que cualquier padre que perdió a sus hijos convive.

Fuente: infonews.com

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar