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lunes 4 de mayo de 2026

Cristian “el Grillo” Malbrán

El eterno callejero

Luego de ganar el concurso de “La Ventana”, regresó a la peatonal a pasar la gorra, trabaja en su primer disco, sueña con conocer a León Gieco y recuerda cuando se tuvo que “colar” a la Fiesta del Sol para tocar con el Chaqueño.
Por Redacción Tiempo de San Juan

En diciembre del año pasado, en una reñida final con el tanguero Raúl Baca, el Grillo se consagró ganador del concurso de intérpretes del programa “La Ventana”, en Canal 5 Telesol.
Al día siguiente de ganar este certamen televiso, se lo vio regresar nuevamente a la peatonal, interpretando su clásico repertorio de folclore cuyano. Dice que el concurso le abrió las puertas a eventos privados, como casamientos y cumpleaños de 15, tuvo otros trabajos pero volvió al lugar donde se mueve con más facilidad: la calle.

Como muchos de los artistas locales, sus inicios se dieron durante su infancia cuando su tío le regaló su primer guitarra a los 6 años. Sólo estuvo unos meses aprendiendo con profesores particulares, luego de eso todo lo aprendió de oído. Aunque en su casa se escuchaba Rock and Roll, su amor por el folclore nació en su educación primaria en donde la cátedra de música era dictada por folcloristas.

Con 17 años comenzó con su vida de artista callejero. Malbrán terminó el secundario y decidió probar suerte como mochilero en Buenos Aires. “En esa ciudad me subía a los trenes, pero me corrían porque tenía que tener un padrino artístico y le tenias que tirar una coima para que te deje trabajar”, recuerda el cantante. “Era un pibe y para conseguir un padrino tenía que meterme a la villa 31 y no lo iba a hacer. Fue ahí cuando decidí probar suerte en otras provincias”, agrega.

Ya con 21 años, y luego de recorrer Buenos Aires, Córdoba, San Luis, y Mendoza como artista callejero, decidió volver a su provincia natal. Con los años, el Grillo encontró la manera de sobrellevar el día a día.

Cortar el pasto, ser portero de una escuela y algunas changas que ocasionalmente conseguía, eran el sustento que tenía este artista. Por jornada en trabajos de jardinería ganaba solo 15 pesos, hasta que un día decidió cantar en la peatonal. “Se me había roto la máquina de cortar el pasto y me fui a probar suerte. Y en una hora saqué más de 20 pesos.” Y fue así como se instaló para quedarse, “y que el pasto lo corte otro”, agrega el artista.

Batallador

“Estoy trabajando en mi disco”, anuncia el cantante. Es un proceso que lleva varios meses en marcha y piensa que para fin de año ya podría presentar su primer trabajo discográfico titulado  “No me quieren ni en el barco”, nombre de uno de los temas de Daniel Giovenco que interpretará en este trabajo. Con este disco, busca recuperar la identidad de aquellos intérpretes cuyanos olvidados con el tiempo.

Actualmente vive con su esposa Fabiola, estudiante de 5° año de Arquitectura, y sus cuatro hijos: Catalina de 6 años, Juana de 5, León de 4 e Ignacio de 2 años. El único ingreso económico que esta familia tiene en la actualidad es el de los espectáculos a la gorra que este artista realiza todas las mañanas. Dicen que hace unos 3.000 pesos mensuales.
Soñador

Si bien son varios los sueños por cumplir del artista, tiene dos muy arraigados en la piel. El primero es poder vivir de la música, trascender a nivel nacional con el folclore. Y el segundo es poder conocer y compartir un momento con León Gieco, por el cual siente una gran admiración. Incluso, por ese motivo su hijo lleva ese nombre.

“Con el Chaqueño Palavecino tenemos muy buena onda”, comenta Malbrán. Esa relación comenzó cuando en el 2009 el cantante salteño fue convocado para la Fiesta Nacional del Sol. Luego de unas gestiones accedieron a que el Grillo cante un tema con el Chaqueño. “Ese día no me dejaban ingresar al Predio Ferial por una confusión, así que me tuve que colar y hasta la policía me persiguió, pero pude entrar y explicar la situación”, comenta el Grillo. Luego de brillar en ese escenario, la amistad entre estos dos músicos fue creciendo y hasta en la actualidad cada vez que el cantante salteño llega a San Juan, se juntan para guitarrear, comer un asado y degustar unos buenos vinos.

Fiestas departamentales, eventos privados, pero siempre fiel a la peatonal sanjuanina, Cristian “el Grillo” Malbrán es un leal representante de la música local y sobre todo del arte callejero.


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