Por María Helena Ripetta
Carrascosa: "No es fácil entrar y no es fácil salir de prisión"
Carlos Carrascosa habló por primera vez como un hombre libre de culpa y cargo.
mhripetta@cronica.com.ar
Siete años y medio estuvo Carlos Carrascosa preso por el crimen de su mujer, María Marta García Belsunce; el 20 de diciembre del año pasado fue absuelto y cambiar de hábitos y acostumbrase a la libertad dice que le llevó su tiempo.
Volvió al Carmel, pero no a la casa donde asesinaron a su mujer.
"Mi vida es para averiguar quién mató a mi mujer, yo quiero llegar arriba a encontrarme con ella y darle un papelito con los nombres", dice a "Crónica" Carrascosa.
"Quedan 9 meses para saber quién mató a mi mujer. El primer día hábil después de la feria me presenté en la fiscalía que está investigando el crimen, me recibieron los tres fiscales que están a cargo y me dio mucha satisfacción porque estaban los tres estudiando la causa", cuenta el viudo, que lleva colgado un rosario sencillo de su cuello y está en la casa de unos amigos.
"Vi muy buena predisposición por parte de ellos. Me puse a disposición para lo que necesiten y les dejé mi teléfono", agrega.
Sobre su mes y medio que lleva en libertad, sostiene: "Tenía cantidad de cosas que hacer, tenía todo vencido, el registro, el DNI. Empezar a ir al supermercado, antes el kiosco quedaba a media cuadra y no podía ir, ahora es todo una novedad".
"Hay muchos cambios de hábitos. Vine después de 9 años al Carmel y es otro, hay más casas, menos gente que conozco, se murieron o fueron vendiendo, estoy en otro Carmel", señala, y agrega: "A mi casa no voy a volver, está alquilada y va a seguir así. Cuando salga la sucesión, voy a ver qué hacer, pero no voy a vivir ahí. Nunca volví a dormir en mi casa después de ese día. Además, es enorme, me acostumbré a dormir en una lugar de 3 por 3".
Ante la pregunta de si considera que tiene una condena social, sostiene: "Seguramente que hay gente que cree que soy culpable, pero nunca tuve problemas, sí se expresó mucha gente a favor. Circulo normalmente y nunca tuve problemas con nadie. Voy al supermercado, a cenar a veces, ya se hizo un hábito todos los días salir en algún momento. Estoy tratándome psicológicamente. No es fácil entrar y no es fácil salir de prisión".
"El primer día me senté en una mesa de seis y no entendía nada de lo que decían, hablaban tumbero, tumbero. Después empecé a entender, y hasta hablarlo. Hay ciertas palabras que se me quedaron pegadas, como cobani, siempre voy a decir cobani en vez de vigilante", dice, y sostiene que la cárcel le cambió algunas formas de ver la vida.
"Me hizo más pogre, yo no defiendo a los muchachos que están adentro, pero también sé que hay gente buena, no estoy haciendo una defensa. Hay algunos que roban para que la familia coma, que no es lo mismo que los que roban para drogarse, esos son cachivache, ellos y los violadores están mal vistos en la cárcel".
El viudo nunca dejó de tener contacto con la familia de María Marta: "Los cobani me decían es inédito, estás acusado de matar a tu mujer y viene su familia".
Carrascosa cuenta que sigue comunicado con dos de sus compañeros de celda, uno ya está libre y el otro bajo la modalidad casa por cárceles, previo a la salida.
"Le dije que iba a ir a visitarlo y me respondió te prohíbo que vengas, este no es tu lugar, les voy a avisar que no te dejen entrar. Igual uno de estos días voy", dice Carrascosa, quien sostiene que le gustaría ir a la cárcel a ayudar con el curso que hizo para sacar gente de la droga. Y está convencido de que antes de los 9 meses van a encontrar a los asesinos.
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