La provincia de Corrientes, donde acaba de nacer el nuevo Parque Nacional Iberá para proteger el asombroso hábitat de yacarés, capibaras (el mayor roedor del mundo) y yabirús (la mayor cigeña de las Américas), tiene una celebración propia y particular en la víspera del día de Todos los Santos.
"Angeles Tomos", el Halloween argentino que se celebra en Corrientes
Los niños se disfrazan de ángeles para recordar a los menores fallecidos, recitan versos y piden dulces.
Mientras los países anglosajones celebran Halloween, la conocida fiesta de las calabazas de origen celta, y en México se prepara el homenaje a los muertos, en Corrientes los niños se disfrazan de ángeles y salen a las calles en busca de dulces tradicionales de la región, entre cantos y versos
El antropólogo José Miceli, del Gabinete de Investigaciones Antropológicas de la provincia de Corrientes, explicó al diario local El Litoral los orígenes e implicaciones de esta celebración, que tiene profundo arraigo en varias localidades del interior correntino
"En la víspera de 1 y 2 de noviembre, familiares y amigos de los fallecidos recorren casa por casa con cánticos y refranes. La mayoría de las veces son obsequiados con comidas y dulces tradicionales y no tradicionales, según sea esta práctica realizada en el campo o la ciudad", observó
La conmemoración de "Angeles Somos" o "Angeles Tomos" tiene un origen que se remonta a los tiempos de la hispanidad, sin fechas precisas "pues se trata de una expresión popular de tradición oral y vivencialidad"
El primer día se destina a recordar a los bebés y niños fallecidos, para eso salen los niños a pedir golosinas al son del pedido "Angeles Somos".
Al día siguiente salen los adultos, al atardecer, esta vez al son de "Angeles Tomos" o "Angeles Loros"
"En algunos casos se finge la voz y se le da a los recitados o serenatas un efecto picaresco, como una manera de relajar las tensiones que provocó el recuerdo del ser querido que murió", agregó Miceli
El antropólogo subrayó que hay mucha diferencia con Halloween, ya que en la festividad céltica surge lo espectral y maligno, en tanto en "Angeles Tomos" los muertos son los familiares y resultan guardianes de sus parientes vivos
Los niños que recorren las calles de las localidades correntinas, como Caa Catí, salen en su paseo con una pequeña cruz, flores y estampitas, muchos vestidos de ángeles.Van cantando: "Angeles somos, ángeles somos, colación, colación la bendición de Dios" o "Angeles somos, ángeles somos, bajamos del cielo y pedimos limosna"
En cada casa se les dan bolsitas con dulces, pastelitos, chipá (un pan local de mandioca y queso) entre otros regalos recibidos con agradecimiento y versos: como "esta casa es de rosa, donde vive la hermosa", o "esta casa es de manzanilla donde vive la buena familia"
Pero si no reciben nada, los niños cantarán por ejemplo: "Esta casa es de espinas donde vive la mezquina"
Tras el paseo por las casas, los niños se reúnen en la parroquia local, donde también son agasajados. Lo habitual es que ese día no haya clases en la escuela, aunque las instituciones están abiertas y los maestros están presentes
Entretanto, a la noche son los adultos quienes salen, con músicas y cantos, que suelen prolongarse en serenatas en los patios de las casas amigas. En este caso, el "regalo" a los "angelestomeros" suele ser una bebida alcohólica para brindar y tortas especialmente preparadas para recibirlos
La noche así se prolonga en cantos y serenatas, a veces hasta el alba, conformando una forma propia y arraigada de celebrar la fiesta de Todos los Santos, cada vez con mayor difusión en las localidades correntinas
Fuente: Los Andes
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