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domingo 10 de mayo de 2026

Rescatan a bolivianos esclavizados

En un local del barrio porteño de Pompeya, la Policía Metropolitana desbarató una banda que tenía trabajando a 30 extranjeros en condiciones infrahumanas. El lugar oficiaba de taller clandestino y ahí se confeccionaban uniformes para fuerzas policiales y empresas de seguridad. Hay cuatro detenidos.
Por Redacción Tiempo de San Juan

 
En un taller clandestino se realizaban uniformes de policías y de una empresa de seguridad. La causa quedó en manos del juez Marcelo Martínez de Giorgi, que junto a la Policía Metropolitana desbarató a la banda.

Se detuvo a cuatro personas y se logró liberar a 30 personas que estaban siendo esclavizadas, luego de una larga investigación que comenzó con la fuga de un menor boliviano de uno de esos talleres clandestinos. El chico logró escapar por lo techos del taller ubicado en la calle Daract 2124, de Pompeya. Los efectivos de la Metropolitana allanaron la dirección denunciada, además de Mont 2355, donde funcionaban los talleres ilegales.

"La vivienda era inhumana y vivimos hacinados. Dormíamos en camas tipo cucheta y en colchones en el suelo y la comida estaba medio cruda”, declaró el chico ante el juez, quien relató que lo hacían trabajar de 7 a 21 horas.

El menor había llegado al país engañado en una entrevista de trabajo en Bolivia, donde le prometían un sueldo mensual de 500 dólares. Después de los incendios de talleres clandestinos en Flores, en abril de este año, ya no lo dejaron salir más a la calle, hasta que logró escapar por los techos.

Con la declaración, el juez terminó deteniendo a Gonzalo Chuquimia Chipana, Omar Martín Chuquimia Pérez y María Eugenia Facio Vargas, a quienes acusó de trata de personas.

La investigación llevó hasta La Plata y Ramos Mejía, donde los efectivos de la Policía Metropolitana lograron detectar las prendas que se confeccionaban ahí, entre ellas uniformes de la Policía Bonaerense y de la empresa de seguridad Securitas.

Señaló que "cosían uniformes para la policía y que la persona que se encargaba de traer los cortes para que los trabajadores realicen las costuras era un hombre que se llamaba Roberto; por su tono de voz creía que era de nacionalidad italiana, y se movilizaba en un utilitario Fiorino o Partner con patente GRI 841”, dijo el menor en el fallo al que accedió el sitio Online-911.

De Giorgi, en un primer momento clausuró ambos locales, medidas recientemente levantadas, donde en las tareas de inteligencia se pudo demostrar que la Tienda Buzali, ubicada en la calle 1 565, entre 43 y 44, de la ciudad de La Plata, era donde se comercializaban los uniformes y ropa informal de trabajo.

También se pudo demostrar que el inmueble de la calle Colón 451 de Ramos Mejía efectivamente funciona un taller textil, donde se secuestraron grandes cantidades de uniformes policiales y de empresas de seguridad privada.

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