Alguien te está mirando
La voz de un adulto apenas se distingue de un coro de niños recitando. Poco después, aparece una nena con un libro grande y antiguo. Lo sostiene con sus manos y sus brazos para que no se le caiga, mientras lee en voz alta.
Ahora dos chicos caminan por una playa casi desierta de arena oscura, cubierta de hojas secas. “Hubiésemos traído las cañas”, dice uno, de buzo rojo. “Te dije”, contesta el otro, que lleva un machete en la mano. Caminan hasta un sector de la playa cercano al mar, con cuatro palos de madera y un techo de hojas que los cubre del sol: “Una casa de campamento”, dice el del machete.
El primer párrafo corresponde al inicio del documental de Tatiana Font, Mi reino no es de este mundo, que muestra la vida de una comunidad menonita. El segundo, al de El ojo del tiburón –sobre Maicol y Bryan, dos amigos que viven en Greytown, un pequeño pueblo de Nicaragua–, de Alejo Hoijman. Una fue distinguida con una mención de honor y la otra, ganadora de la primera edición del Festival Internacional de Documental de Buenos Aires (FIDBA). “Para nosotros, el nombre es ‘cine’ y el apellido es ‘documental’. Hablamos de cine de autor, cine de lo real”, asegura Mario Durrieu, director artístico del FIDBA, primera competencia de festivales que se realizó en Buenos Aires.
En los nueve días que duró el FIDBA, se lo pudo ver con salas casi siempre llenas que significaron cerca de 18 mil personas repartidas entre el Centro Cultural San Martín, los cines Gaumont y Cosmos, el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Kino Palais/Palais de Glace, Museo de la Lengua y Vorterix. Se exhibieron más de 90 películas y hubo casi 50 invitados internacionales. A menos de un mes de la realización del FIDBA, del 17 al 26 de octubre se realiza la 13ª muestra internacional de Cine Documental “Doc BuenosAires”. Esto, sumado a las 370 mil personas que presenciaron la 15ª edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y las 50 mil del 27º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata –aunque ambos, además, proyecten películas de ficción– muestra un aumento palpable en el interés del público por los documentales, que se corresponde con la proyección cada vez mayor de ese género.
“En los últimos cinco años hay un interés, un crecimiento y una mayor producción de cine documental”, afirma Durrieu, sentado en un bar en el barrio de colegiales junto a Font y Hoijman. “Hay un desarrollo de políticas para que esto suceda: somos uno de los pocos países que tienen un comité de cine documental específico. La 5ª Vía, en la Ley Digital que creó el Incaa, Incaa TV, el impuesto en entradas del Estado que implica que mientras más películas norteamericanas veamos más cine nacional se produce, y se hace un trabajo maravilloso en abrir salas en cada provincia, pueblo o con los cines móviles. En definitiva, dinero para cine documental, salas para exhibir, producción, productores interesados en producir y un público”.
Los números del Incaa lo demuestran: en los últimos tres años se estrenaron casi 150 películas documentales, mientras que desde el 2004 al 2009 no llegaron a las 100. El auge del documental es algo que Hoijman también destaca: “La Argentina está cambiando mucho, estos últimos diez años se produjo un auge en la producción de cine documental por muchas razones. Algunas exceden al país y tienen que ver con fenómenos globales, como el abaratamiento de las cámaras, el acceso al mundo digital. Pero también tienen que ver con festivales nuevos que fomentan, instituciones públicas que fomentan, dinero del Instituto de Cine destinado al mundo documental. También que el cine documental es mucho más barato y los chicos que salen de la escuela pueden hacer sus primeras experiencias. Hay muchos factores, lo cierto es que en los últimos diez años la cantidad y la calidad fue aumentando mucho. También hay más lugares de formación, lentamente, aunque se necesitan aún más”.
Durrieu es además parte de la Fundación de Altos Estudios en Cine Documental, que creó el Observatorio, “la primera escuela en cine documental contemporánea en Iberoamérica de habla española. Tenemos una pata en la formación: este año hubo 123 aplicantes y el anterior 180, aunque nosotros tenemos un cupo de 18”.
El FIDBA no sólo fue la primera competencia de cine documental sino que además propuso el Campus, en una semana que precedió al festival donde se pudo tener contacto a lo largo de varios días con directores, y el Forum, que promovió el encuentro entre productores y realizadores.
Walter Tiepelmann, director de programación del FIDBA, aseguró en una entrevista con Página 12 que “el festival aspira a poner en cuestión una cierta idea de ‘lo documental’ que se vincula con un cine de urgencia, despreocupado por la forma y el uso de los recursos con que el documental contaba, apropiados y banalizados por ese monstruo que es la televisión. CNN dice que un reportaje es un documental, Discovery o, peor aún, un reportaje en un noticiero se convirtieron, de la mano de la crisis del periodismo, en ‘documentales’. La palabra cine, que antes iba siempre antes de la palabra documental, fue borrada, y la identidad de este se volvió difusa”, completa Tiepelmann. Y Font comparte la idea: “Los documentales parecen ser entrevistas, material de archivo, voz en off, y mi película no tiene nada de entender al documental, como dijo Walter, como ‘el busto parlante que habla’, una entrevista a la cámara. Puede estar o no, pero lo que tiene el FIDBA es que acepta al documental que no representa lo típico que se venía trabajando”.
“Los lugares tradicionales relacionados con el espacio documental suelen ser muy abiertos ideológicamente pero muy conservadores estéticamente –explica Hoijman–. El ámbito tradicional del documental entiende que las películas deben cumplir con ciertos requisitos formales. Cuando pienso el documental, pienso en cierta relación que las películas tienen con lo documental y no con ciertos requisitos formales que ya son antiguos y para mí, muy poco interesantes. Hay algunos festivales en el mundo que entienden esto. El FIDBA claramente entiende el documental desde esta otra óptica y por eso le doy la bienvenida como director”