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jueves 14 de mayo de 2026

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El cantautor más importante de Cuba bancó a la revolución: "Escogimos no ser dóciles"

Silvio Rodríguez dio su opinión sobre el proceso que vive Cuba, con manifestaciones en contra y a favor del gobierno de Díaz Canel.
Por Guido Berrini

Silvio Rodríguez nunca fue un personaje cómodo para el gobierno revolucionario en Cuba, más allá de su innegable e innegada adscripción al proceso político que tomó el poder el 1 de enero de 1959.

Necesitó de la mano de Pablo Milanés para que los duros de la triunfante guerra popular lo toleraran en escenarios y en la TV, allá por fines de los 60, comienzos de los 70, cuando cantaba canciones como "Resumen de noticias". Aquella composición terminaba con la frase:

"Cualquier reclamación que sea sin membrete;

buenas noches amigos, y enemigos".

El "sin membrete" era una clara alusión a la mano directriz que el gobierno revolucionario imponía en las políticas culturales.

Nunca fue un seguidor bobo del gobierno de Fidel, ni de Raúl, ni ahora de Miguel Díaz Canel.

La canción “El Necio”, de 1991, es una buena muestra de ello. Tras la caída del muro, por su postura crítica hacia los resultados de las políticas de la Revolución, en Miami se soñaba con que el creador de “Unicornio” reniegue de Fidel y se acople al movimiento de artistas que lograron en la Florida buena acogida, y fueron impulsados por una impactante maquinaria comercial y de marketing.

Como respuesta a ese imaginario, escribió:

“Para no hacer de ícono pedazos,

para salvarme entre únicos e impares,

para cederme un lugar en su Parnaso,

para darme un rinconcito en sus altares;

me vienen a convidar a arrepentirme,

me vienen a convidar a que no pierda,

me vienen a convidar a indefinirme,

me vienen a convidar a tanta mierda”

La escribí pensando en Fidel, y un poco en mí mismo”, había declarado.

Desde Miami impulsaron el mito, incluso, de que

"Ojalá pase algo que te borre de pronto,

una luz cegadora, un disparo de nieve,

ojala por lo menos que te lleve la muerte"

hablaba de Fidel Castro, y Silvio tuvo que repetir hasta el cansancio que era solamente una canción de amor.

A pesar de aquellas críticas a algunos aspectos del proceso revolucionario, siempre mostró un convencimiento profundo de lo que considera son los males del socialismo y los males del capitalismo, y elige.

Ante las movilizaciones en contra y a favor del gobierno de la isla, a pocos días de que la administración cubana anuncie que liberará para todo el mundo las patentes de sus exitosas vacunas contra el coronavirus, Silvio plantó bandera. 

"Al socialismo le falta mucho -muchísimo- para ser justo. Quizá al final ni se llame socialismo, porque va a ser un híbrido. Pero no hay mal mayor que el cáncer imperial, que devora la vida donde esté, despojando pueblos a miles de millas de sus costas", escribió el cantautor más importante de Latinoamérica.

"Sus beneficiarios son un 1%, pero sus adoradores, aun cuando también son víctimas, callan sus abusos y recogen nerviosos sus migajas. Se sienten seguros bajo la inmensa sombra de la matrix todopoderosa, y ella les toca los resortes y se expresa a través de sus voces, pantallas, pedacitos de mundo a su servicio", consideró. 

"Lógico que no nos soporten, lógico que, con vernos resistir, sobrevivir y respirar nos llenen de diatribas. Escogimos no ser dóciles asalariados, escogimos la estrella que ilumina y mata. Que asuman su vergüenza", concluyó.

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