El Dulce Nombre de María es más que una festividad: es una expresión de amor y respeto hacia la Virgen, madre del Redentor. Su nombre evoca ternura, consuelo y fortaleza espiritual.
Santísimo Nombre de la Virgen María: por qué se celebra hoy y qué significa
Cada 12 de septiembre, los fieles recuerdan a María, madre de Jesús, su entrega y su papel en la historia de la salvación.
La Iglesia destaca que María no solo dio a luz a Jesús, sino que lo acompañó durante toda su misión, permaneciendo fiel incluso en los momentos más difíciles. Su vínculo con Cristo es visto como un ejemplo de amor incondicional y fe absoluta.
Venerar su nombre significa fortalecer la fe y confiar en su intercesión. Para los creyentes, seguir su ejemplo implica practicar la solidaridad, ayudar al prójimo y mantener viva la devoción hacia Dios.
Santos que se celebran el 12 de septiembre de 2025
Además del Dulce Nombre de María, el calendario litúrgico del 12 de septiembre de 2025 recuerda a otros santos y beatos:
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Nuestra Señora de Estíbaliz: advocación mariana muy venerada en el País Vasco.
San Autónomo de Bitinia: mártir del siglo III, ejemplo de fidelidad a la fe cristiana.
Beato Pedro Sulpicio Cristóbal Faverge: religioso del siglo XVIII, recordado por su vida de sacrificio.
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San Guido de Anderlech
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San Francisco Ch’oe Kyong-hwam
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San Poncio de Serrancolin
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San Albeo de Emly
Cada uno de estos santos aporta su testimonio de vida y compromiso, enriqueciendo el legado espiritual de esta fecha.
Dulce Nombre de María en la Biblia
La importancia de María también se refleja en la Sagrada Escritura. En Lucas 1:27, el evangelista relata cómo el ángel Gabriel fue enviado a una virgen llamada María, desposada con José de la casa de David, para anunciarle el nacimiento de Jesús.
Este pasaje muestra a María como el punto central del plan de salvación, elegida por Dios para ser la madre de su Hijo.
Conclusión
El 12 de septiembre, la Iglesia Católica invita a los fieles a recordar el Dulce Nombre de María, un día para reflexionar sobre su amor, su entrega y su papel esencial en la historia de la salvación.
Más allá de una tradición litúrgica, esta fiesta es un llamado a fortalecer la fe, vivir en solidaridad y mantener viva la devoción a la Virgen, modelo de humildad y confianza en Dios.