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jueves 30 de abril de 2026

Preocupación sanitaria

Lanzan una advertencia por una de las mayores amenazas para la salud en Argentina: hay tres muertes por hora

Son los decesos por infecciones intrahospitalarias producidas por bacterias resistentes a los antibióticos. Los expertos lo atribuyen al abuso de estos medicamentos y explican cómo este escenario podría mejorar.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Pacientes en terapia intensiva que, tras varios días internados, se infectan por una bacteria que está en el ambiente y que no puede ser combatida por las drogas conocidas. Una escena cada vez más vista en el mundo y también en Argentina. Pero que esa amenaza salga de los hospitales y termine neutralizando a las medicinas que antes nos salvaban, es real y se da por el abuso de antibióticos.

La resistencia antimicrobiana o RAM se convirtió es uno de los grandes temas de salud pública de los últimos años y ocupa un lugar cada vez más destacado en las preocupaciones médicas. Es una obsesión futura para la Organización Mundial de la Salud (OMS), y los datos del presente son igual de alarmantes.

Hay 28 mil muertes al año por infecciones intrahospitalarias en Argentina, el equivalente a tres por hora. En gran medida, relacionadas con bacterias que les ganan a todos los antibióticos.

¿Qué está haciendo Argentina contra esta resistencia? Primero, se apunta a lo más evitable: desalentar la indicación desmedida de antibióticos de médicos a pacientes, y la automedicación, por parte de quienes o no consultan o no respetan la indicación de los profesionales.

Segundo, se apunta al foco actual donde crecen estas bacterias: las unidades de cuidados intensivos.

“La multirresistencia en Argentina tiene un impacto importante y creciente en los últimos años. Como también ocurre en otros países, pero nosotros en los hospitales tenemos gérmenes, sobre todo enterobacterias, que producen enzimas que se llaman carbapenemasas, que inactivan a los carbapenems, que son los últimos antibióticos que tenían efectividad”, explica a Clarín el infectólogo Eduardo López.

Las bacterias intrahospitalarias, en general, producen enfermedad siempre grave, muchas veces, con pasaje de la bacteria a la sangre, que lleva a la falla de varios órganos. "No ataca a todos los pacientes, si no sería una catástrofe, pero sí ataca a los que están inmunodeprimidos en terapia intensiva, o a los que tienen colocado un catéter, que facilita la infección al cambiarlo”, diferencia.

Entre los hospitalizados que presentan infecciones en el país, el 29,2% está asociado a patógenos multirresistentes, y el 15,1% del total de pacientes en terapia intensiva adquiere infecciones causadas por este tipo de microorganismos.

Un estudio de la Sociedad Argentina de Infectología en 35 hospitales del país, en colaboración con la ANLIS Malbrán, reveló que aproximadamente el 50% de los pacientes internados en unidades de cuidados intensivos con infecciones severas fallecen por gérmenes multirresistentes.

¿Cuáles son estas peligrosas bacterias y cómo se trata a pacientes ya infectados?

La ANMAT autorizó y ya está disponible en la Argentina para uso intrahospitalario una nueva combinación de antibióticos para pacientes adultos infectados por bacterias gramnegativas resistentes a múltiples fármacos, incluidas las bacterias productoras de metalo-β-lactamasas (MBL), una clase más difícil dentro de las ya complejas para el abordaje terapéutico.

"Hasta la fecha se venía usando la coadministración de ceftazidima avibactam más aztreonam sabiendo que ceftazidima no tiene acción para las enterobacterias MBL y que solo necesitaríamos aztreonam y avibactam", detalla la jefa del Servicio de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral, Wanda Cornistein.

“Este antibiótico ahora disponible en realidad es una asociación entre un antibiótico con buena actividad, que es el aztreonam, y un inhibidor de enzimas que evitan que inactiven al antibiótico. Esta nueva combinación es un avance especialmente porque esta asociación puede tener buena actividad en cepas multirresistentes que están presentes en muchos hospitales de Argentina”, considera López.

Puntualmente lo cree porque "podría tener muy buen efecto" frente a bacterias productoras de metalo-β-lactamasas, "sobre todo de New Delhi (se llaman así por la capital de la India) que son resistentes a prácticamente a todos los antibióticos". Esto no es "la disolución definitiva de la multirresistencia bacteriana", aclara, pero clínicamente es una ventaja que forma parte de ese camino.

Entonces, en las UCIs argentinas se viene administrando dos antibióticos en simultaneo contra estas bacterias, que en la práctica genera dificultades logísticas, como la coordinación de infusiones, la disponibilidad de insumos para accesos venosos y la carga para enfermería. Pero, por otra parte, el acceso a estas terapias de última línea sigue siendo un barrera en el país.

Si no están disponibles cefta-avi o aztreona-avi, se recurre a combinaciones de antibióticos 'de rescate', alternativos, que necesitan que la bacteria sea sensible al menos a dos de estos agentes para poder combinarlos, y solo en 1 de cada 2 casos de MBL en el país tienen esta sensibilidad.

"El margen terapéutico es más estrecho y, en general, se asocian con peores resultados clínicos en comparación con las terapias dirigidas más modernas, que ya tienen la combinación en un medicamento", explica Fernando Pasteran, especialista en Microbiología Clínica, profesional Adjunto de Antimicrobianos del Instituto INEI-ANLIS Dr. Carlos Malbrán y Director de INVERA (Investigación en Resistencia Antimicrobiana).

La primera medida para evitar llegar a ese punto, insisten los especialistas consultados en esta nota, es el uso racional, apropiado, de antibióticos.

El infectólogo pediatra Roberto Debbag, suma a Clarín otra forma de prevención que está en caída en Argentina: aumentar la tasa cobertura de vacunas. "Si bien la vacuna no es un tratamiento, permite que se reduzca el uso de antibióticos, porque previene la infección, como la meningitis o el neumococo, o también la provocada por virus. Es una de las grandes líneas que van más allá de la vacunación en sí, para frenar la RAM",

¿Qué más hace Argentina en esta guerra antimicrobiana? la ANLIS Malbrán lanzó en octubre una herramienta estilo "tablero", dinámico, que busca mejorar la vigilancia de bacterias y hongos. Detalla quiénes se vienen enfermando de qué y en dónde, y qué remedios no sirvieron para curarlos.

No es sólo para profesionales, sino también para el público general, y se actualiza cada seis meses. La clave es que entrecruza variables con datos clave, según las zonas de afectación, y es resultado del impulso de la directora del Malbrán, Claudia Perandones.

Volviendo a la última aprobación de la ANMAT, de la combinación presentada por el laboratorio Pfizer, López advierte que hay que tenerlo “bien guardado" en las droguerías de los hospitales y sanatorios.

“Estos antibióticos deben ser de uso totalmente restringido, solo para bacterias que inactivan a los antibióticos. Deben ser drogas de reserva. Si empiezan a ser utilizados de forma empírica, no solo para neumonías intrahospitalarias por ejemplo, con bacterias resistentes, por fuera de casos muy particulares, en un momento van a dejar de dar efecto”, concluye.

FUENTE: Clarín

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