El financiamiento en pesos al sector privado muestra señales de agotamiento en el inicio de 2026. El socio de First Capital Group, Guillermo Barbero, aseguró que desde mediados del año pasado el crédito dejó de crecer en términos reales y advirtió que el endurecimiento de las condiciones bancarias y el aumento de la mora explican la desaceleración.
Frenan los préstamos en pesos en el sector privado por un aumento en la mora
El economista Guillermo Barbero destacó que la falta de financiamiento a largo plazo limita la calidad de vida y frena el consumo en tarjetas.
Según explicó, con datos al cierre de marzo elaborados en base a información del Banco Central de la República Argentina, “estamos ante un estancamiento del préstamo en pesos al sector privado”, fenómeno que abarca tanto tarjetas de crédito como préstamos personales y comerciales. El especialista aclaró que, si bien se observan incrementos nominales, “esas variaciones no superan los valores de la inflación del mes”, por lo que el crecimiento real es nulo o negativo.
El único segmento que muestra expansión sostenida es el hipotecario. “El único que salva la ropa, el que lleva el estandarte con variaciones reales positivas, es el crédito hipotecario”, sostuvo Barbero por Splendid AM 990, quien indicó que este rubro presenta subas reales desde hace “casi 18 o 20 meses”.
En contraste, detalló que el total de préstamos en pesos registró una caída real del 0,6%, con retrocesos del 0,9% en el crédito comercial, del 0,4% en el personal y del 2,9% en el prendario, mientras que las tarjetas apenas subieron 0,2%, un dato que consideró poco representativo por cuestiones de contabilización.
El analista vinculó la desaceleración con un cambio en la política crediticia de las entidades financieras. “Cuando se acercan las elecciones y empieza a haber algún ‘rum rum’ político, las entidades reaccionan subiendo el scoring y poniéndose más estrictas las condiciones”, explicó. Ese endurecimiento, agregó, afectó especialmente a quienes no tienen ingresos estables o historial sólido, generando dificultades para refinanciar deudas.
Barbero, según supo la Agencia Noticias Argentinas, recordó que entre marzo de 2024 y mediados de 2025 los préstamos personales y tarjetas combinados crecieron “un 130% real”, en un contexto donde los bancos flexibilizaron requisitos. Sin embargo, ese proceso se revirtió. “Desde mediados del año pasado la mora viene creciendo”, afirmó, y la definió como “autoinducida” por el propio ciclo de expansión y posterior ajuste crediticio.
El especialista también señaló que el problema estructural del crédito en Argentina no es tanto el nivel de endeudamiento sino su perfil. “La capacidad prestable de los individuos es muy pequeña. Un individuo se puede endeudar dos o tres veces su ingreso, y con eso no se puede comprar una propiedad ni un auto”, indicó. En ese sentido, mencionó que las tasas elevadas, la carga impositiva y los plazos cortos limitan el desarrollo del financiamiento.
Sobre los créditos ajustados por inflación, remarcó que su crecimiento debe analizarse con cautela. “Los préstamos UBA vienen creciendo fuerte, pero hay que evaluarlos en un horizonte más largo. En el corto plazo el UBA es un arma de doble filo”, advirtió, al señalar que la evolución de las cuotas puede superar la dinámica de los precios de los activos en dólares.