La economía de Cuba recibió un nuevo golpe. Varias de las principales cadenas hoteleras internacionales que operaban en la isla comenzaron a retirarse de forma parcial o total, una decisión que amenaza con profundizar la crisis de un sector considerado estratégico para la generación de divisas.
Golpe al turismo cubano: las principales cadenas hoteleras extranjeras abandonan la isla
Meliá, Iberostar, Blue Diamond y otras firmas dejaron de operar hoteles en Cuba tras nuevas sanciones de Estados Unidos. La medida profundiza la crisis de un sector clave para la economía del país.
La española Meliá anunció el cese de operaciones en 15 de los 34 hoteles que administraba en Cuba, mientras que Iberostar dejó 12 de sus 16 establecimientos. A ellas se sumó la canadiense Blue Diamond, que confirmó su salida total del país, y la asiática Archipelago International, que retiró su marca de varios complejos turísticos.
La decisión llega después de que el presidente estadounidense Donald Trump firmara una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra empresas y personas que mantengan vínculos comerciales con Gaesa, el poderoso conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.
Por qué las cadenas hoteleras abandonan Cuba
Las nuevas disposiciones de Washington establecieron como fecha límite el 5 de junio para que las compañías extranjeras finalizaran sus negocios con empresas vinculadas a Gaesa.
Sin embargo, las cadenas hoteleras también apuntaron a otros problemas que afectan a la isla.
Entre ellos aparecen las dificultades operativas, la crisis energética, los apagones recurrentes, la escasez de combustible y el deterioro de los servicios básicos, factores que golpean de lleno a la industria turística.
En la práctica, la combinación de sanciones internacionales y problemas internos terminó acelerando decisiones que varias empresas venían evaluando desde hace tiempo.
Cómo funciona el modelo hotelero cubano
A diferencia de otros destinos turísticos, la mayoría de los hoteles cubanos pertenece al Estado.
Las cadenas extranjeras suelen administrar esos establecimientos mediante contratos que les permiten aportar sus marcas, sistemas de reservas, acuerdos con operadores turísticos y estándares de calidad internacional.
De esa manera, empresas como Meliá o Iberostar actuaban como socias estratégicas para atraer visitantes desde mercados clave como España, Canadá y otros países europeos.
La salida de estas compañías no implica necesariamente el cierre de los hoteles, que pueden seguir funcionando bajo gestión estatal. Sin embargo, especialistas advierten que el principal problema será mantener la llegada de turistas sin el respaldo comercial de esas marcas internacionales.
El turismo cubano atraviesa una fuerte caída
La retirada de las multinacionales ocurre en un momento especialmente delicado.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió 328.608 turistas internacionales entre enero y abril de 2026, una caída del 55,8% respecto del mismo período del año anterior.
El país todavía no logró recuperar los niveles previos a la pandemia, cuando recibía entre cuatro y cinco millones de visitantes por año.
La crisis energética agravó el escenario durante los últimos meses. Los apagones prolongados y la escasez de combustible afectaron incluso las conexiones aéreas, ya que varias compañías enfrentaron dificultades para operar en aeropuertos cubanos.
Como consecuencia, muchos complejos turísticos comenzaron a mostrar niveles de ocupación extremadamente bajos.
El papel de Gaesa y el impacto de las sanciones
El foco de las sanciones estadounidenses está puesto sobre Gaesa, un conglomerado militar que controla sectores estratégicos de la economía cubana, incluido gran parte del negocio turístico.
Para distintos analistas, las medidas impulsadas por Washington buscan aislar financieramente a ese grupo empresarial y dificultar sus vínculos con inversores extranjeros.
Al mismo tiempo, advierten que el impacto podría extenderse más allá del turismo, afectando a proveedores, bancos, navieras y otras compañías internacionales que todavía mantienen operaciones en la isla.
La situación también plantea interrogantes sobre el futuro de la enorme infraestructura hotelera construida durante años de expansión turística.
Con cada vez menos visitantes y menos operadores internacionales dispuestos a gestionar los complejos, las autoridades cubanas enfrentan el desafío de sostener una red de miles de habitaciones cuyos costos de mantenimiento son elevados.
Un nuevo desafío para la economía cubana
La salida de las principales cadenas hoteleras refleja las dificultades que enfrenta Cuba para atraer y conservar inversiones extranjeras en un contexto de crisis económica, sanciones y caída de la actividad turística.
Para los especialistas, el problema no pasa únicamente por quién administrará los hoteles que dejan las multinacionales, sino por la capacidad del país para recuperar visitantes y sostener una industria que durante años fue una de las principales fuentes de ingresos de la economía cubana.
FUENTE: BBC