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Las amonestaciones, ineficaces por sí solas

Dos psicopedagogas y una psicóloga aseguran que estas medidas disciplinarias pueden frenar una mala conducta en el momento, pero para lograr el resultado deseado deben ir acompañadas de un abordaje más profundo de la situación. Por Jorge Balmaceda Bucci.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Jorge Balmaceda Bucci

Lo acontecido días atrás en el Colegio San Francisco, donde 26 alumnos fueron amonestados colectivamente por no cumplir con la orden de las autoridades -llevar una lapicera y dos lápices a una compañera, a la que "alguien” le había roto sus elementos escolares- y que finalmente fueron retiradas, abrió una vez más el debate sobre si esta medida disciplinaria realmente contribuye a controlar la mala conducta o es un mero parche para salir de la situación. 

Tiempo de San Juan consultó a las licenciadas Susana Escribano, Silvia López y Andrea Reynoso, psicóloga y psicopedagogas respectivamente, y en líneas generales todas coincidieron en que, al existir normas de convivencia que deben respetarse en un establecimiento educativo, corresponde contar también con sanciones para los que no lo respeten. Pero añadieron que su aplicación por sí sola no es la manera adecuada de abordar una situación de indisciplina y menos aún si se aplica de manera grupal.  

"Generalmente, en todos las escuelas hay un código de convivencia que se redacta entre los profesores, alumnos y los directivos -toda la comunidad educativa- y, en este, las amonestaciones figuran como un correctivo que deberían aplicarse en caso de no respetarlo. Pero lo realmente   importante en casos de indisciplina es buscar el origen de esa actitud y no aplicar la sanción por la sanción misma”, comentó la Lic. Escribano.

Prosiguiendo con su opinión de que lo más adecuado es tratar lo que pasó con el alumno, la psicóloga apuntó que "cuando yo estoy mediando la situación, le estoy haciendo ver al chico que la conducta que ha tenido no es la que corresponde y a su vez plantearle que él analice la situación, es muy diferente a, frente a algo que ha sucedido, aplicar directamente un castigo. Muchas veces se aplican castigos que no están justificados y eso confunde aún más al alumno y no modifica la conducta”.

La psicopedagoga Andrea Reynoso entró en el tema refiriéndose directamente a lo sucedido en el Colegio San Francisco y esbozó: "A mí la medida en este caso me parece muy liviana. Creo que la medida disciplinaria tiene que estar porque el alumno tiene que reconocer que hay leyes en el colegio y están para ser respetadas, de algún modo se tienen que hacer notar. La sanción debe estar, pero nunca debe ser suficiente, nunca debe ser la única medida. Sobre todo en acciones donde interviene lo grupal, más aún donde exista interacciones entre pares. Siempre hay que instalar la pregunte ¿qué está pasando con este niño? Y ver cómo responde él y la entidad educativa”.

"Cuando uno instala una sanción en grupo puede servir para tomar medidas que de algún modo van a ser multiplicadoras en cuanto a las reglas de disciplina que rigen en toda la institución educativa, pero debemos tener un seguimiento individual. Cuando haya una sanción grupal el mismo se va a disgregar, pero eso no quiere decir que cada uno de sus integrantes no siga teniendo dificultades”, añadió Reynoso.

Bajo la misma óptica se posicionó la licenciada Silvia López, presidenta del Colegio de Psicopedagogos de San Juan. "El código de convivencia de un centro educativo es algo que hacen los alumnos, los docentes y los padres en conjunto, y se acuerdan diferentes sanciones en función de la gravedad de los hechos que se puedan producir. En este caso en particular –del Colegio San Francisco-, hay que ver si este código preveía sanciones para el hecho que sucedió. A veces las sanciones grupales no encuentran el efecto que debieran tener porque generalmente los responsables de un hecho no son 30 personas al mismo tiempo. A mi entender, cuando hay hechos que presentan una gravedad menor se pueden buscar soluciones dentro del mismo grupo”

"Cuando se tratan de casos individuales hay que ver cuáles son las razones que llevaron al alumno a actuar así y cómo se puede trabajar desde la escuela. En realidad una amonestación no resuelve nada en casos de chicos que tienen situaciones conflictivas en las escuelas, hay que trabajar más en profundidad. Ver lo que le pasa y su desajuste dentro del grupo social de la escuela. Claro está, que todo depende de la gravedad del hecho”, concluyó López.

Desde dentro

Gabriel Bontempo es profesor de Artes Visuales en diferentes colegios secundarios de la provincia y su experiencia le permite asegurar, siguiendo el pensamiento de las profesionales, que las amonestaciones no representan ninguna solución por el sólo hecho de aplicarlas.

"Las amonestaciones las usan en todas las escuelas como medidas disciplinaria ante una conducta inapropiada, pero también se presenta como una excelente excusa para que los padres del menor se acerquen al establecimiento educativo y converse  con el profesor sobre lo que sucedió. De esa reunión pueden salir medidas a tomar o conclusiones en conjunto que repercutan en una mejor conducta del alumno. Aunque también tengo que decir que, salvo que se estén jugando la expulsión, los adolescentes no le dan mucha piola a las amonestaciones” espetó el profesor.

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