Editorial

Oposición en San Juan: consenso, está bien, ¿pero cómo?

Rodolfo Colombo en el centro del ring, el orreguismo buscando opciones alternativas, y el resto a la expectativa. ¿Hasta cuándo durarán los buenos modales?.
sábado, 17 de abril de 2021 · 11:15

Por Sebastián Saharrea

En el mosaico político de la oposición más potente de San Juan –no la única, como se verá-, aparecen un general bastante particular, un puñado de coroneles y muchos rangos bajos dispuestos a hacer bulla para extraer la mejor tajada.

El general no es otro que Marcelo Orrego. Tiene tropa propia, la más amplia. Pero la propia de verdad, la que le responde sin cortapizzas, es la de su propio partido, Producción y Trabajo, que heredó del armado basualdista. Sobre el resto del espacio –el Pro, Actuar, bloquistas, radicales- también influye mucho, nunca del todo. No le son propios.

Los coroneles visibles son tres. Rodolfo Colombo, líder de Actuar y referente capitalino, con una imagen a cuestas en el departamento que lo tuvo varias veces de postulante a intendente y un alto grado de conocimiento. Fabián Martín, jefe comunal de Rivadavia, subalterno de Orrego pero con vida política propia. Y Enzo Cornejo, máximo referente del PRO, el partido envuelto en un escándalo por las denuncias de género de Martinazzo a Cáceres pero que conserva influencia nacional y dispondrá seguramente del presidencial 2023.

Todos operan la misma frecuencia geográfica. El eje Este-Oeste del Gran San Juan, con evidente ausencia en el trazado Norte-Sur de los conglomerados más poblados de Chimbas o Rawson, déficit electoral que más temprano que tarde deberán enmendar para competir con mejores chances.

Entre ellos deberá armar una oferta política que los represente y, especialmente, calme las ansiedades por lo que significa: no sólo una banca casi segura de mínima en el Congreso, sino también la grilla de partida para las del 2023, el lugar en que queda cada uno, la clasifica para la carrera de fondo.

En todo este complejo entramado de factores, en medio del tembladeral sanitario y la incertidumbre sobre fechas y sistema, Rodolfo Colombo es el que parte como el caballo del comisario. Porque Producción y Trabajo tiene a sus altos mandos ocupados (Orrego es diputado, Martín es intendente y acaba de anunciar en Paren las Rotativas que se baja formalmente en forma personal, aunque no en sus intereses). Porque Cornejo es diputado provincial y no surge de esa cantera alguna figura excluyente. Y porque el propio Colombo es el único disponible desde que dejó su cargo en el Anses.

Pero resulta que las cosas no son así de sencillas. Esa mirada rasante no es excluyente y no determinará una entronización del rubio sin más trámite. Al contrario: hubo, hay y habrá recelos cruzados, equilibrios internos y expectativas sectoriales que cada uno pretenderá preservar en este armado. Que siempre se mantuvieron en el plano del off, pero de a poco van asomando n declaraciones públicas y actitudes visibles.

Actuar es parte fundadora del espacio, lo hace siempre notar Colombo o el diputado Usín. En el orreguismo también lo valoran, aunque combinan siempre esos gestos de aval con intentos de recortarle las alas, hacerle sentir que juega de visitante en la mesa chica de Orrego. Y es ese justamente el debate que comienza a darse con más intensidad en este grupo opositor.

Hasta ahora, gana espacio el sentido común para dirimir esos lugares en la lista. Una interna con el nombre de cada uno que levante la mano y que resuelva el cuarto oscuro. Una con Colombo, otra con algún dirigente orreguista, otra con el macrismo y el radicalismo, y así.

Pero no resulta tan llano. Primero, porque no está garantizada ni la fecha ni la modalidad de interna abierta y obligatoria ante la irrupción de la pandemia y ese debate aún no está saldado. Segundo, porque ya se vio la estrategia del oficialismo de no perder tranco en el interés general –como sí ocurrió en el 2013- compitiendo con una sola lista frente a varias adversarias. Y tercero, porque en estas mesas de ajedrez interna, cada uno hace su juego.

En los últimos días comenzó a circular la versión de una lista de consenso en el espacio, que en caso de concretarse le haría un oso a la acción del oficialismo de poner varias propuestas sobre la mesa. Los que impulsaron la versión y los que la aceptaron, reaccionaron de la misma manera: buena cara, visible disposición, pero escepticismo total en que eso se pueda concretar.

La dificultad central contra la que se choca de frente este ensayo es la respuesta a la siguiente pregunta: ¿quién define el orden de la lista? O a esta: ¿por qué métodos hacerlo? Se conoce de memoria que eso será una quimera, y en consecuencia comenzarán a ser lanzados frontalmente los individualismos.

La versión de una lista de unidad comenzó a ser orejeada en las mesas orreguistas. El motivo por el que lo hacen es sencillo: hay confianza entre ellos y Colombo, pero no ilimitada ni la suficiente como para suponer que responden exactamente al mismo lugar. Diferencias que en el futuro, pueden ser una incomodidad.

Entonces el asunto ahora es cómo aflojarle la cincha a Colombo para no dejarlo cómodo arriba de la ola. La mejor manera de hacerlo sería por el sometimiento de la interna, colocando a un peso pesado y ganando en las urnas. Quien más garantías ofrece para eso el Fabián Martín, pero el riesgo de dejar una intendencia es alto y ya anunció que eso no ocurrirá.

Luego está la opción Sergio Miodowsky, evidentemente menos potente a nivel electoral. Por eso ahora levanta vuelo la alternativa de su colega Nancy Picón. Colega, pero con algún detalle no menor: ella es proporcional, por lo que si llegara al Parlamento dejaría su lugar al siguiente de la lista, que es el radical Castro. En consecuencia, nace allí también el interés de la UCR por que sea Picón la elegida, con la intención de ocupar una banca.

La otra pata mayoritaria, el PRO de Enzo Cornejo, pelea contra sus propios fantasmas. Hablan de una lista propia, seguramente apoyarían sin obstáculos la estrategia que decida Orrego, con quien han trabado una fuerte vinvulación.

Nancy es una joven dirigente enrolada sin disimulos en el espacio de Fabián. Pero no tiene garantías de derrotar a Colombo en una interna, menos si Orrego se declara prescindente públicamente para preservar su liderazgo general, aunque en la privada no se prive de jugar. Y el orreguismo no se puede permitir caer en una interna con Colombo, bajo ningún aspecto. Queda entonces dejar rodar la estrategia de la necesidad de una unión en una sola lista capaz de representar a todos.

El intendente de Rivadavia juega fuerte y le gustaría tener una diputada nacional que le responda, además de contribuir al crecimiento de Producción y Trabajo. Su obstáculo para hacerlo es Colombo, analiza el modo de limar conservando la amistad.  Ensayó esta semana en público en Paren tres fórmulas: lista única, difícil; una lista por cada partido, un peligro; dos o tres listas integradas, la mejor opción. El asunto es cómo armarlas.

Colombo le dice que sí a todo, pero bien sabe que no. No hay respuestas a la pregunta sobre cómo será posible embocar a un elefante en un anillo de lista única, a no ser que operen acuerdos a futuro (listas para el 2013) en las que todos deberían creer sin desconfiar. Si aparece una encuesta señalando que Picón es más competitiva que Colombo, luego surgirá otra que diga lo contrario, y así hasta el infinito.

La integración de listas por propia voluntad, mucha vaselina, difícil que ocurra. Queda una interna por cada sello, alto riesgo de pelea frontal. O que aparezca un liderazgo con la lapicera (no puede ser otro que Orrego), ordene una lista única y al que no le guste mala suerte.

En esas hipótesis, otra pregunta: ¿qué ocurriría si Producción y Trabajo se cierra en su estrategia y eyecta a Colombo a otro espacio opositor? Porque germina en otra vereda una variante opositora de la Orrego y Martín desconfían porque tienen otros vínculos nacional y le detectan cierto filo-oficialismo: ADN o la Cruzada, relacionados con Lavagna. Más grupos de autoconvocados que son la moda del momento y portan a estampita de Milei o Espert, tampoco relacionados con Macri, Larreta o Bullrich que son los referentes nacionales del orreguismo.

Si éstos últimos crecen, pueden restar puntos a otros opositores, difícil que lo hagan al oficialismo. Ese es otro partido.

Comentarios