editorial

¿Quién defenderá la camiseta de los libertarios en San Juan?

Militantes autoconvocados en plazas, posible novedad en las parlamentarias. Cambiemos los mira de costado: les puede quitar votos. Tenues pulseadas de cartel. Por Sebastián Saharrea
sábado, 14 de noviembre de 2020 · 10:58

Cada elección parlamentaria de medio término depara alguna sorpresa más o menos significativa. A caballo siempre de cierta dispensa que percibe el electorado, despreocupados por no elegir a alguien al mando del timón y por lo tanto con más oídos para los personajes de ocasión.

Podrán ser golondrinas que no hacen verano o podrán iniciar una carrera política sin freno en esta etapa de permitidos políticos. Se recuerdan los casos de De Narváez, hoy activo empresario que invirtió U$S 120 millones para comprar la operación nacional de Walmart, cuando le dio el primer disgusto político nada menos que a Néstor Kirchner en una ocasión como ésta.

Ahora que se asoma el 2021 político entre la hojarasca de las pandemias con las que se bate el país, hay algunos que comienzan a sonar para ocupar el renglón. Y ocupa especial espacio un equipo de opinadores seriales de los programas de televisión que ya levantaron la mano y que podrían ser un dolor de cabeza para más de uno.

José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión ya fueron candidatos a presidente, ocupando el ala más conservadora del electorado. Tuvieron más suerte en los debates y en los sets televisivos, que en los comicios. Consiguieron pocos votos, pero igual sacaron carnet de referentes para las consultas mediáticas. Espert (del partido Despetar) se hizo sentir en las primarias con más de medio millón de votos (550.000), pero en la general de octubre se desinfló a 380.000, menos que los blancos. Gómez Centurión sacó algo más: 642.000 en las primarias y 457.000 en la general.

Uno, Espert, subido a su condición de economista ultra neoliberal. El otro, Gómez Centurión, cabalgando especialmente sobre la ola celeste, la parte del electorado identificada antes que nada con el freno al aborto. Ambos, en franca representación de los sectores más conservadores del electorado argentino, aún más que el entonces oficialismo macrista. Además de representar la novedad, con su efecto cautivante sobre los nuevos electores.

Para esta ocasión se les acaba de sumar otro infatigable transeúnte de los sets televisivos, que sostiene una línea discursiva muy similar a la de Espert, pero agrega una condición histriónica impar que lo catapulta como un atractivo especial allí por donde vaya: desde su vocabulario hasta su peinado, singular por donde se lo mire, siempre jugando al fleje, en los límites del buen gusto y el respeto.

Desde los libros de la teoría, esos que se incendian a cada paso que da la realidad, se podría inferir que la aparición de Milei no hará otra cosa que aspirar votos de extracciones similares. Los más afines. Si bien eso es verdad, existen cantidad de particularidades en el tablero político argentino que lo convierten en una gran incógnita.

Primero, que Milei y Espet han decidido salir a caminar juntos, a potenciarse. Segundo, que Gómez Centurión aún no definió qué hará, pero el reciente anuncio del regreso del debate por el aborto no parece hacer otra cosa que beneficiarlo en su posicionamiento.

Y tercero, y lo más importante, es que ya nada es como era hace apenas un año: hoy por hoy, la única rama política en la calle es la de este sector, acuñando la subespecie de los libertarios como una manera para definir a los miles que tapizan las plazas al menos un par de veces por mes. Muchos o pocos –depende el tamiz por el que se lo mire-, esos libertarios se referencian grosso modo más con los referentes que ven en la tele –Espert y Milei- que con los políticos tradicionales que también salen a tomar las plazas con tal de no ceder espacio (Bullrich, presidenta del PRO y dirigente de al menos 3 décadas en la primera línea desde su incorporación a la gestión De la Rúa. U otro compañero suyo en esa gestión de principios de siglo y ahora agitador de esos reclamos, Hernán Lombardi).

Se disparan entonces un par de incertidumbres. Una, que ocurrirá con eses simpatías cuando tengan que ir a votar. Otra, qué ocurrirá en San Juan con ese mapa. Sobre lo primero, se agiganta en el espejo retrovisor del macrismo la imagen de estos dirigentes fuera de borda, en forma de un gran temor: ¿no será que la gente se anime en esta elección a votar a figuras sueltas más que a estructuras más consolidadas como Juntos por el Cambio?

Lo demuestra ese pasado electoral más reciente. En las PASO 2019, tanto Espert como Gómez Centurión obtuvieron muchos más votos que en la general, dos meses después. Ocurrió porque la gente se dio el permitido de votar más ajustado a su convicción, y para la general intentó descontar la ventaja de Alberto sobre Macri para evitar que ganara el actual presidente.

Voto utilitario, que de todos modos demuestra que se trata de un mismo medioambiente político: los votos que en una circunstancia pueden ir para Macri o cualquiera de las expresiones de Juntos para el Cambio, en otras circunstancias pueden ir para el eje Espert-Milei. Y viceversa.

Motivo suficiente para que el PRO no se relaje: tiene competencia a su propia derecha. Lo que justifica que algunos dirigentes amarillos no dejen de sintonizar un discurso más duro –Bullrich, Macri- para no ver escurridos sus votos a estas nuevas expresiones. Hubo hechos que avalan esas fricciones: un roce entre Milei y Lombardi, acusándose recíprocamente de querer capitalizar la movida.

En San Juan, a medida que se suman movilizaciones comienzan a aparecer especulaciones sobre quién capitaliza su envión. Los que pertenecen orgánicamente a Juntos por el Cambio entre los que participan son infinita minoría, hasta fueron desalojados de la marcha en alguna ocasión. Predominan los manifestantes no alineados, los que llegaron por grupos de wasap o por las redes. Y que no responden a nadie.

Espert supo tener un grupo sanjuanino que lo sostuviera, integrado por ex bloquistas y denominados por un año del siglo XIX. Ellos trajeron a Espert a San Juan el año pasado junto a su entonces compañero a vice, el mendocino Rosales. No les fue muy bien: salieron últimos cómodos, con una fuerte hemorragia en la presidencial a favor de Macri.

Sienten que ahora es otra cosa, tanto porque el momento cambió y el líder se afirmó, como porque en el turno parlamentario los electores se toman este tipo de licencia. Siguen relacionados políticamente y creen que ahora será, al fin, un buen momento para asomar la cabeza. Motivo por el cual no están en condiciones de entregarle a nadie la oportunidad en bandeja: sobrevendrán, en consecuencia, diferencias. Y si no se ponen de acuerdo a nivel nacional, como no parece ser el caso hasta ahora, será imposible que lo hagan sólo en San Juan.

Espert es el mejor organizado con su gente en San Juan, aún está latente la estructura que armó el año pasado. Pero también están los militantes de Gómez Centurión esperando novedades desde su partido NOS. El presidencial tuvo por algunos días a una sanjuanina, Paola Miers, como su postulante a vice. Luego se inclinó por Cintia Hotton, pero Miers y su gente sigue firmes con el estandarte.

Miers es la militante antiabortista que entró al Hospital Rawson a intentar convencer a una menor que se hiciera un aborto permitido por la ley, lo que desencadenó una causa judicial aún en trámite. El reverdecimiento del tema en el debate político le dio envión: su electorado es el que más prioridad otorga a la militancia del pañuelo celeste.

Habrá que ver la decisión orgánica de Dignidad Ciudadana, clásica agrupación política sanjuanina que concentra a ese electorado, y que decidirá si apoya a alguna agrupación nacional o compite sola y espera algún llamado.

Y Milei, quien sabe lo que podrá alcanzar. Verdadero acertijo, puede salir tanto como un fenómeno incontenible como en un bluf. Falta tiempo para que madure, el histrionismo lo tiene y el público afecto a esas condiciones también: especialmente jóvenes libertarios que integran gruesas columnas en las marchas. Hubo hasta un aviso en las redes con un teléfono para sumarse a su grupo en San Juan, se verá como sigue.

Mientras, las marchas encienden motores. Por ahora, todos juntos y apuntando al mismo lado. De a poco, empiezan a aparecer comentarios entre las filas sobre los intereses de tal o cual, quien emerge encabezando, quien integrará qué lista. Cosas que pasan.

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