Mayo es el mes de la olivicultura nacional -se celebra el próximo 24 de mayo- y es por lo tanto un momento propicio para conocer el gran salto que ha dado el aceite y las aceitunas en San Juan. La provincia se ha convertido en líder de una industria que combina tradición, innovación tecnológica y proyección internacional y los números lo avalan.
Mundo olivo en San Juan: radiografía de la joyita productiva local que miran todos
Con más de 16.500 hectáreas cultivadas, tecnología de punta, récords de producción y premios internacionales, San Juan se consolidó como el principal polo olivícola del país. El desafío ahora es crecer en nuevos mercados y expandir el consumo.
Con unas 16.500 hectáreas cultivadas - de las cuales cerca del 95% cuenta con riego presurizado-, y una cadena agroindustrial consolidada, la provincia concentra el mayor desarrollo olivícola del país.
La Cámara Olivícola de San Juan indicó que existen actualmente 34 plantas elaboradoras de aceite de oliva y 12 establecimientos dedicados a aceitunas en conserva. “Nuestra actividad genera empleo, inversión y desarrollo para miles de familias”, destacó Daniel Fernández, presidente de la Cámara.
Una industria que crece con inversión y tecnología
El sector olivícola sanjuanino logró consolidarse en los últimos años a partir de fuertes inversiones privadas, incorporación de tecnología y mejoras en la calidad productiva.
Uno de los principales actores es SolFrut, actualmente la mayor productora de aceite de oliva virgen extra del país. La empresa opera una de las plantas elaboradoras más grandes de América Latina, inaugurada en 2023 y ampliada en 2024, con capacidad para procesar 700.000 kilos diarios. Además, sumó en 2025 una nueva planta fraccionadora.
“Desde hace más de tres décadas nos comprometemos con el desarrollo de la olivicultura en San Juan, con una visión de largo plazo que combina inversión constante, incorporación de tecnología y un fuerte compromiso con la calidad”, señaló José Chediack, presidente del establecimiento.
Desde la Cámara Olivícola destacaron además que la actividad “convive hoy con tecnología, trazabilidad y prácticas de eficiencia hídrica”, lo que posiciona a San Juan como el principal productor de aceite de oliva de la región.
Calidad reconocida y apuesta al turismo
Las condiciones agroclimáticas de los valles preandinos sanjuaninos aparecen como una de las grandes fortalezas del sector. Con más de 300 días de sol al año y menos de 100 milímetros de lluvia anuales, la provincia produce aceites con identidad geográfica diferenciada y estándares de calidad internacional.
En la Cámara que agrupa a los elaboradores destacaron que en el 2025 se obtuvo la Indicación Geográfica para el aceite de oliva sanjuanino y los reconocimientos internacionales recibidos por aceites y establecimientos en los diversos concursos mundiales reforzaron ese posicionamiento.
A esto se suma el crecimiento de la “Ruta del Olivo”, una propuesta que integra producción, turismo y gastronomía para fortalecer el vínculo entre territorio y producto.
La Cámara Olivícola también remarcó la necesidad de profundizar la articulación público-privada para mejorar infraestructura, reducir carga impositiva, incorporar tecnología y ampliar canales de comercialización.
El desafío de los mercados internacionales
El escenario internacional aparece como una de las grandes oportunidades para el sector. En ese marco, la Cámara Olivícola de San Juan consideró clave acompañar la inserción global de la actividad, especialmente ante el posible avance del acuerdo Mercosur–Unión Europea.
La entidad señaló además la importancia de defender los mercados ya conquistados, especialmente Brasil, uno de los principales destinos de exportación del aceite de oliva argentino.
Mientras tanto, algunas grandes elaboradoras continúan expandiendo su producción. SolFrut, por ejemplo, anunció este año una molienda récord de 40 millones de kilos para la campaña 2026.
El enorme potencial de crecimiento
Los números del consumo mundial muestran el amplio margen de expansión que todavía tiene la industria sanjuanina y argentina. Según datos del Consejo Oleícola Internacional (COI), Grecia consume 12,1 kilos de aceite de oliva por habitante al año; España 11,1 kilos e Italia 8,1 kilos. En Argentina, en cambio, el consumo interno ronda apenas los 200 gramos per cápita anuales, de acuerdo con datos de la Federación Olivícola Argentina (FOA).
La situación se repite en otros mercados de gran potencial. Brasil y Japón consumen apenas 0,4 kilos por persona al año, mientras que Estados Unidos y Canadá alcanzan entre 1,1 y 1,2 kilos.
Para el sector, esa brecha representa una enorme oportunidad de crecimiento, tanto para el mercado interno como para las exportaciones.
Argentina y el rol estratégico en la región
Brasil se consolidó como el principal importador de aceite de oliva de América Latina y representa cerca del 9% de las importaciones mundiales del producto. Argentina es actualmente uno de sus principales proveedores junto con Chile y los países mediterráneos.
Chile, además, aparece como referencia regional: su consumo per cápita creció más de un 461% desde el año 2000 gracias a una mayor difusión de los beneficios del aceite de oliva y a la expansión de la oferta.
En ese escenario, San Juan busca consolidar su liderazgo a partir de una industria que ya opera con estándares internacionales y que cuenta con marcas reconocidas, tecnología de punta y capacidad productiva a escala industrial.
El mercado global también acompaña las expectativas del sector. Según proyecciones de la industria, el negocio mundial del aceite de oliva pasará de 15.700 millones de dólares en 2024 a más de 22.900 millones de dólares en 2034, impulsado por la creciente demanda de alimentos saludables y la expansión de la dieta mediterránea.
Actualmente, Argentina representa el 3,7% de las exportaciones mundiales de aceite de oliva. Para la industria sanjuanina, el desafío será aprovechar ese contexto global favorable y convertir el crecimiento del consumo en una nueva etapa de expansión para el sector.