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martes 31 de marzo de 2026

Día Nacional

El río con menos agua, diques en baja y una gestión que debe cambiar: el duro informe de expertos en San Juan

El río San Juan traerá entre 531 y 614 hm³, casi la mitad de agua que el ciclo pasado. Embalses en zona crítica, menos riego y una advertencia.

Por Elizabeth Pérez

Este 31 de marzo, Día Nacional del Agua, encuentra a San Juan en un punto límite. El dato central es contundente: el río San Juan -única fuente de agua del valle de Tulum- aportará entre 531 y 614 hm³ en el ciclo 2025/26.

La cifra no solo está muy por debajo de los 950 hm³ que se habían proyectado inicialmente, sino que también representa una caída de entre 31% y 40% respecto del promedio de los últimos cinco ciclos (892 hm³). El contraste es aún más fuerte si se lo compara con el ciclo anterior: en 2024/25 el derrame había alcanzado 1.247 hm³.

Diques, complicados

El impacto ya se siente en el sistema de diques. Al 25 de febrero, los embalses acumulaban un déficit de 19,2 hm³ por debajo del volumen de seguridad operativa.

En el caso del dique Ullum, el nivel cayó por debajo de su cota de seguridad de 760 msnm, lo que no solo reduce la disponibilidad sino que empieza a comprometer la toma de agua potable y la estabilidad del sistema.

Menos agua para producir

Con menos oferta, el ajuste es inevitable, según analiza el documento. La entrega de agua para riego se verá reducida este año entre 5,5% y 18,3% respecto del promedio de los últimos seis años.

El CIGGIA estableció que el recorte responde a una prioridad clara: sostener el consumo humano y preservar la seguridad de las presas. Pero el impacto en la producción agrícola es directo, en un contexto donde ya hay tensiones por el funcionamiento del sistema.

Una sequía persistente

El informe del CIGIAA advierte que no se trata de un año aislado. En las últimas dos décadas, la región atraviesa una sequía prolongada que algunos especialistas ya califican como “mega-sequía”.

En ese período, el caudal promedio del río San Juan cayó un 50% respecto de la media histórica, con los registros más bajos desde que hay mediciones, en 1909.

A esto se suma el retroceso de glaciares: entre 2015 y 2020, la superficie de geoformas glaciares sin cobertura hídrica se redujo en 27,15%, entre pérdida de área, fragmentación y desaparición de cuerpos de hielo.

El problema es cómo se usa

El informe reitera que es urgente encarar el problema estructural en la gestión del agua que hay en San Juan. En el valle de Tulum indica que hay 124.079 hectáreas empadronadas para riego, pero la superficie efectivamente cultivada nunca superó el 50%. Aun así, el sistema distribuye agua como si toda esa superficie estuviera en producción.

El resultado: una eficiencia global del sistema de riego inferior al 20%, cuando debería superar el 60% en condiciones adecuadas. Gran parte del agua se pierde en canales, riego gravitacional (con eficiencias menores al 50%) y en superficies sin uso productivo.

Lo que está en riesgo

El impacto más crítico está bajo tierra. El acuífero del Tulum que es la reserva estratégica para el agua potable ya muestra señales de deterioro: descenso de niveles, contaminación con nitratos y aumento de salinidad.

Pero el dato más alarmante es “el riesgo de subsidencia”: la extracción intensiva puede compactar el acuífero de forma irreversible, reduciendo su capacidad de almacenamiento. Es decir: aun si en el futuro hubiera más agua, el suelo estará tan impermeabilizado que no podrá absorberla.

Qué cambiar, según el informe

El CIGIAA insiste en que es urgente un cambio de fondo, tal como lo viene diciendo en informes anteriores: pasar de un modelo que reparte agua según la oferta a uno que la gestione según la demanda real de los cultivos. Entre las principales medidas, plantea:

Una crisis que ya no es solo climática

El diagnóstico es claro: la crisis hídrica es el resultado de una sequía prolongada, pero también de un sistema que no se adaptó. Este año, con menos de 614 hm³ disponibles en el mejor escenario y embalses en niveles críticos, el margen de error se achicó al mínimo.

Y la advertencia de los científicos es directa: sin cambios profundos, el problema no solo seguirá, sino que puede volverse irreversible. El informe completo:

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