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domingo 22 de marzo de 2026

Efeméride

A ocho años del cierre de una histórica tienda de San Juan, el recuerdo del triste final

Por más de 30 años, La Rueca fue un negocio emblema del microcentro. El angustiante cierre y los gratos momentos con los trabajadores y los clientes, en el testimonio de una histórica empleada del local.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Desde 1979, año de su fundación, fue el negocio emblema del microcentro sanjuanino. Sus dos entradas -por calle Tucumán en la Peatonal y por Laprida-, la variedad de sectores, la calidad de los productos y la atención cordial del personal hicieron que La Rueca marcara una época en el comercio local.

Los tiempos de gloria se opacaron por un triste final. A pesar que la crisis estuvo presente años atrás, primero con el cimbronazo del 2001 y luego con el cierre de los sectores mercería en 2014 y perfumería en 2015, las puertas se cerraron definitivamente a mediados de abril de 2016.

¿El panorama? Más que complicado. Empleados con décadas de antigüedad “sin trabajo y sin indemnización”, como había expuesto Mario Morandi, delegado de los trabajadores de la tienda, en Paren Las Rotativas el 23 de abril de 2016. Cabe destacar que dicho conflicto con los dueños del negocio -Jorge Marún en hijos- derivó en un juicio por partes de los ex empleados, luego de una falta de acuerdo con la Subsecretaría de Trabajo provincial.

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El reclamo de los trabajadores tuvo lugar en la puerta del inmueble, por calle Tucumán.

“El final fue muy triste”, dijo Norma Rosa, trabajadora de La Rueca, a ocho años del lamentable acontecimiento. Por 35 años, logró desempeñarse en varios sectores. Estuvo en mercería, señoras, niños y lana.

Recordó la agonía del local. Fue aquella súper liquidación que tuvo a un centenar de sanjuaninos formando filas interminables y la Policía presente para ordenar, con el propósito de comprar los últimos productos. Los dueños acordaron que el dinero de esas ventas sería la indemnización de los empleados.

Hubo complicidad entre los vendedores y los clientes de mayor confianza, aseguró Norma. Las avisaban cuando llegaba una prenda, la guardaban y la adquirían, como la última compra en La Rueca y para ayudarlos económicamente en obtener una mayor indemnización.

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La Policía, presente para ordenar la súper liquidación.

Pese a esta situación, los propietarios no cumplieron con lo acordado y el personal se quedó con muy poco dinero y algunas prendas de ropa, según su testimonio. “Nada que ver con lo prometido”, contó.

Los años de gloria

Pero no todo es un cuento gris para ella. Su vida laboral fue de la mano con la tienda. Ingresó a trabajar en los comienzos del negocio. Tras cumplir 25 años y recibir una mención especial, se jubiló, pero continuó siendo empleada por otros 9 años.

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Foto de un encuentro del personal de La Rueca.

Párrafo aparte para los vínculos que formó en los 34 años que estuvo dentro del histórico negocio. “Las Diosas de La Rueca”, nombre del grupo de empleadas del local, son sus amigas de la vida. “Compartimos muchísimas alegrías y tristezas”, dijo.

Tras el caótico 2016, decidieron juntarse una vez por semana. La pandemia cambió el ritual y ahora se juntan con menos frecuencia, aunque el contacto vía redes sociales sigue vigente.

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Norma, la segunda del costado izquierdo de la foto, con "Las Diosas de La Rueca". Por 34 años, logró desempeñarse en varios sectores, como mercería, señoras, niños y lana.

También hay un recuerdo muy grato con la clientela. Como ejemplo, Norma habló sobre un hecho ocurrido el último jueves: “Fui a pagar una boleta y me encontré con una clienta, con quien nos saludamos muy afectuosamente. Siempre nos recuerdan y nosotras los recordamos con muchísimas alegría”.

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